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Impresiones State of Decay 2
Reportaje

Impresiones de State of Decay 2 en Xbox One X

Ya hemos jugado al gran juego de Microsoft para mayo y os traemos gameplay e impresiones de State of Decay 2 en Xbox One, el juego de Undead Labs que nos vuelve a invitar a un mundo de supervivencia extrema infestado de muertos vivientes.

En 2013, un estudio de nuevo cuño nos asombró con una propuesta independiente de lo más ambiciosa. State of Decay fue uno de los juegos que demostró que se podían hacer trabajos de corte independiente, en formato digital y para una plataforma como Xbox Live Arcade que poco tenía que envidiar a producciones de grandes estudios. Ahora, tras la experiencia con el primer juego, Undead Labs vuelve con una secuela que ya hemos podido probar. Os traemos nuestras impresiones de State of Decay 2.

State of Decay 2 Xbox One X

Muy lejos del paraíso

Nuestra partida de State of Decay 2 comenzó a unas seis horas del inicio del juego. Si no habéis jugado al primero, debéis saber que se trata de un juego en el que lo importante no es cuántos zombis puedes matar, no hay un indicador numérico como en Dead Rising, sino cuántos recursos puedes acumular para hacer un refugio sostenible capaz de albergar a cuantos más supervivientes, mejor.

Las primeras horas de un juego como este las pasamos buscando los primeros recursos y logrando que algunos supervivientes se unan a nuestra causa para, posteriormente, encontrar un lugar que poder transformar en un campamento, una base que sirve como punto de unión entre las diversas zonas del mapa. Y es que, en ese campamento (que, con el tiempo, va creciendo y ampliándose con nuevas estancias y servicios, como la construcción de un huerto para dotar a los supervivientes de recursos que poder transformar en consumibles) es el punto central de la experiencia.

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Es el lugar en el que nos aprovisionamos y donde dejamos los recursos que vamos escamoteando de las casas, vehículos y supervivientes muertos, pero también es el punto en el que los supervivientes que se unen a nuestra causa (la de sobrevivir) descansan y se recuperan. La gestión del campamento y su construcción es algo que tendremos que ver con detalle en el análisis de State of Decay 2, ya que no es uno de los puntos que pudimos disfrutar en esta preview del juego.

Sobrevive como puedas

Lo que sí tuvimos que hacer durante las más de dos horas y media de sesión de juego fue sobrevivir. Y es que, ya hemos comentado que es el objetivo principal del juego y, aquí es donde hay que separar State of Decay 2, como el primero, de otros juegos de zombis. Los protagonistas son los supervivientes y el fin no es matar seres, sino rebuscar entre las casas abandonadas recursos (como balas, elementos para crear objetos, combustible, consumibles y armas de todo tipo) que poder llevar a nuestra comunidad para hacerla prosperar.

Por el camino nos encontramos esos muertos vivientes que, ciertamente, vuelven a ser bastante molestos y el elemento contra el que podemos descargar la rabia de perder algún compañero y de sentirnos frustrados cuando estamos registrando un armario, hacemos más ruido del debido y despertamos a un zombi aullador que avisa a la manada. Las mecánicas de combate son simples, pero parecen efectivas. Por un lado tenemos armas cuerpo a cuerpo (que se van desgastando) entre las que encontramos bates, cuchillos, machetes y espadas.

Hablando de los enemigos, está claro que hay zombis de diversas clases. Volvemos a encontrarnos con los ''normales'', que se despachan rápido, pero también con el gigantón que es duro como un muro (no podemos pasarle por encima con un coche) y una esponja de balas, los rápidos que se nos lanzan al cuello, los que vomitan ''veneno'' y los que llaman a los compañeros. Además, también podremos luchar contra humanos y, si los matamos, no habrá vuelta atrás. El mensaje de ''Claire ha muerto'' significa que cualquier misión que pudiera darnos, se perdió para siempre.

State of Decay 2 en Xbox One X

El arsenal de armas de fuego es más interesante por las animaciones y el uso del sonido. Y es que, algo que llama la atención es el mimo puesto a la hora de recrear las sensaciones de alguien que no es experto en armas, pero que se ha visto obligado a sobrevivir en un mundo hostil. No es que la mira se mueva más de lo debido, porque es bastante estable, sino que la animación de recarga de todas las armas es lenta, como si a nuestro personaje le costara meter el cargador.

Hablando de esto, al principio los supervivientes son algo ''perezosos'' en todos los aspectos. No tienen mucho aguante, no se desenvuelven demasiado bien en combate cuerpo a cuerpo y, ciertamente, son bastante poco útiles en largas jornadas de supervivencia, obligándonos a volver a la base para dejar descansando al personaje y tomar el control de otro superviviente que esté algo más fresco.

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Poco a poco, sin embargo, los personajes irán mejorando sus habilidades de manera contextual. Tienen una serie de parámetros que aumentan en función de nuestras acciones. Si nos pasamos el juego corriendo, nuestra agilidad aumenta. Si disparamos a menudo, nuestra pericia con las armas también será mayor. Cuando la habilidad llega a cierto punto, se nos permite escoger una especialización entre dos posibles para dicha habilidad. Es decir, no hay puntos de experiencia ni un árbol de habilidades que vayamos desbloqueando. Y en un juego en el que bastante tendremos controlando la base, se agradece que nuestro personaje ''evolucione'' de esta manera.

Y, hablando de cosas que hacer, no solo va de rebuscar entre la chatarra. En State of Decay 2 hay varios tipos de misiones en las que, en la mayoría, actuamos como recadero. La forma de aumentar nuestra colonia es encontrar personajes desperdigados por los mapas que, si nos acercamos con buena actitud, nos mandarán una misión. Si la cumplimos, podemos pedirle que se una a nosotros y, así, agrandar nuestra comunidad. 

Cuando ya tenemos a dicho superviviente en la base, podremos aceptar misiones de especialización, una serie de encargos principales con los que ganarnos su total confianza y convertirlos en ''héroes''. Otro tipo de misiones son las que se nos encomiendan por radio. Suelen ser del tipo ''ve a este lugar porque hemos visto algo'', pero también nos llegarán por radio misiones aleatorias que salen marcadas en el mapa con una interrogación. Se trata de misiones totalmente opcionales, pero que nos permitirán limpiar el mapa.

State of Decay 2 en Xbox One X
Algunos edificios os sonarán si jugasteis a la primera entrega.

Cuando realizamos el suficiente número de misiones principales, se nos abren nuevas vías para continuar la partida. Y es que, si antes he dicho ''mapas'', es por una buena razón. El condado en el que se ambienta State of Decay 2 no está situado en un mapa grande, sino en diferentes mapas totalmente independientes. Cuando hemos acabado las tareas principales de una zona, podemos viajar a otra. Y aquí está uno de los puntos que pueden ser más controvertidos.

Y es que, al abandonar el mapa nos salta un aviso de ''si te vas, nunca podrás volver''. Y, efectivamente, si nos vamos del mapa en el que hemos empezado, nos llevaremos nuestros recursos y a los supervivientes que tuviéramos como aliados, pero todo lo demás (la base al completo) se queda atrás. Es decir, hay que volver a empezar y eso, tras más de ocho horas de juego al final de nuestra partida (las seis iniciales más las acumuladas por nosotros) puede sonar algo duro.

Al final, es ese sentimiento que se tiene en The Walking Dead cuando se abandona una base. Lo dejas todo atrás y viajas con lo que puedes llevar a cuestas, pero se habría agradecido el poder volver a la zona anterior, por los motivos que fueran. 

State of Decay 2 en Xbox One X

Juntos, mejor

A nivel de mecánicas principales, State of Decay 2 es muy similar a la primera entrega. Undead Labs ha pulido la experiencia de juego en solitario con unos compañeros cuya IA responde mejor y, ciertamente, son más útiles en combate. La principal novedad, sin embargo, es la inclusión de un modo multijugador independiente de la experiencia para un jugador que podemos disfrutar con hasta tres amigos más.

El juego es Xbox Play Anywhere y tiene juego cruzado, por lo que podremos jugar con amigos que tengan Xbox One o PC indistintamente. Y el funcionamiento de este modo es bastante simple. Como ya hemos comentado, hay diferentes mapas, por lo que nosotros podemos estar en un mapa y nuestros compañeros en otro (en su partida individual, claro). Por tanto, si yo hago de anfitrión (de host) e invito a los amigos para que se unan a mi partida, ellos abandonarán sus mapas y sus misiones para ayudarme a completar las mías.

Es decir, no se trata de una misma experiencia como pueden ser otros juegos con multijugador, en los que el mundo es único y todos compartimos mapa en multijugador y campaña individual. En State of Decay 2 somos invitados en la partida de otra persona. El host tiene bastante importancia en State of Decay 2, ya que a su alrededor surge un círculo del cual no nos podemos salir en ningún momento.

Es decir, cuando entramos a la partida de otra persona, vemos en el mapa dónde está el área de influencia del host. Si nos acercamos a los límites, aparece un mensaje de ''cuidado, o te llevamos con el anfitrión''. Y así es, literalmente. Si queremos explorar lejos del host, tendremos que ceñirnos a su área de influencia, que tampoco es muy grande. Imagino que esta mecánica la han implementado para que afrontemos las misiones de forma cooperativa, como un verdadero grupo de supervivientes, pero esto debería ser una opción y no una obligación.

Ya que estamos con las misiones cooperativas, hay que aclarar que, aunque las que completemos no se nos desbloquean en nuestra partida, si que se transfieren todos los objetos que consigamos. Cuando salimos de la sesión multijugador y volvemos a la sesión en solitario, aparece un mensaje que nos muestra los ítems conseguidos en grupo, lo cual, ciertamente, se agradece. Sobre las misiones en sí, la más especial que vimos en modo multijugador fue la que nos anima a limpiar lo que llaman ''el corazón de la plaga''. 

Se trata de lugares en los que habita una masa mucosa que lanza esporas y con la que debemos acabar mientras algunas oleadas de muertos vivientes vienen a nuestro encuentro. Es divertido y realmente, podemos jugar sin necesidad de comunicarnos debido a esa obligación de mantenernos juntos, pero habrá que ver hasta qué punto da de sí en el juego final, o si se trata de un mero añadido que ya se echó de menos en el primero.

Al final, según estas primeras impresiones de State of Decay 2, el juego tiene el acierto de apuntar justo donde quería, al corazón de los jugadores que buscan una experiencia de zombis que se aleje de la narrativa (contada de forma tradicional) y de la acción desenfrenada. El sigilo es muy importante, así como la gestión de recursos, del grupo y del propio entorno. Es conservador y se nota su origen independiente en algunos detalles.

State of Decay 2 en Xbox One X
Ahí se puede ver el área de influencia del host.

Es decir, es complicado crear un mundo grande (varios mapas, en realidad) sin descuidar algunos elementos, como zonas en las que podemos quedarnos atascados. Para esas situaciones, Undead Labs ha creado un botón de ''respawn'' que nos teletransporta a una situación cercana. Es decir, ya saben que nos vamos a quedar atascados y, ciertamente, es una sensación agridulce la que se nos queda cuando usamos esa opción, pero entendemos que se trata de un estudio con recursos finitos que está creando un juego muy grande.

Como decimos, son recursos que se entienden, aunque cuando los descubres te dejan el rostro algo desencajado. Sin embargo, al final, lo que importa es la experiencia. Si os gustan los juegos de zombis, State of Decay 2 apunta maneras y si disfrutasteis con el primero, encontraréis más de lo mismo, pero con el pulido que da la propia experiencia y las capacidades de las máquinas de actual generación.

Ya sabéis, si os gusta la supervivencia en un mundo de zombis, el 22 de mayo tenéis una cita con State of Decay 2 en Xbox One y PC con Windows 10.

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