Aquaman
Análisis

Crítica de Aquaman, la película de superhéroes con Jason Momoa

Por Daniel Quesada

La película de Aquaman con Jason Momoa llega por fin a los cines. Nos sumergimos en lo nuevo de James Wan para ver si la visita a Atlantis merece la pena.

Buena patata caliente tenía encima el director James Wan, a la hora de enfrentarse a una película de Aquaman en solitario. Para empezar, porque tendría que hacer frente a esa sensación generalizada de que las películas de superhéroes DC no consiguen encontrar su tono, a pesar del soplo de aire fresco que supuso Wonder Woman. Pero, sobre todo, lo complicado está en dotar de fuerza y solidez a un personaje a un superhéroe que muchos ven como el tío raro ese, que viste con escamas y que habla con los peces.

Conoce las figuras de la película de Aquaman

Quien conoce los cómics de Aquaman sabe que hay mucho más detrás de esa fachada, pero no cabe duda de que es un hándicap de entrada. A pesar de ello (y de varios defectos propios de la película, como veremos más adelante), no nos avergüenza decir que nos lo hemos pasado bien con la película de Aquaman. Demonios, hasta hemos disfrutado bastante en ocasiones.

James Wan y el príncipe mestizo

Y eso, que no hace nada nuevo. Una vez más, estamos ante una película de orígenes, en las que de forma más o menos concentrada se nos explica la naturaleza mestiza de Aquaman (es hijo de humano y de la reina de Atlantis), su infancia y su necesario viaje del héroe: se supone que su destino es dejar atrás esa vida tranquila entre pescadores y asumir su responsabilidad como legítimo rey de Atlantis. ¿Estará dispuesto a ello?

El argumento es predecible de principio a fin (se ven venir las decisiones, los romances y los acontecimientos de cada batalla) y los diálogos, por mucho Geoff Johns que haya detrás, bastante simplotes. Es más, durante los primeros compases de la película (donde se profundiza en el ñoño romance de sus padres), esta corre serio riesgo de descarrilar... Y a juzgar por la puntuación media que tiene en Metacritic, para buena parte de la crítica, ese descarrilamiento ha tenido lugar.

A pesar de todo, la película de Aquaman consigue rodearse de varios ingredientes que la mantienen a flote (ya tardábamos en soltar bromas acuáticas) y que, una vez acaba el visionado, nos deja con la sensación de haber visto una película simple, sí, pero también muy honesta consigo misma... Y rematadamente espectacular.

Aquaman pelicula

Por un lado, tenemos a Jason Momoa, que interpreta a Arthur Curry / Aquaman. Ya habíamos tenido unas pinceladas de su carisma en Liga de la Justicia (por cierto, la mayoría de los acontecimientos de Aquaman son posteriores a los de aquella peli), pero aquí tiene oportunidad de tomar el estrellato con los habituales chascarrillos, su perfil ideal para la aventura y, sobre todo, unas coreografías y planos de lucha en los que es una gozada verlo en acción. Momoa es una mole de músculo, pero a la vez da una imagen estilizada y hasta cool como luchador.

¿Qué opina nuestro experto en cómics de la película? Esta es la crítica de Aquaman desde el punto de vista comicófilo

El resto de personajes no son especialmente memorables en cuanto a su carácter, ya que juegan papeles bastante arquetípicos. Sin embargo, todos funcionan, sin salirse de ese plano. La principal secundaria es la princesa Mera, interpretada por Amber Heard. Ella lo acompaña durante todo el viaje y, si bien sus diálogos parecen sacados de una plantilla de Indiana Jones, es súper espectacular verla en acción cuando pelea y usa sus poderes (además de tener fuerza y velocidad en el agua, es capaz de manipular el líquido elemento para proyectarlo o separarlo). Lo mismo sucede con el rey Orm, principal villano de la película (e interpretado por Patrick Wilson, actor fetiche de James Wan) o con Black Manta, uno de los antagonistas principales del personaje. Hay otros secundarios de renombre, como Nicole Kidman, Willem Dafoe (¡ojo a cómo lo han rejuvenecido digitalmente!), Dolph Lundgren o Julie Andrews (a ver si dais con ella). Si pensamos demasiado en ellos y en lo simple de sus roles, la cosa puede venirse abajo, pero si nos dejamos llevar por la acción, disfrutaremos como enanos. 

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Y es que la película de Aquaman no flojea con su ritmo en ningún momento, a pesar de plantarse en las 2 horas y 20 minutos de metraje. No se hace para nada larga, porque no paran de sucederse peleas uno contra uno (tridente en mano, como está mandado), persecuciones frenéticas, búsquedas de civilizaciones perdidas y hasta gigantescas batallas que os recordarán a las vistas en películas como El Señor de los Anillos. Los responsables del filme ya dijeron que lo veían, más que como una película de superhéroes, como una de fantasía épica y en ese sentido, cumple sin restricciones: hay un poco de leyenda artúrica, mcguffins de incomparable poder y un universo lleno de razas, armaduras y seres fantásticos. ¿Cómo no va a molar ver encarnizadas batallas entre jinetes de tiburones o de dragones marinos?

El diseño de vestuario, aun fiel a los cómics, nos parece demasiado infantilón (esas armaduras parecen de Power Rangers, pero con alto presupuesto), pero todo lo demás que rodea a la imaginería de Atlantis (los edificios, los animales imposibles, los gigantescos bancos de peces o hasta las plantas que brillan) redondean una verdadera delicia visual que merece disfrutarse en una pantalla bien grande. Hay un derroche de creatividad, luz y color que nada tienen que envidiar a las batallas y fantasías cinematográficas más reconocidos. A eso hay que añadir la ESPECTACULAR banda sonora de Rupert Gregson-Williams, realmente impactante durante las batallas, pero también durante los momentos más íntimos.

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Seguramente también os estaréis preguntando hasta qué punto son relevantes y efectivas las escenas debajo del agua. Lo cierto es que ocupan la mayoría del metraje y no se han complicado la vida a la hora de concebir su esencia: los personajes pueden hablar sin problema y solo hay una ligera distorsión del audio en esos momentos (¿por qué no salen burbujas de sus bocas?) y a la vez el agua les sirve para ejecutar piruetas muy locas o dar rienda suelta a sus mejores poderes. ¿A quién no le gustaría salir disparado como un torpedo bajo el agua o lanzar un banco de brutotes animales marinos contra nuestros enemigos?

Y es que, lo que para muchos puede verse como su principal defecto, también puede percibirse como la mayor virtud de Aquaman: no tiene miedo de lanzarse sin cortapisas a por la "chicha" de una película así, sin enredarse en tramas complicadas, dobles sentidos o búsquedas de un realismo innecesario: aquí hay humor, acción, drama, aventura y grandes batallas, envueltos en un mundo evocador, imposible y colorido. Sí, posiblemente sea una película boba y desde luego es intrascendente, pero también ofrece ese espectáculo sin más, para disfrutar del momento en el cine. Entendemos a los que hayan quedado decepcionados, pero envidiamos al niño de 10 años que vaya al cine por primera vez y vea esto, dejándose llevar por la corriente marina de Jason Momoa. ¿Se pedirán una ballena para Reyes?

¡Hay más peces (y superhéroes) en el mar!

Hasta aquí habéis podido leer nuestra crítica de Aquaman, pero recordad que tenemos recopiladas las críticas de todas las demás películas de paladines en mallas dentro de nuestro especial Cine de superhéroes. ¡Están todos, todos, todos!

Valoración

Una película tan intrascendente como espectacular. Va al grano con su apuesta de aventura épica y, en ese sentido, funciona con solidez, para dejarnos por el camino vibrantes imágenes. Eso sí, como película de superhéroes, no tiene más cera que la que arde.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

La banda sonora es apoteósica. Jason Momoa queda imponente como héroe. La imaginería de Atlantis y las batallas.

Lo peor

Los hitos principales del guión y los diálogos no se llevarán ningún Óscar, no.

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