God of War Lo que ha ganado y ha perdido Kratos en el juego de PS4

Kratos ha cambiado mucho desde los primeros God of War hasta la entrega de PS4, que aparecerá el próximo 20 de abril. En este reportaje repasamos cómo ha cambiado el guerrero espartano para adaptarse a la nueva generación.
La historia de Kratos en God of Wartiene unas proporciones épicas. Si en el primer juego de PS2 vimos cómo se enfrentaba al dios de la guerra, Ares, y tomaba su puesto, las dos entregas siguientes narraban una revolución para derrotar a los dioses del Olimpo. Kratos lideraba a los titanes -con mención especial para Cronos y Gaia- para vengarse de unos dioses caprichosos.

En God of War Ascension ya apreciamos el primer cambio físico del personaje. Era una precuela, y por tanto el guerrero era más ágil, pero había perdido presencia física. Aunque fuese la peor entrega de la saga (por detrás de los juegos numéricos y de las versiones de PSP: Ghost of Sparta y Chains of Olympus) la verdad es que ofrecía un retrato más completo del personaje. Aquí podéis leer nuestro análisis de God of War para PS4, el esperado regreso de Kratos a las consolas.
Ahora se acerca el lanzamiento de God of War para PS4, aquí os dejamos nuestras impresiones tras dos horas de juego, y es importante revisar cómo ha cambiado el personaje para adaptarse a la nueva mitología nórdica en lugar de griega. La evolución es espectacular, aunque no va a gustarle a todos los fans de la saga.
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El cambio físico
La evolución más evidente del fantasma de Esparta está en su nueva apariencia. El paso del tiempo se refleja en su barba poblada, en lugar de la perilla y unas cicatrices menos marcadas. Kratos ha envejecido, y aunque no pierda masa muscular, sí tiene mayor volumen. En la cara también se notan algunas arrugas.

Las piezas de armadura metálica en su hombro derecho y en los antebrazos se han sustituido por una hombrera de cuero. Y como está en un ambiente más frío, en lugar de calzar grebas y sandalias, lleva unas botas de piel, que también le dan mayor solidez. La imagen de Kratos parece más venerable y menos agresiva, como corresponde a su nuevo papel en el juego.

Una nueva familia
Si recordáis la historia de Kratos, el color pálido de su piel es el de las cenizas de sus víctimas. En God of War II podíamos ver cómo Ares le había engañado para que él mismo matase a su esposa Lisandra y su hija Calíope, y de ese modo se condenó a llevar este recordatorio por siempre.

En God of War, sin embargo, Kratos tiene una nueva familia: una mujer y su hijo Atreus, que han estado alejados de él, viviendo en una cabaña oculta en el bosque. Aún no conocemos qué explicación tiene esta nueva familia, y por qué Kratos no le ha confesado a su hijo adolescente que en realidad es un dios.
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Cambio de arma
Durante los tres primero juegos, el guerrero espartano estuvo armado con las Espadas del Caos (aunque también podía cambiar de arma). Eran dos hojas forjadas en el Hades, que se sellaban a sus antebrazos con cadenas. Después de que Kratos se enfrentase a Ares, sus armas fueron sustituidas por las Espadas de Athena, con características similares. Se supone que una vez que Kratos empuña estas espadas nunca podrá desprenderse de ellas.

No obstante, al comienzo de God of War para PS4, vemos que el único recuerdo que queda de aquellas hojas son los vendajes en los brazos del guerrero. Puede que se las haya arrancado para dejar atrás su vida de destrucción, pero eso no significa que esté desarmado. Ahora posee el hacha Leviatán, forjada por los hermanos Brok y Sindri Huldra (quienes también forjaron el martillo de Thor, Mjolnir). Tiene el nombre de una criatura marina, y su hoja está cubierta de runas que le confieren poderes especiales.

Menos habilidades
Una de las decisiones más polémicas de la nueva entrega es privar a Kratos de sus habilidades de salto o de nadar. Pero eso no significa que se encuentre más limitado. Los movimientos se han "reconvertido" a botones contextuales, que sólo se activan cuando nos acercamos a un punto del escenario determinado.
Por ahora no le hemos visto sumergirse, pero sí navegar en una pequeña canoa, arrastrar enormes troncos, trepar o colarse por las pequeñas grietas de la pared. Para resolver los puzles puede lanzar su hacha para romper sellos y congelar elementos, como cadenas y poleas.
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Combate más estratégico
Los combates de God of War eran frenéticos. El comportamiento del personaje era completamente ofensivo, y cualquier jugador era capaz de conectar combos de más de 100 golpes, que se completaban con sangrientos QTE. Había diferentes tipos de ataque especial: la furia de Poseidón, la furia de Cronos y la furia de los Titanes. La acción se congelaba durante unos instantes para darle más impacto a los combos.
En el juego de PS4 nos encontramos con un componente más estratégico: hay que alternar los ataques con movimientos para esquivar o paradas (con un escudo circular). La posibilidad de lanzar el hacha y recuperarla, con el botón triángulo, permite combatir a distancia. Cuando un medidor de ira se llena, podemos desatar la furia espartana presionando L3 + R3. En la última entrega de la saga, la acción es más fluida, pero también se recurre a la cámara lenta para hacerlo más espectacular.
Sentido del espectáculo
Quizá la mayor carencia en lo que hemos visto de God of War es que ha desaparecido ese sentido grandilocuente de la acción de los juegos anteriores. No hay una ciudad reduciéndose a escombros, ni una criatura gigantesca que desafíe los límites de la escala en un videojuego. Si se nos permite la expresión, parece una historia "más íntima".
God of War (2018)
Lanzamiento
19-4-2018
Género
Acción
Compañía
Santa Monica Studio
Pegi
+18
Número de jugadores
1
Multijugador
No
Idioma de los textos
Español
Idioma de audio
Español
Idioma de los subtítulos
Español
