Arde Madrid
Análisis

Crítica de Arde Madrid, la serie de Paco León para Movistar+

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Arde Madrid, la comedia de Paco León y Anna R. Costa para Movistar+ estrenada el 8 noviembre sobre los años de la actriz Ava Gardner en Madrid.

Paco León sigue afianzando lazos con la familia de Movistar + tras su paso por La peste con una propuesta muy personal y única: Arde Madrid. Se trata de una comedia compuesta por ocho episodios de duración de media hora que se consume en un suspiro e irradia cachondeo hacia todo y hacia todos. Es una propuesta ligera y entretenida con un ligero toque de mala uva que le aporta la chispa adecuada.

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En la presentación a los medios dijo de ella que era "rarita" pero que "en bien", podíamos considerarla "única, atrevida, valiente, arriesgada...". Valiente habría sido rodar algo así en su momento, pero ahora es un ejercicio de nostalgia bien entendido que tiene un sentido del humor peculiar y muy disfrutable, así que no le vamos a llevar la contraria a este hombre que tanto nos ha hecho reír como actor desde su primera etapa televisiva en programas como Homo Zapping, series como Ácaros y Aída y que está ampliando su filmografía como director tras los éxitos consecutivos de Carmina o revienta, Carmina y amén y en Kiki, el amor se hace.

El argumento de Arde Madrid nos lleva a reconstruir los años de la actriz norteamericana Ava Gardner en España, vista desde la óptica de las personas que estaban al servicio de la estrella cuyos planes pasan por delatar sus supuestas indecencias y actividades delictivas ante el régimen franquista.

Ana Mari (Inma Cuesta) encarna a una profesora de la Sección Femenina, "franquista bastante convencida, decentisísima, coja por poliomielitis y directamente indomable que acaba trabajando como ama de llaves junto a Pilar (Anna Castillo) haciéndose pasar por la esposa de Manolo (Paco León) que trabaja como chófer de la actriz.

Así colisionan por una parte el glamour de un icono de Hollywood y la España católica asentada en valores tradicionales y reacia a las libertades individuales; la promiscuidad sexual de Ava y la represión de su entorno inmediato así como el derroche y las apreturas del pueblo llamo.

Ambientada con sumo cuidado y gusto en 1961, Ava tuvo como vecinos de su dúplex en el número 11 de Doctor Arce a Juan Domingo Perón y su esposa Isabel; quienes terminaron denunciándola por sus escandalosas fiestas.

La relación de Ana Mari y Manolo es de largo lo que mejor funciona de la serie en gran parte porque ambos son excelentes actores: ella en concreto está sublime y él, con sus planes picarescos y timorata actitud, nos trae a la cabeza a Tony Leblanc.

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El tercer protagonista de la historia es la sexualidad femenina: desde los famosos test de la rana para diagnosticar un embarazo hasta los métodos caseros para "aliviarse" pasando por métodos anticonceptivos que en aquella España nuestra ni se usaban ni conocían como un diafragma, la serie recoge un montón de lugares comunes que parecen querer expresar que si el régimen tenía que abrirse era literalmente de piernas (no será necesario recordar la gloriosa irrupción del cine de destape en 1975 con aquellas películas de contenido erótico de bajo coste y alto rendimiento).

Gran trabajo el de maquillaje y vestuario para sumergirnos en un mundo que nos remite de lleno al cine español de los años 60 con una fotografía en blanco y negro que le va que ni pintada. Y también buenas interpretaciones para dar vida al famoseo: Debi Mazar en el rol de Ava Gardner, Mariola Fuentes como Lola Flores, Melody como Carmen Sevilla o el curioso cameo de Eugenia Martínez de Irujo interpretando a su madre Cayetana... Por no hablar de los personajes ficticios como esa Lucero de Miren Ibarguren o el cameo de Carmina Barrios como Sansona que son imposibles de olvidar.

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Arde Madrid tiene una buena dosis de originalidad tanto en su planteamiento como en su búsqueda formal de ligarse a ese recuerdo que tenemos en el imaginario colectivo patrio gracias a un indeleble cine al que acude una y otra vez e incluso en la forma en la que el drama costumbrista se pespuntea de un humor antes de pasarle esa plancha de los créditos iniciales (que son buenísimos, por cierto). En suma: hay que verla y ojalá se anuncie una segunda temporada pronto: se le perdonan todas sus excentricidades y hasta un bajón en el ritmo que no termina de remontar y deja la serie en el notable. 

Valoración

Paco León sabe dotar a la historia de la picardía necesaria para que funcione como comedia y a la vez como retrato de la España de los 60 que se abría poco a poco al mundo a pesar de la dictadura.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Inma Cuesta está maravillosa: tanto por su caracterización como por su magistral interpretación. Y su dinámica con Paco León, el nuevo Tony Leblanc.

Lo peor

Aunque no carece de humor, el ritmo se desinfla a mitad de la serie. Nos quedamos con ganas de ver más a Carmina Barrios: esa mujer es oro.