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Assassin's Creed Valhalla
Análisis

Análisis de Assassin's Creed Valhalla - Eivor alcanza la gloria de Odín

Versión comentada: Xbox Series X

El nuevo juego de Assassin's Creed nos lleva al siglo IX, en plena contienda entre vikingos y sajones. ¿Alcanzará Eivor el Valhalla con esta aventura?

Desde que "renació" con Assassin's Creed Origins, la franquicia de Ubisoft ha sabido recuperar la atención de los jugones con sus nuevos planteamientos argumentales y jugables, pero, ahora que llegamos a una nueva generación de consolas, era necesario crear una experiencia que estuviera a la altura de las circunstancias. Por eso, no es de extrañar que con Assassin's Creed Valhalla se haya decidido apostar por la ambientación vikinga, pues sus tradiciones, mitología e historia son capaces de atrapar a cualquiera.

En Assassin's Creed Valhalla viajamos hasta el siglo IX después de cristo para controlar a Eivor, un vikingo destacado dentro del Clan del Cuervo en Noruega. Años después de que su padre se sacrificara en vano para salvar a su pueblo, Eivor y su "hermano" (más bien, amigo del alma) Sigurd deciden marcharse, junto a otros aliados, hasta Inglaterra, en busca de un nuevo comienzo para su pueblo, lejos de los tejemanejes de clanes rivales. 

Así arranca una historia cuyo objetivo principal es lograr que nuestro asentamiento, Ravensthorpe, sirva como "base" de una presencia triunfal de los vikingos en tierras inglesas. Para ello, hemos de cumplir una tarea clave: juramentar las diferentes regiones disponibles, para forjar alianzas con las personas al mando allí. Al principio, solo tenemos unos pocos territorios disponibles, pero con el paso del tiempo podremos visitar hasta 18 diferentes.

Cuando juramentamos un territorio, comienza una historia que se divide en varios capítulos, en los cuales hemos de ayudar al regidor de la zona con la tarea que toque: evitar la invasión de los pictos, buscar un sucesor, conseguir que el pueblo lo valore... Si conseguimos superar todas las misiones principales vinculadas a un territorio, la alianza quedará sellada y recibiremos alguna recompensa: mucho dinero, recursos para mejorar nuestro asentamiento...

Muchas de estas tramas principales acaban en un asalto: hemos de tomar el castillo enemigo para derrotar al caudillo que lo proteja. Además de pelear a saco, normalmente tendremos que garantizar el acceso de nuestras tropas sompiendo las sujeciones de un puente levadizo, ayudando a que un ariete rompa un portón, reventando muros... Son objetivos algo largos, pero ciertamente se siente la épica de una batalla campal.

Como podréis suponer, Eivor tiene muuuucho más que hacer en Assassin's Creed Valhalla, al margen de esas misiones principales. El mapa del juego es descomunal (de hecho, es el más grande de la franquicia Assassin's Creed, con 140 kilómetros cuadrados) y en él nos aguardan tareas de todo tipo. Podemos cumplir la "rutina" de los Assassin's previos, como sincronizar atalayas, buscar tesoros, cazar animales o acabar con los enemigos de élite que nos buscan (llamados fanáticos en esta ocasión), pero hay mucho más de nueva cosecha.

Por un lado tenemos el orlog, una especie de minijuego de estrategia en el que hemos de lanzar los dados y, en 3 fases, derrotar a los "soldados" del otro jugador (representados por piedras) a base de defendernos o atacar. Es una dinámica simple, pero que tiene su miga y puede hacernos ganar dinerito. Otra dinámica divertida son los escarnios: una persona nos lanza un insulto en verso y tenemos que responderle con algo que rime y, además, tenga el mismo ritmo. Si ganamos, obtendremos dinero y una mejora de carisma.

Assassin's Credd Valhalla

También hay un divertido minijuego en el que nos "picamos" a beber cerveza: hay que pulsar un botón varias veces en el momento justo y, a medida que Eivor se emborracha, pulsar una dirección en ciertos momentos para que no se caiga para un lado. Pero también vemos la faceta más bruta de los vikingos en los saqueos: en ciertos puntos del mapa, podemos usar nuestro cuerno para llamar a los miembros del clan y arrasar un pueblo, con el objetivo principal de encontrar los cofres del tesoro más valiosos que tenga. Normalmente, esos tesoros estarán guardados bajo llave o con puertas atrancadas, así que habrá que dar con la forma de abrirlos a la vez que reducimos a cenizas el pueblo.

No falta a la cita una de nuestras rutinas favoritas: las anomalías del Animus, que se esconden en puntos concretos del mapa y abren unas pruebas basadas en saltos contrarreloj y puzzles, cuya recompensa son retazos de un vídeo muy misterioso sobre los Isu, al más puro estilo Assassin's Creed II.

Y hay muchas, muuuuchas otras actividades, tantas que es casi imposible enumerarlas aquí: reclutar jomsvikingos (algo así como "cazarrecompensas") para nuestra tripulación, alinear trozos de una imagen para descubrir un símbolo, colocar piedras de un hito en equilibro, buscar y cazar animales mitológicos, hallar artefactos romanos o tesoros británicos especiales, romper maldiciones en áreas rompiendo un objeto, comer setas alucinógenas y buscar la "salida" de nuestro trance...

Además de todo esto, tenemos un árbol de poder con diferentes miembros de los Antiguos (lo que más tarde serán los templarios) que podemos intentar desvelar y matar. Algunos aparecerán en la historia principal, pero para otros podemos buscar pistas en submisiones o puntos del mapa.

Por si la historia principal no fuera suficientemente larga, todas estas tareas nos "tientan" constantemente en la brújula de nuestra interfaz, de tal forma que no puedes evitar pensar "venga, está al lado, paro un momentito e intento cumplir eso". Para que os hagáis una idea, nosotros hemos intentado avanzar de forma fluida en la trama principal, pero probando un poquito de todas las actividades y hemos tardado... ¡56 horas en llegar al final de Assassin's Creed Valhalla! Bueno, en llegar al PRIMER final del juego, porque después del mismo podemos seguir jugando y quedan otras tareas importantes por cumplir... Vamos, que tenéis juego para meses, si os ponéis a sacarlo todo.

Ah, por si os lo preguntáis: sí, vuelven los tramos del presente, con Layla Hassan como protagonista. Aunque no son muy numerosos, son muy importantes y, de hecho, esa faceta conecta muy bien con la historia de Eivor y con los últimos juegos de la franquicia, hasta el punto de que los que seáis seguidores de la faceta del presente desde los tiempos de Desmond lo vais a disfrutar mucho.

Y hay otra faceta más: la de la mitología nórdica, que tiene un peso muy importante tanto en la historia como en el desarrollo del juego. No os diremos mucho más para no spoilearos mucho (a pesar de que la propia Ubisoft ha aireado a los cuatro vientos en lo que consiste), pero esta vertiente puede robaros mucho tiempo de aventura y tiene algunas facetas súper interesantes, hasta el punto de que bien podrían dar pie a un juego propio.

Uno de los aspectos que más han dado que hablar en el juego ha sido el sexo de Eivor: como ya sabréis, podemos elegir en cualquier momento que Eivor sea chico o chica (hasta se han buscado una excusa argumental para ello). Basta con pausar el juego y elegir una opción para cambiar al vuelo. Esto no afecta en nada al desarrollo, a los romances que podamos alcanzar (Eivor chico puede "yacer" con chicos o chicas y lo mismo sucede con nuestra versión femenina) o a nuestras habilidades en combate. Solo cambiarán los diálogos para estar en masculino o femenino.

Con taaaaanta matraca por cumplir en Assassin's Creed Valhalla, igual os sentís un poco abrumados, pero como era de esperar es posible viajar de forma más rápida que simplemente a patita. Por un lado, de nuevo es posible pulsar una dirección para llamar a nuestra montura y que aparezca sea donde sea. Esta tiene una resistencia limitada, pero si seguimos los caminos principales, mantendrá su aguante y podremos ir mucho más rápido a nuestros puntos de interés. También podemos usar barcas y nuestro propio barco, un drakkar vikingo, para navegar por los ríos y llegar a toda mecha a puertos clave. Eso sí, en esta ocasión no hay batallas navales, el drakkar sirve solo para desplazarse. Aparte de todo esto, es muy recomendable sincronizar las atalayas para desbloquear los viajes rápidos entre ellas, que os ahorrarán mucho tiempo.

No nos podemos olvidar de Synin, nuestro cuervo explorador (equivalente a las águilas de los dos juegos previos), que podemos usar en cualquier momento para otear el horizonte desde el aire. No lo podemos personalizar para que "su vista mejore" como antes, pero es una buena ayuda para localizar zonas clave. También podemos pulsar el stick para activar la útil Vista de Odín (equivalente a la Vista de Águila de toda la vida) para que se destaquen en pantalla los objetos clave cercanos o localicemos a los enemigos que estén a la vuelta de la esquina.

Y claro, está muy bien explorar, pero ya que somos vikingos, habrá que combatir a saco, ¿no os parece? El sistema de lucha no varía mucho respecto a lo que vimos en Assassin's Creed Odyssey, la última entrega de la saga. Con un botón ejecutamos ataques débiles y rápidos y con otro, ataques fuertes y lentos. Tenemos un botón para esquivar, pero tanto esta maniobra como los propios ataques merman nuestra resistencia, así que hemos de dosificar bien nuestros movimientos para que Eivor recupere el resuello poco a poco. A medida que golpeamos a los rivales (y si no nos golpean ellos), se llena nuestro medidor de adrenalina, que nos permite ejecutar movimientos especiales como lanzar varios hachazos al rival, lanzar flechas incendiarias, tirarlos por un barranco de un empujón...

Assassin's Creed Valhalla

Además de nuestro sempiterno arco, podemos conseguir diferentes armas para el cuerpo a cuerpo. Algunas son a dos manos, como los mandobles o las hachas danesas, pero también hay de una mano, para que tengamos un escudo en la otra... O bien otro arma. En estas categorías encontramos dagas, espadas cortas o manguales, por ejemplo. Hay que destacar que, en AC Valhalla, no es tan común encontrar armas o piezas para nuestra armadura, hay que currárselo más y buscar a fondo para encontrar alguna que nos sirva.

Por suerte, podemos no solo mejorar la efectividad de estas armas con los materiales que encontremos, sino que también podemos engastarles piedras con runas que den una faceta extra: más daño, algún efecto colateral, más salud para nosotros... Las armas no se pueden romper con el uso, así que podéis irlas personalizando poco a poco para dar con el estilo de lucha que más os guste.

Lo mismo sucede con el propio Eivor, que tiene un árbol de habilidades enorme. En esta ocasión no subimos exactamente de nivel. Cuando acumulamos suficiente experiencia con las misiones y tareas, se nos otorgan 2 puntos de poder. Cada uno de esos puntos desbloquea un nodo en nuestro árbol de habilidades (más salud, más daño crítico o ventajas extra como ralentizar el tiempo al esquivar bien) y se suman a nuestro contador general de poder. La mayoría de los enemigos, por tanto, no vienen marcados con un número de nivel, solo un icono sobre su dificultad: verde si son débiles, rojo si son complicados para nosotros ahora mismo o una calavera si son "abrumadores". 

En cualquier caso, incluso con los enemigos más difíciles es posible salir airoso y no es necesario enfangarse "obligatoriamente" con tareas secundarias para forzar la subida de nivel, algo que se hacía tedioso en Origins y Odyssey. Hombre, si tenéis un nivel de poder 150 y os enfrentáis a un rival especial de nivel 300 (que los hay, y más duros todavía), casi seguro os dará para el pelo, pero podéis enfrentaros a uno 30 ó 40 niveles de poder por encima de vosotros y salir bien airosos, a poco que seáis algo hábiles.

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Y, claro, también podéis optar por el sigilo y atacar a enemigos distraídos por la espalda para despacharlos de un plumazo con la hoja oculta. Algunos morirán directamente, pero con los más duros se activará un minijuego en el que pulsar un botón en el momento justo para matarlos del todo.

Con superar las misiones principales es suficiente para ir avanzando hasta ese primer final del juego que os comentábamos antes, pero después quedarán algunas tareas mucho más duras para las que, lógicamente, ahí sí os tocará ir sacando el resto del jugo a la aventura, de cara a poder subir más de nivel y estar a la altura de las circunstancias.

Y hablando del progreso de la aventura, es importante señalar que, en momentos clave, los personajes secundarios nos lanzarán preguntas importantes, del tipo "¿sabes quién es el traidor?" "¿quién debería ser coronado rey?". Por alguna razón, todo el fundo confía en Eivor para estas decisiones clave, así que podremos elegir entre varias respuestas y eso alterará acontecimientos clave: algunos enemigos podrán reaparecer más adelante, nos ganaremos la enemistad de ciertas personas... Las ramificaciones de nuestras decisiones pueden llegar hasta el mismo final del juego, en mayor o menor medida.

Assassin's Creed Valhalla

Algunas de estas respuestas también pueden estar vinculadas a pagar dinero, a decidir combatir directamente o a usar nuestro carisma (el que mejoramos con los escarnios) para conseguir embaucar a alguien. Siempre hay una "salida" posible y satisfactoria en los diálogos, pero cuanto más dinero y carisma tengamos, más opciones habrá.

Pasando al plano técnico, Assassin's Creed Valhalla es el primer juego de la franquicia que llega a PS5 y Xbox Series X. Pero también lo hace en PS4 y Xbox One, así que es una especie de juego intergeneracional, igual que lo fue Assassin's Creed IV Black Flag en su momento. Se vuelve a usar el Anvil Engine de Ubisoft para crear unos escenarios gigantescos y detallados que hagan justicia a la orografía de Inglaterra. Al subir a una atalaya veremos vastas montañas llenas de árboles, riachuelos, vallas, animales salvajes... La iluminación es especialmente atractiva, con el sol tamizándose entre las hojas de los árboles, efectos de humo, lluvia, nieve o fuego...

Sin duda, los escenarios son uno de los grandes atractivos del juego, entre los que se salpica la arquitectura sajona, pero también las construcciones vikingas, los antiguos templos romanos destrozados y mucho más. En definitiva, es una gozada pasear por pasear, para conocer la fauna, la arquitectura y los secretos que esconde Inglaterra.

En los personajes hay más irregularidad. Tanto Eivor como los secundarios más relevantes están muy detallados en su modelado y animaciones, mientras que los típicos transeúntes son meramente "cumplidores" y bastante más robóticos. Y, por alguna razón, en Ubisoft no consiguen crear un pelo que resulte realista...

Aún así, ver todo en movimiento es muy espectacular, sobre todo durante las luchas en las que podemos ejecutar movimientos especiales super salvajes, con Eivor decapitando enemigos o ensartándolos con sus propias espadas. Es un juego bruto, muy bruto durante las luchas, aunque podemos desactivar la sangre y el gore en las opciones, si queremos.

Hay una faceta que no podemos pasar por alto: el juego demuestra "tearing" en varias ocasiones, sobre todo en giros bruscos de la cámara, incluso en la versión de Xbox Series X que hemos probado. No es que sea algo espantoso ni que afecte para nada a la jugabilidad, pero es una molestia esporádica.

Y hablando de las consolas, ¿se nota la diferencia en la nueva generación? Bueno, no hay demasiados cambios, aunque los tiempos de carga son muchísimo más cortos cuando, por ejemplo, ejecutamos un viaje rápido a una atalaya, algo que se agradece mucho y nos ahorra mucha espera. Además, jugamos a 60 frames constantes (lo hemos jugado en Xbox One X también y en esa versión nos quedábamos en 30 fps), lo que hace que los combates sean mucho más dinámicos y fluidos. No se notan muchos más cambios, pero es que en la generación que ahora acaba ya había muy buen nivel.

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Si queréis disfrutar de los gráficos, existe un modo foto que no es el más completo del mundo, pero que os permite sacar instantáneas con algunos filtros interesantes y compartirlas con otros usuarios en el mapeado.

En cuanto al sonido, la banda sonora es una de las mejores que recordamos en la saga, con gritos vikingos durante los combates, melodías oníricas y, en definitiva, unas partituras memorables. Después del parche 1.0.2, las voces en castellano están disponibles y mantienen el buen nivel al que nos tiene acostumbrados la franquicia, con especial relevancia para la contundente voz de Eivor chico.

A toda esta ambientación técnica hay que unir unas líneas de diálogo excelentes, con reflexiones de los protagonistas sobre lo que une y lo que separa a los nórdicos y a los sajones, sobre las inconsistencias de las religiones y tradiciones de unos y otros... Muchos momentos clave de la historia son memorables y hasta nos obligarán a otorgar o denegar el Valhalla a los enemigos vikingos caídos (poniéndoles el hacha en las manos o evitando hacerlo cuando agonizan).

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Bucear en las tradiciones de Eivor y su pueblo, en sus costumbres, sus miedos y anhelos es muy instructivo y apasionante. Y, por supuesto, por el camino conoceremos algunas figuras históricas clave, como Ivarr el Deshuesado, uno de los mejores personajes del juego.

En definitiva, Assassin's Creed Valhalla es un juego gigantesco, colosal y lleno de misterios y secretos por descubrir. No evoluciona lo suficiente como para convencer a los que la franquicia os deje fríos, pero si ya sois seguidores de los Ocultos desde entregas previas, aquí tendréis el título más completo de todos y uno que esconde una de las historias más interesantes desde los tiempos de Ezio Auditore. Freya ha dotado de abundancia las andanzas de Eivor el Matalobos.

Valoración

Aunque se ve a la legua que es continuista con los dos juegos previos, tanto su estupenda historia como su gigantesca red de misiones y submisiones convencerán (y hasta entusiasmarán) a los fans de siempre.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Su GIGANTESCO mapeado, lleno de actividades por descubrir. Su apasionante representación de las tradiciones y la historia vikinga.

Lo peor

En el fondo, innova poco en lo jugable y algunas subtramas rellenan por rellenar. Algunos defectillos gráficos.

Y además