NBA 2K20
Análisis

Análisis de NBA 2K20 para PS4, Xbox One, Switch y PC (con nota)

Por Rafael Aznar

Versión comentada: PS4

El análisis de NBA 2K20 para PS4, Xbox One, Switch y PC con nota ya está listo. Tras tenerlo chupando banquillo, lo sacamos a la cancha con el partido ya empezado para contar sus muchas virtudes y sus pocos (aunque brumosos) defectos. El Señor de los Anillos ha vuelto en plena forma.

Hemos actualizado nuestro análisis de NBA 2K20 para PS4, Xbox One, Switch y PC en proceso, que publicamos hace unos días, con nuestra opinión final. Hemos tenido ya tiempo suficiente para disputar docenas de partidos, conocer todos los entresijos del juego y ponerle una valoración numérica acorde con su altura y su peso.

No está exento de los perniciosos micropagos y las cajas de botín, pero Visual Concepts lo ha dado todo en la pintura y en el perímetro para ofrecer un completísimo simulador que, un año más, va a ser difícil que tenga rival en el género.​

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Nuevas jugadas y nuevas jugadoras

La jugabilidad sigue la línea habitual de la saga, con pequeños retoques aquí y allá para reflejar mejor que nunca todo lo que sucede sobre una cancha de baloncesto. Como siempre, el joystick derecho es el eje sobre el que pivota el sistema de virguerías, y eso incluye ajustes en el dribling o las penetraciones, para que todo resulte aún más fluido y creíble. El conjunto es tremendamente profundo, y hay que ser hábil para dominarlo.

Una novedad que nos ha gustado mucho es la relativa al gasto de energía de los jugadores. Ahora, hay unos indicadores muy claros para saber el esfuerzo que conlleva cada acción, en especial los sprints, y así saber cuánto aliento tiene cada jugador en cada momento, lo cual afecta a su manejo del balón o a su porcentaje de acierto. En relación con eso, si vamos a lo loco y el jugador está agotado, será muy fácil que se le escurra el balón ante cualquier rival que le salga al paso. Gracias a la barra que aparece, vemos también a qué ritmo se recupera el jugador cuando deja de hacer un esfuerzo intenso. Otro aspecto que nos ha encantado es el de los nuevos movimientos sin balón, como las fintas.

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Ahora bien, la mayor novedad de esta entrega es la incorporación de la WNBA, la versión femenina de la liga estadounidense, de la cual se han incluido los doce equipos y las cerca de 140 jugadoras, escaneadas una por una. Dar visibilidad al deporte femenino es algo que ya habían hecho sagas como FIFA y NBA Live, pero faltaba por dar el salto la saga de 2K. El resultado no podría ser mejor, pues, gracias a la adaptación del motor de movimiento y a la inclusión de más de 3.000 animaciones propias, se ha conseguido plasmar el ritmo y el estilo de juego del baloncesto femenino. El control es el mismo, al fin y al cabo, pero no así la manera en que las acciones se ejecutan en pantalla.

Cuando las luces se encienden

De todos los modos de juego que incluye NBA 2K20, nuestro favorito es Mi Carrera, que ofrece una nueva historia protagonizada por el álter ego que nos hagamos (es posible ponerle nuestra cara, escaneándola con la aplicación oficial del juego para móviles). En ese sentido, el sistema de creación se ha rehecho de arriba abajo, lo cual se traduce en más tipos de jugador. Jugando con la combinación de diferentes parámetros, como la habilidad (dividida en finalización, tiro, organización y defensa-rebotes), el físico (dividido en agilidad, fuerza y verticalidad), la forma corporal (robusta, definida, fornida, musculosa, fina o compacta), la altura, el peso o la envergadura, podemos engendrar infinidad de arquetipos y, en función de ellos, elegir una acción que domine (por ejemplo, la de crearse tiros).

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Se agradece mucho que, desde el primer momento, se permita ver el potencial que puede llegar a alcanzar el jugador en cada apartado jugable o cuántas insignias de cada tipo de habilidad va a poder desbloquear a medida que suba de nivel. De hecho, se nos permite probar la combinación elegida antes de empezar la partida, simulando que esté ya en cualquier nivel (incluso el 99), para así saber si nos gusta o preferimos otra mezcla.

Creado ya el jugador, toca enfrascarse en una historia cinematográfica titulada ‘Cuando brillas con luz propia’, que se ha realizado en colaboración con SpringHill Entertainment, la productora de LeBron James. Nuestro álter ego, al que apodan ‘Che’ (desconocemos si es pariente de Guevara o si tiene antepasados valencianos), es un jugador veterano de la universidad que debe pelear por entrar en el Draft tras sufrir cierto percance. Durante las escenas, intervienen actores de la talla de Idris Elba (es nuestro entrenador) o Rosario Dawson (nuestra mentora) o jugadores reales como el propio LeBron, Kemba Walker o Scottie Pippen. ¡Hay hasta cameos locos como el de Mark Cuban, propietario de los Dallas Mavericks, o Jaleel White, alias Urkel!

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Mientras preparábamos este análisis de NBA 2K20 nos ha encantado cómo se tratan ciertos temas, como la manera en que una lesión puede arruinar la carrera de una promesa, las fricciones entre un jugador y su entrenador, la incompatibilidad entre entrenamientos y actos promocionales, el miedo ante el Draft... La asociación con LeBron James ha permitido también que aparezcan figuras reales como Maverick Carter, hombre de negocios de Nike, que nos va guiando fuera de las canchas, igual que nuestro agente.

Ahora bien, la vertiente cinematográfica de Mi Carrera es francamente breve: mucho más que otros años, de hecho. En apenas tres o cuatro horas, veremos aparecer los créditos, coincidiendo con nuestro debut en la liga… Luego, sigue habiendo escenas interactivas, pero son ya de mucha menos categoría, sin apenas cinematografía y con personajes secundarios como nuestro agente o los periodistas que siguen al equipo, de cara a decidir patrocinios o responder preguntas sosas sobre los partidos que acabamos de jugar. Básicamente, es un hilo conductor para tomar decisiones sobre patrocinadores e influir en la química con los compañeros de equipo o con la afición.

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Imaginamos que no se quería que el desarrollo narrativo interfiriera en el jugable. De hecho, esto fue algo que ya comentamos, por ejemplo, a cuenta de NBA 2K16, cuya historia fue escrita por Spike Lee… y nos pareció realmente mala. Allí, pasaba lo mismo: el modo Mi Carrera en sí, en cuanto a ‘jugar’, empezaba de verdad cuando se acababa el guión.

Eso sí, una vez acabada la historia, las decisiones que tomemos apenas generan impacto en el mundo. Por ejemplo, puede que pidamos un traspaso al poco de haber empezado la primera temporada y que nos lo concedan sin más, como si ya fuéramos los reyes del mambo, en lugar de novatos que aún no han demostrado nada, sin que se produzca ningún tipo de escena narrativa, más allá de una con los periodistas preguntando si es verdad que hemos pedido cambiar de aires. Es más: cuando lleguemos al nuevo equipo… ¡el entrenador seguirá siendo el mismo!

De todos modos, se agradece que Visual Concepts siga ofreciendo una historia nueva cada temporada, algo con lo que casi ninguna otra saga deportiva se atreve. Por ejemplo, FIFA tuvo el modo El Camino durante tres temporadas, pero los personajes eran los mismos, para no tener que calentarse mucho la cabeza. En la nueva entrega, directamente, se ha decidido prescindir de él.

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Vecindario baloncestístico

Una vez que se ‘acaba’ el argumento de Mi Carrera, se desbloquea El Barrio, el pequeño mundo abierto online en el que disputar partidos callejeros o de Pro-Am (hasta cinco contra cinco), realizar diferentes actividades o comprar en tiendas. Este año, el modo cuenta con novedades como el paso de las estaciones o la presencia de eventos periódicos, para que el mundo se sienta distinto cada semana. Así, habrá contenidos especiales en fechas muy señaladas (como Halloween o Navidad) y también minijuegos como balón prisionero, una mezcla entre golf y lanzamiento de disco…

En El Barrio, es donde se encuentran la cancha de entrenamiento del equipo y, sobre todo, un gimnasio en el que realizar diferentes ejercicios que mejoren temporalmente nuestros parámetros. Hay una decena de ellos, como correr en una cinta, mover un balón medicinal, realizar sentadillas… Se agradece su presencia, aunque el control de algunos de los minijuegos es bastante tosco, igual que lo es el del disc golf.

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Un álbum de cromos

Mi Equipo, el Ultimate Team particular de NBA 2K20, es nuestro otro modo predilecto. En él, a base de abrir sobres, competir en partidos o ganar subastas, iremos coleccionando diferentes cromos de jugadores, pabellones, entrenadores, pizarras, uniformes o ampliaciones de contrato, para que personalicemos nuestra escuadra como queramos. Las importantes son, sobre todo, las de jugadores, que tienen nivel y rareza creciente, de modo que, aparte de las estándar, las hay de tipo esmeralda, zafiro, rubí, amatista, diamante, diamante rosa y ópalo galaxia.

Una de las novedades de este año son las llamadas cartas de evolución. Se trata de cartas que permiten ir mejorando a un determinado jugador, a base de cumplir ciertos objetivos, como anotar una determinada cantidad de puntos o realizar un cierto número de mates.

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Dentro de este modo, vuelve a haber varias modalidades de juego, tanto offline como online. En primer lugar, está Dominación, un modo de cinco contra cinco en el que nos enfrentamos a todos los equipos actuales de la liga. Según la dificultad que elijamos, podremos desbloquear hasta tres estrellas por evento, y es obligatorio tener al menos cinco en cada división para poder desbloquear la siguiente. En ese sentido, si jugamos en la máxima dificultad, se nos concederán hasta tres sobres de cartas como recompensa, con la garantía de que una de ellas será un jugador de evolución de la franquicia a la que hayamos vencido. El submodo se estructura en tres grandes bloques, cada uno con 33 estrellas, de modo que, si las obtenemos todas, obtendremos jugosas cartas predefinidas.

En segundo lugar, está Desafíos, un modo más sucinto ahora mismo, pero que irá actualizándose a lo largo del año, ya que incluye retos semanales que nos enfrentan a determinadas situaciones, muchas inspiradas en la historia de la liga (por ejemplo, en este momento, hay desafíos basados en la trayectoria de Dwyane Wade, por ser el jugador de portada de la Edición Leyenda del juego).

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En la vertiente puramente online, también hay Desafíos, así como la opción de jugar con amigos. Además, está Mi Equipo Ilimitado, un modo que permite aspirar a ganar un torneo con 250.000 dólares de premio.

Y falta otro modo por explicar, Triple Amenaza, que ofrece partidos de tres contra tres, tanto offline como online. Sin embargo, la vertiente offline, que, a priori, nos debería enfrentar a los mejores tríos históricos de cada franquicia, aún no está habilitada. Llevamos días tratando de acceder y siempre salta un código de error inmediatamente. El mensaje remite a la web oficial del juego, donde pone que está deshabilitado temporalmente para realizar “actualizaciones de desarrollo”. Todo apunta a que deben de ser cambios relacionados con el polémico sistema de cajas de botín sobre el que se apoya este submodo, que detallaremos en la parte final del análisis.

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A los mandos de tu propia franquicia

El resto de modos del juego de NBA 2K20 son los habituales de otros años. El que más enjundia tiene es Mi GM, que permite meterse en la piel de un general manager y gestionar todo lo relativo a una franquicia. Así, hay que tener en cuenta los deseos del propietario y tomar decisiones en múltiples campos: traspasos, previsiones para el Draft, entrenamientos, mejora de instalaciones, ajustes de marketing en los productos que se venden en el pabellón, posibles traslados a otra ciudad… Como novedad, hay un árbol de habilidades, de modo que, a medida que subimos de nivel, vamos desbloqueando nuevas opciones, como charlas o una mayor facilidad para firmar renovaciones. Eso sí, el sistema de diálogos y respuestas es bastante simplón y, a veces, produce consecuencias inesperadas.

Luego, hay modos que van más al grano. Así, podemos disputar temporadas o playoffs sueltos, además de crear campeonatos en Mi Liga Online. También está Blacktop, con sus partidos callejeros de uno contra uno, dos contra dos, tres contra tres, cuatro contra cuatro o cinco contra cinco. Y, como broche, está el programa televisivo 2K TV, que irá teniendo sucesivos capítulos. En el primero, por ejemplo, hay una entrevista a Anthony Davis, consejos jugables de la mano de los creadores o charlas con fans destacados.

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A todo eso, hay que añadir detalles como la incorporación de nuevos equipos clásicos, como los Suns 2002-03, los Wizards 2006-07, los Trail Blazers 2009-10, los Spurs 2013-14, los Clippers 2013-14 o los Cavaliers 2015-16. Además, se han añadido equipos con los mejores jugadores de cada década (60, 70, 80, 90, 2000 y 2010), lo que deja la friolera de 65 equipos clásicos.

Where amazing happens

En materia visual, NBA 2K20 es un auténtico espectáculo. Por encima de todo, llama la atención la recreación de los jugadores, que brilla con luz propia, merced a aspectos como los tatuajes, el sudor o los gestos faciales. Y eso incluye también a las jugadoras de la WNBA (para las que se ha cuidado, especialmente, el movimiento del cabello) y a los jugadores clásicos, que presentan el mismo aspecto que en la temporada de la que provengan. Pero la palma se la llevan los modelados de las escenas de vídeo de Mi Carrera, que están rodadas casi como si de una película se tratara.

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Otro aspecto anatómico que nos asombra es el de las animaciones. Hay muchos jugadores que se mueven exactamente igual que en la realidad. Valga por ejemplo Dwayne Wade, que, en sus entradas a canasta, estira las piernas en el aire tal y como lo hacía en la realidad. Otro ejemplo de lo cuidado que está este apartado es que, si nos salimos de la pista y chocamos contra la mesa de los árbitros, el jugador se apoya en ella, en lugar de parecer un muro invisible que no le permita avanzar.

La iluminación también es increíble, por los claroscuros que propicia en la piel de los jugadores, por los reflejos en el parqué… A veces, antes de que empiecen los partidos, se ve el pabellón a oscuras y con luces muy tenues, y cuesta distinguir la imagen virtual de una real.

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La atmósfera de los pabellones también es para quitarse el sombrero. Según cómo vaya el marcador y según el instante del partido, la afición se muestra más o menos activa: si hay empate en el último cuarto, es impactante cómo se vuelca con el equipo local. Y, a la inversa, si éste va perdiendo de paliza, las gradas se quedan vacías en los últimos minutos. Este último detalle puede llegar a tener incidencia jugable. Así, cuando somos visitantes y hay un tiro libre, los aficionados de la grada tratan de desconcentrarnos metiendo bulla con los típicos palitroques de plástico, lo cual provoca un tembleque de cámara mayor o menor dependiendo de la habilidad y la templanza de cada jugador. Sin embargo, si el pabellón está ya casi vacío, no sucederá tal cosa: el apesadumbrado público que quede sólo estará deseando que acabe el calvario.

Mención especial merecen los tiempos muertos, mucho más variados que antes. La animación ya no corre sólo a cargo de cheerleaders, sino que salen también niños, mascotas con patines o zancos, tipos con bicicletas, los típicos señores que arrojan camisetas al público, los acróbatas que hacen mates espectaculares…

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Del mismo modo, nos encantan las revisiones de los tiros sobre la bocina, en las que se contacta con el centro de comunicaciones. Igualito que el fantasmagórico VAR en los juegos de fútbol, que justifican su no inclusión diciendo que el código del juego ya sabe si una jugada ha sido legal o no…

En la parcela técnica, apenas hemos percibido flaquezas. Si acaso, hemos notado algún fallo puntual de la IA, como que Rudy Gobert decidiera tirarse un triple en un partido (con desastroso resultado) o que, a veces, no siempre apure los tiros sobre la bocina. En algunas repeticiones dinámicas de las que saltan durante los partidos, la cámara enfoca mal y no muestra la acción relevante de marras. Y, en el menú de Mi GM, se producen tirones de frames. Pero, más allá de eso, el juego es intachable.

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Cervantes contra Shakespeare

En cuanto al sonido, Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga repiten como comentaristas por octava temporada consecutiva (hace falta descargarse un pack desde la tienda digital que corresponda a cada plataforma). Los tres hacen un trabajo muy solvente, pero se empieza a notar un estancamiento (de hecho, ni siquiera se han grabado comentarios específicos para la WNBA, así que, en ese caso, hay que escuchar sí o sí la versión original). Lo que sucede durante el partido lo narran de forma más que notable, pero se agradecería que contaran más anécdotas o hubiera más sensación de diálogo entre ellos.

Quizá el mayor problema es que, si optamos por la narración en español, nos perderemos infinidad de detalles que sí están en la versión original en inglés, donde la sensación de retransmisión es increíble también en los tiempos muertos o los descansos. Por un lado, está el periodista David Aldridge, que hace entrevistas a pie de campo a los jugadores o los entrenadores. Por otro lado, se ofrecen vídeos de jugadores que, en su versión virtual, comentan diferentes temas, como, por ejemplo, Marc Gasol hablando del apoyo de los fans hispanohablantes o Nikola Jokic explicando lo que el baloncesto significa para él.

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En esta ocasión, independientemente del idioma que elijamos, tampoco salen Ernie Johnson, Kenny Smith y Shaquille O’Neal haciendo una previa del partido: salen en los descansos, pero sólo si se juega en inglés. Y, hablando de la lengua de Shakespeare (léase como lo haría don Miguel de Unamuno), las voces del modo Mi Carrera no están traducidas, aunque sí subtituladas.

No hay que olvidarse tampoco de los efectos de sonido, que nos hacen sentir como si estuviéramos de verdad en el Staples Center o el Madison Square Garden de turno. Los gritos enfervorecidos del público, los bocinazos, el chirrido de las zapatillas o las fanfarrias que llaman a zafarrancho confieren una atmósfera brutal a los partidos. Asimismo, la banda sonora, que cuenta con muy buenos temas (nuestro favorito es “11 Minutes”, de Halsey y Travis Barker), va apostar por un nuevo sistema con el que se irá ampliando en el tiempo con nuevas canciones, como “Bienvenido al mañana”, del rapero español Nach.

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Cajas de botín y pay-to-win

Y, ahora sí que sí, vamos con el peliagudo tema de los micropagos y las cajas de botín. Vamos a explicarlo largo y tendido, para intentar que quede lo más claro posible. Tener que ponerle nota a un juego es siempre una asignatura difícil, pero, cuando en el examen cae este tema empresarial, la cosa ya se desmadra, al entrar en juego el debate ético de si son aceptables o no en un título que no es free-to-play. Un servidor desearía que fueran eliminados de la faz de cualquier juego de 70 euros, pero lo cierto es que casi todos los juegos deportivos los incluyen hoy en día, y no para meros elementos cosméticos, sino también para promover el pay-to-win.

Vayamos por partes. NBA 2K20 levantó una gran polvareda poco antes de su estreno por un tráiler del modo Mi Equipo en el que se veían mecánicas de casino, como tragaperras, pachinkos y ruletas. Sabiendo cómo está el patio tras casos como el de Star Wars Battlefront II o el de la propia saga baloncestística, parece mentira que alguien diera el visto bueno a introducir cajas de botín con esa desafortunada estética (totalmente contradictoria con el Pegi +3 del juego, además), pero hay que precisar que no se puede gastar dinero real ni virtual en esas máquinas, como algunos piensan.

Esos juegos de azar actúan como recompensa aleatoria, bien en el submodo Triple Amenaza (donde se nos concede una tirada por cada victoria) o bien en El Barrio, donde tenemos derecho a una tirada diaria en una ruleta. Imaginamos que los cambios que se están haciendo en el aún inédito modo Triple Amenaza offline (la versión online sí funciona, con pachinkos) irán encaminados a erradicar este claro error. Donde sí que se puede apostar dinero real es en las canchas de Pro-Am que hay dentro del barrio, haciendo pronósticos.

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Como punto de partida, hay que decir que los micropagos siguen permitiendo el pay-to-win, sobre todo en el modo Mi Equipo, al depender éste, en buena medida, de la compra de packs de cartas, al menos en los compases iniciales. Así, es posible adquirir monedas virtuales, alias VC, en diferentes cantidades (5.000 monedas a cambio de 1,99 euros el más barato y 450.000 monedas a cambio de 99,99 euros el más caro) o aprovecharse del contenido adicional que incluye la Edición Deluxe del juego (que cuesta 20 euros más que la estándar y, entre sus recompensas, incluye 100.000 monedas y 50.000 puntos para Mi Equipo). Por eso, en uno de nuestros primeros partidos online, topamos con un ‘jeque’ que tenía un equipazo plagado de superestrellas, tanto en el quinteto titular como en el banquillo.

Menos talonario y más talento

Ahora bien, hay que ser justos y reconocer que 2K ha tomado nota de las quejas de los dos últimos años y, de forma muy evidente, ha limitado el posible intrusismo de los micropagos y dar más cancha a quien no quiera gastarse ni un duro de más. Esto se observa tanto en Mi Carrera (y El Barrio, asociado a él) como en Mi Equipo, los modos donde las microtransacciones pueden llegar a molestar (el resto de modos están exentos).

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En Mi Carrera, es mucho más fácil que otros años quedar en los puestos altos del Draft y garantizarse un salario mínimo de 1.000 monedas por partido (al que hay que añadir las monedas que nos den en función de nuestra actuación, que pueden ser otras 200-300 muy fácilmente). Si lo hacéis muy mal y salís elegidos sólo al final de la segunda ronda del Draft, el salario será sólo de 500 monedas, así que, si no lo conseguís de primeras, os instamos a que empecéis de nuevo la historia. Esto se agradece mucho, sobre todo al principio del juego, ya que, al ser suplentes, recibiréis un pastizal por sólo un par de minutos de juego (o, incluso, ninguno).

Cuando ya formemos parte de un equipo de la liga, irán contactándonos diversos patrocinadores, y tendremos margen para negociar con ellos cuánto queremos que nos paguen por cada evento. En ese sentido, se les pueden llegar a rascar hasta casi 5.000 monedas por bolo, una cantidad más que generosa.

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Y hay una última fuente de ingresos en Mi Carrera. Por cumplir un único desafío diario relativamente sencillo, recibimos 3.000 monedas. En mi caso, como me creé un base anotador, el objetivo consiste siempre en enchufar un triple lejano, en plan Stephen Curry. Es decir, si jugamos diariamente al juego y nos preocupamos por cumplirlo, nos llevaremos 21.000 monedas ‘gratis’ a la semana.

Y hay más. Dentro de El Barrio, se encuentra un edificio donde podemos jugar a una ruleta de la suerte, una sola vez por día y de forma gratuita. Esa ruleta contiene diferentes recompensas, y hay una realmente jugosa: un multiplicador que, durante las cinco horas siguientes, duplica las monedas que obtengamos. Es decir, por cada partido de Mi Carrera que juguemos, por ejemplo, el salario mínimo será de 2.000 monedas. Echad cuentas de lo que pueden cundir esas cinco horas… Cuando te toca, dan ganas de gritar “a por el bote, oé” a todo pulmón.

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Pero el cambio crucial en Mi Carrera está, realmente, en la forma de mejorar a nuestro álter ego. Ahora, las monedas sólo permiten llegar hasta el nivel 85, lo cual se puede conseguir con relativa rapidez (dependiendo de los equilibrios del arquetipo, calculamos que hacen falta algo más de 200.000 monedas, aproximadamente). ¿Cómo se llega al 99? Depende exclusivamente de nuestra habilidad jugando con nuestro álter ego en ese modo o en sus hermanos El Barrio y Pro-Am. De hecho, será posible incluso bajar de nivel si tenemos malas actuaciones, como si en la vida real un jugador atravesara un bache.

Luego, están los micropagos puramente accesorios de las tiendas de El Barrio, para adquirir prendas de ropa, tatuajes, cortes de pelo, bicicletas, monopatines… Éstos sí se encuadran en un modelo perfectamente entendible, pues no pasan de ser simples skins que no dan ningún tipo de ventaja sobre nadie.

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Cal y arena en Mi Equipo

Como decíamos antes, la mayor intrusión de los micropagos en NBA 2K20 sigue estando en Mi Equipo, debido a que los packs de cartas se pueden comprar con moneda virtual (ya se haya ganado jugando o comprándola), para garantizarse un equipazo desde el minuto 1. Eso sí, este modo también cuenta con los llamados puntos MT, que son específicos de él y son los que sirven como única forma de pago en el mercado de subastas, donde cualquier usuario puede poner a la venta los cromos que no le sean de utilidad. Estos puntos no se pueden comprar con dinero real, sino que hay que ganarlos jugando o recibiéndolos como premios aleatorios.

Ahora bien, hay que decir que, este año, los packs de cartas no escatiman tanto en calidad y, desde el primer momento, nos ofrecen a jugadores más o menos competentes. Por ejemplo, en el mazo de bienvenida, a nosotros nos tocaron Tracy McGrady (carta de evolución de nivel 80, que no tardamos en mejorar hasta nivel 89), Andrew Wiggins (78), Thaddeus Young (78), Tristan Thompson (78) o Ricky Rubio (76). El quintero era ya bastante competente, pero, con un par de visitas a la casa de subastas, pudimos hacernos también con Ray Allen, Anderson Varejao y Jason Williams, gracias a que a la gente le deben de salir con bastante frecuencia y, por tanto, se pueden adquirir a precios más o menos bajos.

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Dicho eso, Mi Equipo es un modo con un recorrido inmenso y también premia al jugador dedicado, sin obligarle necesariamente a que apoquine, ya que sus modos offline dan para muchos meses. Especialmente, en Dominación, a poco que se sepa jugar, completar cada evento en dificultad All-Star ya da derecho a recibir una carta de evolución que, luego, se puede mejorar. Eso sí, para comprar jugadores de categoría especial, hay que sudar tinta y dedicar decenas de horas, pues se pagan con fichas que se obtienen jugando. Por ejemplo, las esmeralda (tres fichas cada una) y las rubí (seis fichas cada una) son relativamente baratas, pero la cosa se va complicando hasta tener que pagar 150 por cada diamante rosa y… ¡750 por cada ópalo galaxia!

Por último, el modo Mi Equipo también nos obsequia con recompensas diarias y semanales, que van variando. Pueden ser puntos MT, sobres de cartas… Entre las diarias, a nosotros un día nos salió, por ejemplo, un Curry como agente libre, para degustarlo durante cinco partidos. En cuanto a las semanales, obligan a iniciar sesión siete días seguidos: una vez cumplido ese requisito, se nos permite hacer una tirada en una ruleta para ver si obtenemos el premio gordo. En esta primera semana, por ejemplo, es una carta de Steve Nash amatista.

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Visual Concepts, el Señor de los Anillos

Por ir finiquitando este análisis de NBA 2K20, es evidente que los micropagos y las cajas de botín aún están ahí, pero también es evidente que las quejas han surtido efecto (y lo van a seguir haciendo, como anticipa el congelamiento temporal del modo Triple Amenaza) y ambos elementos están más ponderados, sobre todo en el modo Mi Carrera. Más allá de eso, que cada cual debe valorar según le parezca, lo que está claro es que hablamos de un simulador que no tiene rival en el género deportivo: por la WNBA, por las novedades jugables que incorpora, por el nivel audiovisual, por su atrevimiento cinematográfico, por la profundidad de sus modos de juego… Un año más, los jugones de Visual Concepts siguen ampliando su dinastía y conquistando anillos de campeón.

Valoración

Los micropagos y las cajas de botín siguen jugando su papel, pero es justo decir que se han equilibrado. Fuera de eso, estamos ante un simulador deportivo de altísimos vuelos, que hace brillar todos sus fundamentos en la pintura jugable y en el perímetro del contenido. Es un jugón de los que pirraban a Andrés Montes.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

La profundidad de modos. La jugabilidad. Es más fácil conseguir moneda virtual. La WNBA. Los temas y cameos de Mi Carrera. Los eventos de El Barrio.

Lo peor

Los micropagos y las cajas de botín, con su polémica estética. Triple Amenaza offline no funciona aún. La enjundia narrativa de Mi Carrera dura poco.

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