Crítica Arcane temporada 2 acto 3: el "efecto Juego de Tronos" nos arrebata lo que podría haber sido un final apoteósico

Crítica a Arcane temporada 2 acto 3, el cierre de una de las mejores de Netflix que termina con un espectáculo total y absoluto... que ha resultado algo decepcionante. Mientras veía el tercer acto de Arcane temporada 2 he vuelto a sentir lo que experimenté con Juego de Tronos. ¿Por qué?

Arcane cierra un camino de cerca de diez años de producción con un final pirotécnico e impresionante que ha dejado a muchos con la boca abierta y... en mi caso, con un poso extraño y contradictorio después de haber amado esta serie desde su primer fotograma.

Arcane es una de las mejores obras que he visto nunca y no la adoro únicamente porque haya sido un jugador de League of Legends durante mucho tiempo, sino porque siempre ha sorprendido, siempre ha buscado causar un gran impacto en el espectador.

Más he notado que el camino de esta segunda temporada que nos ha dejado Netflix ha ido virando hasta dar un cambio de sentido completo con el acto 3. Arcane se ha transformado por completo desde sus primeros episodios.

Y pese a que la segunda temporada de la serie sigue atesorando una enorme calidad, el volantazo dentro de la narrativa y las prisas o falta de planificación han generado el "efecto Juego de Tonos". El final de Arcane no me ha gustado y te voy a contar por qué.

Nada tiene que ver con la calidad técnica de la producción (que sigue siendo apoteósica), sino con que justo en la meta, de cierto modo, Arcane se ha convertido en un producto más genérico, algo que nunca fue y que nunca debería haber sido.

Arcane "solo" tenía que asegurar el "late game"

Si por algo Arcane destacó hace tres años fue por ser una serie que se tomaba tremendamente en serio la construcción de sus personajes, de su discurso e identidad y de su narrativa. Las bases, los cimientos colocados por Fortiche eran sólidos a más no poder.

Un símil que los fans de League of Legends comprenderán: Arcane no había fallado en el early game, tenía unos cuantos dragones y solo le faltaba el Barón Nashor para terminar el efecto bola de nieve y cerrar una partida perfecta.

Sin embargo, el cambio en el guion ha hecho que le roben el "buffo" del Nashor y la partida se tuerza más de lo esperado. Ha ganado... pero dejando dudas. La ambición en la trama cósmica de Jayce y Viktor, la repetición de ciertos recursos... ha habido algunos tropiezos.

Tras un acto 2 lleno de emociones, la sensación era similar a lo que ocurría hace tres años con el tercer acto: "no va a dar tiempo". No obstante, el "Supermegacohete mortal" en la primera temporada daba paso a otra, no había problema. El final que hemos tenido ahora era la conclusión definitiva.

Por ello, la urgencia aumenta nada más terminar un séptimo episodio bestial y cargado de emociones (otra vez), pero que únicamente sirve para disipar las dudas que dejó el pasado capítulo, centrándose en dos personajes dentro de un conflicto secundario. No va a dar tiempo.

La escena de Ekko y Jinx con el himno "français" te encoge el corazón, pero el multiverso es una constante que ya está demasiado masticada en el mundo de las superproducciones. Es lo que más me apena de todo... Arcane no sorprende como hasta ese momento.

Y es que los dos últimos episodios de Arcane se sienten "marvelizados". La serie comienza a cerrar arcos narrativos con un desfile de personajes descubriendo poderes y vistiendo nuevos trajes molones sin tomarse el tiempo que tan bien había gestionado con anterioridad.

La pérdida de la importancia de los personajes recuerda a lo que pasó con Juego de Tronos

Hay muchas cosas del final que me dejan molesto. La traición de cierto personaje a Caitlyn es un giro de guion demasiado barato y no queda explicado. Singed y la creación de Orianna son resumidos en una escena... y no parece haber consecuencias para las atrocidades cometidas por el doctor.

Tampoco se entiende todo lo que rodea a la muerte final. No tiene el empaque necesario (más tiene la de Isha, por ejemplo) y no se detalla por qué Warwick sobrevive a la desconexión con Viktor cuando todas las demás mentes no lo hacen.

Y relacionado con esto... La figura de Jinx también queda algo desdibujada. Ecko la convence de volver a la lucha, pero una vez más, todo se siente como un mandato obligatorio del guion y no como una motivación real del personaje.

Caitlyn también ha sufrido mucho en todo el transcurso de la temporada. Lo que prometía ser un drástico cambio cuando es nombrada general con una escena impresionante, se tira por tierra al poco hasta volver a ser la misma que conocimos, pese a que nada es igual.

Aunque lo que más duele es cómo se trata el conflicto general de la serie. No creo que el problema sea que Arcane pase de las intrigas políticas a un tema más metafísico. El problema es que ese cambio se ha acelerado. La Rosa Negra, Ambessa, las menciones a otros campeones... había demasiadas cosas encima de la mesa como para poder abarcar todo en tres episodios.

Y también, que la capacidad de sorpresa que siempre había caracterizado a la serie desaparece. Una vez más volvemos a presenciar una batalla entre los buenos y los malos que sirve como excusa para que Piltover y Zaun zanjen sus diferencias de golpe y porrazo.

Los últimos dos capítulos se sienten de la misma forma que cuando vas tachando productos de la lista de la compra mientras recorres a toda prisa el supermercado faltando diez minutos para que cierren. Te vas a dejar algo seguro.

Y esto es lo mismo que le sucedió a Juego de Tronos. Salvando las enormes diferencias, Arcane no se esfuerza por colocar las piezas que faltaban a su complejo puzle, sino que las coloca en los huecos faltantes casi a martillazos... y todo mientras recurre al espectáculo.

La falta de tiempo y el cambio de ritmo para mal son evidentes. Una serie que se centraba en la construcción de personajes y de todas sus pequeñas tramas se convierte en un conflicto global masivo de la noche a la mañana... como con Juego de Tronos.

Y que no se me malinterprete, la conclusión que da Fortiche no es mala como tal y cualquier otra serie habría pagado por tener un arco final de esta calidad, pero como ya dije en mi crítica del acto 1 de la temporada 2, Arcane juega en las grandes ligas.

Quedémonos con la magia... con lo arcano

Puede que sepamos que va a haber más series dentro del universo de Runeterra, pero Arcane se ha acabado. El cierre de una de las mejores series del catálogo de Netflix ha tenido lugar... y estoy algo abatido. No es mal final... pero podría haber sido mucho mejor.

Las emociones que ha despertado la serie a cada capítulo hacía mucho que no las experimentaba con un producto de entretenimiento y por ello me altera doblemente el tibio resultado que nos ha dejado esta temporada 2.

Sin embargo, prefiero quedarme con lo bueno, echar la vista atrás y recordar esos grandes momentos en Piltover y Zaun junto a todos sus campeones y campeonas. No me quedo con grandes batallas, ni con giros de guion... me quedo con esos instantes de calidad desbordante y enmudecedora.

Me quedo con Silco acunando a una Powder destrozada, me quedo con Jinx encendiendo la bengala de la esperanza, con las ampollas y las rocas, con "el pequeño salvador" y "la bala perdida" fingiendo que es la primera vez.

Al final, Arcane cae en lo mismo que su trama. La serie buscaba la pureza igual que Viktor, pero tal y como dice Jayce "hay belleza en las imperfecciones". No muchas series pueden presumir de coquetear con la excelencia, pero soportar el peso de la corona no es fácil.

Valoración

Nota 78

Arcane cierra con un arco apresurado que en ciertos momentos traiciona a la propia naturaleza de la serie, pero que sigue enarbolando una calidad técnica, audiovisual e interpretativa sobresaliente.

Lo mejor

El episodio 7 tiene uno de los momentos más bonitos de la serie. La inigualable calidad audiovisual.

Lo peor

Final precipitado y con algunos errores. Ciertos personajes quedan desaprovechados.

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David Rodríguez

Redactor

David Rodríguez es redactor y analista en HobbyConsolas. Especializado en videojuegos, se dedica a cubrir la actualidad del sector mediante noticias, críticas, artículos de opinión y vídeos.

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