Análisis de Rogue Flight, un arcade que pondrá a prueba tus reflejos de piloto

Los amantes de los juegos de disparo y los animes espaciales clásicos tienen aquí una propuesta galáctica. Rogue Flight demuestra cómo crear una apuesta sólida con pocos recursos.

Hay pocos géneros con una diversión más directa que los juegos de disparo. Han inspirado a generaciones de jugadores a convertirse, también, en creadores de nuevas experiencias. Ese parece el caso de Truant Pixel, un pequeño grupo con varios juegos a sus espaldas, pero que firma con Rogue Flight (para PS5, Series X|S, Switch y PC) el que quizá sea su producto más llamativo.

Rogue Flight es un homenaje a clásicos de los juegos de disparo con perspectiva trasera, como Space Harrier, After Burner o Galaxy Fight. Su propuesta es simple y directa: controlando una simple nave espacial con la piloto Nadia, hemos de destruir las fuerzas de ARGUS, un sistema de vigilancia que ha enloquecido y puesto al planeta Tierra en jaque.

El juego se divide en una serie de misiones (cuyo número cambia según el recorrido elegido, como ahora comentaremos), las cuales consisten en eliminar oleadas de enemigos robóticos mientras esquivamos sus disparos. Al final, siempre aguarda un enorme jefe final con una gran resistencia y potencia de fuego.

Tenemos 3 vidas durante toda la partida, sin posibilidad de ganar más. Si perdemos una, continuaremos desde el último checkpoint. Y no es tontería, porque las misiones son realmente largas. Si perdemos las 3 vidas, habrá que reiniciar la partida desde cero.

Nuestro escudo arranca con un 100%, que irá bajando a medida que recibamos ataques. Podemos recuperar algo encontrando un item o bien enlazando combos de enemigos derribados.

Si encadenamos suficientes combos (que no se reinician al ser golpeados, solo si pasa demasiado tiempo), podremos recuperar la totalidad de nuestra salud.

Tenemos un disparo infinito que podemos usar simplemente dejando el botón pulsado. Con el stick izquierdo controlamos la nave, mientras que si movemos el stick derecho, entraremos en una especie de tiempo bala con el que podemos apuntar mejor a los enemigos durante un par de segundos. Esta habilidad se recarga con el tiempo, así que podemos usarla todo lo que queramos.

Además, si pulsamos un gatillo podremos ejecutar un "barrel roll" que sirve para defendernos de un disparo que esté a punto de impactarnos.

Si presionamos el stick hacia abajo, podemos retenernos un momento para recoger items cercanos, como el de recuperación de escudo, misiles extra para lanzar (tenemos 6 por misión) o un cambio de disparo base, desde un láser hasta fogonazos de plasma. Podemos cambiar entre ese disparo más potente y el estándar siempre que queramos.

Con esas sencillas normas se articula un juego frenético, que apenas da un respiro y donde casi por instinto esquivamos los disparos enemigos y ejecutamos nuestro contra ataque. 

Incluso en dificultad normal (hay dos niveles por debajo y otros tantos por arriba) puede que os resulte complicado de más al principio, pero una vez asimilamos su ritmo rápido y sus gráficos algo abstractos es una experiencia con la que disfrutamos gastando adrenalina.

Además, tiene un planteamiento de niveles atractivo, ya que, después de los dos primeros, hemos de elegir qué ruta seguir para llegar al final del juego. Hay tres rutas distintas. En las dos primeras, tenemos dos niveles extra, diferentes entre ambas rutas. 

La tercera ruta es la más dramática y larga, pues mezcla los niveles de las dos rutas previas y aumenta la dificultad. No solo eso, sino que a medida que vamos por cada ruta, algunos niveles comunes cambian. Por ejemplo, el primero, que es en la Tierra, muestra diferentes momentos del día. Así, llegaremos a pasarnos el juego tres veces para tener la experiencia completa.

Por otro lado, a medida que superamos desafíos obtenemos "puntos de mejora" con los que aumentar el rendimiento de nuestra nave. Podemos reducir la espera entre usos del tiempo bala, el daño de nuestras armas o la maniobrabilidad, entre otras cosas, por lo que seremos cada vez más efectivos.

Al superar la campaña principal, podemos liberar un modo roguelite en el que la dificultad se pone todavía más peliaguada (¡con una sola vida!), pero que da un nuevo enfoque a la experiencia.

A un planteamiento jugable simple, pero efectivo se une una ambientación igualmente limitada (algo lógico, dado que se trata de un estudio pequeño), pero muy efectiva. En primer lugar, porque se inspira en clásicos del anime espacial como Macross, con granulado en la imagen o incluso simulando la distorsión en pantalla de los cassettes de VHS.

Los diseños de personajes también recuerdan a esa época dorada de las space operas, con animaciones muy, muy limitadas, pero suficientes para meternos en harina.

Lo mejor es el propio desarrollo de los tiroteos, con escenarios de nuevo simples, pero llenos de efectos de explosiones, basura espacial volando hacia nosotros, efectos de lluvia salpicando la pantalla...

A eso, claro, se unen los efectos especiales que provoca nuestra nave, especialmente cuando activamos un tiempo bala que equivale a utlizar todos los filtros de Photoshop a la vez: la imagen se estira, se llena de brillos y estelas y nuestros ojos se ponen como platos soperos. Es un verdadero espectáculo.

Ojo, que está optimizado para PS5 Pro y todo, con compatibilidad para 120 Hz y 4K. Vale, quizá no os habéis gastado 800 o 900 pavetes para un juego así, pero oye, si ya lo tenéis...

En cuanto a las voces, tenéis en inglés o japonés, con actores veteranos de animes como Evangelion, Naruto o, cómo no, Gundam. Los textos están en castellano. ¡Ah! Al ser un juego indie, podéis conseguirlo por 20 euros en formato digital y 30 en físico.

Todo esto, acompañado de música rock bastante cañera, que potencia especialmente los arranques de nivel y los duelos con jefes finales.

Y, por cierto, el juego saca bastante partido a DualSense, si sois usuarios de PS5, desde las voces de nuestros compañeros a través del altavoz hasta una vibración que representa muy bien la potencia de cada disparo

Tanto es así, que los más potentes hacen vibrar el mando casi como un martillo neumático. Vamos, que hasta hemos tenido que desconectar la vibración por el cansancio...

Rogue Flight demuestra, en conjunto, cómo crear un juego bien pulido de acuerdo a las posibilidades y puntos fuertes que un equipo de desarrollo pueda tener. Con pocas herramientas, consigue una experiencia intensa y espectacular, aunque esté pensado, quizá, para un público de nicho. Si los tiros espaciales de siempre te pirra, no lo dudes: el universo es el límite.

Valoración

Nota 80

Con un esquema gráfico y jugable simple, pero bien implementado, Rogue Flight es una apuesta segura para todo amante de los shooters clásicos. Eso sí, ten engrasados tus reflejos...

Lo mejor

Su ritmo incesante, sus efectos especiales y su ambientación nostálgica. Va recompensando justamente el progreso.

Lo peor

La vibración es espectacular, pero llega a dejar las manos fatigadas. Algunos jefes finales tienen una curva algo desproporcionada.

Plataforma comentada: Ps5

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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