Crítica de Anzu, gato fantasma, un largo de anime que no acierta en el ritmo

Crítica de Anzu, gato fantasma, un largometraje de anime de Nobuhiro Yamashita y Yôko Kuno, que adapta el manga Bakeneko Anzu-chan de Takashi Imashiro.
El cine de anime siempre ha vinculado de forma estrecha el universo yokai con lo rural, y por extensión también con ese costumbrismo que envuelve a la vida más tranquila del pueblo, alejado de la gran ciudad, en un espacio en el que todavía prevalecen las tradiciones antiguas y podemos cruzarnos con más facilidad con esos espíritus, muchas veces relacionados con la naturaleza.
Me encanta cómo confluyen estas dos vertientes en los largometrajes para narrarte una historia pausada en la que hay un toque mágico que te acerca al folclore nipón. Anzu, gato fantasma empieza siendo ese tipo de película.
Arropado por el canto de las cigarras y bañado en la cálida luz estival, el padre viudo de la joven Karin la deja al cuidado de su abuelo monje mientras intenta saldar una deuda, y éste no tarda en presentarle a Anzu, un gato antropomorfo fallecido que habita nuestro mundo como una persona más. Karin lo recibe con la ligera extrañeza de quien ve una tormenta en verano.
Durante el primer tercio de la película, ambos personajes desarrollan sus actividades de manera casi independiente, explorando la soledad, o la compañía del resto de habitantes del pueblo, sin que ocurran grandes eventos.
Tomando como base el manga de Takashi Imashiro en el que se basa, Anzu, gato fantasma adapta las formas exageradas y simples en los diseños de sus personajes, que sobre todo destacan por sus rostros desproporcionados.
El anime los retrata a través de pocas líneas y colores planos sin sombreados, pero que se ven enaltecidos cuando la iluminación aporta alguna nota adicional, en ocasionales atardeceres, contraluces o reflejos, así como por el cuidado puesto al detalle de sus escenarios.

Este diseño tan simplificado no apuesta por la exageración en su animación y la deformación de las poses, ya que para el dibujo bidimensional se ha optado por emplear la técnica de la rotoscopia, con la que el realizador Nobuhiro Yamashita, acostumbrado a la dirección de imagen real, se ha desenvuelto con soltura en el rodaje.
Mientras que Yôko Kuno se ha encargado de trasladar a la animación las acciones que vemos reflejadas en pantalla para que mantengan una cadencia realista que refuerza ese costumbrismo inicial, al que acompaña un sonido grabado en directo para recoger las voces que escuchamos en la versión final en su idioma original.
Anzu y el contraataque de los oni

Al principio, el único elemento extraño de la cinta es Anzu, pero a medida que avanza con parsimonia en su primer tercio, se introducen de una necesaria forma inesperada un puñado de nuevos yokai. Sin embargo, no resultan demasiado representativos, y la película tampoco se detiene en exceso sobre ellos antes de acabar virando hacia un nuevo territorio.
Aun manteniendo su ritmo lento, Karin decide ir en busca de su padre a Tokio, acompañada en contra de su voluntad por el gato fantasma. Una vez allí, la protagonista -y me sorprende que esto no sea un spoiler porque lo especifica la sinopsis de la película y se puede ver en su cartel- le pide ayuda para visitar a su madre muerta en el Inferno.
Anzu, gato fantasma termina por derribar en su tramo final todo lo que había construido hasta ese momento, y su atmósfera calmada que te hacía preguntarte hacia dónde serían conducidos los destinos de sus personajes.
La respuesta es a un ya manido Infierno burocrático, en el que Karin es descubierta para que, acto seguido, un ejército de oni la persiga hasta el mundo real, en la que se ha vuelto una película de fantasía y acción frenética, rematada con persecuciones por carretera y un puñado de batallas cuerpo a cuerpo.

El largometraje va perdiendo así su foco a lo largo de sus 95 minutos hasta acabar con una extraña mezcla de ritmos y de géneros que la harán difícil de disfrutar para quien empiece a verla por su relajada premisa inicial cercana a los breves episodios del manga pero también para quien espere algo más de acción entre diferentes mundos como ocurre en su tercera parte.
Lo mismo ocurre con las expectativas que se puedan generar en torno a algunos de sus elementos clave que se van presentado: el duelo de la niña no tiene un gran desarrollo, los yokai están poco potenciados, y el gato, pese a presentar ciertas actitudes gatunas, no puede ser un gran aliciente para el público amante de los felinos porque en sus formas destaca más lo humano.
Anzu, gato fantasma pasa bastante por encima de todos sus temas, pero aun así consigue ser una película agradable de ver. La cinta se estrenará en cines el viernes 16 de mayo de 2025 de la mano de Selecta Visión.
Valoración
Nota 65
Anzu, gato fantasma promete muchas cosas que al final no te acaba dando, y por eso no la recordarás como una gran película de yokai, en la que se trate el duelo, o la vida rural, ni siquiera una sobre gatos.
Lo mejor
Un prometedor tramo inicial de ambiente costumbrista.
Lo peor
Termina perdiendo el foco.

