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Baby
Análisis

Crítica de Baby, la barroca película de Juanma Bajo-Ulloa sin diálogos

Crítica de Baby, la barroca película de Juanma Bajo Ulloa sin diálogos protagonizada por Rosie Day, Harriet Sansom Harris, Natalia Tena y Mafalda Carbonell. En cines desde el 18 de diciembre de 2020.

Con el fuerte sello autoral de Juanma Bajo Ulloa y una forma bastante original y poco habitual de narrar la historia, llega a los cines este viernes Baby, una película que prescinde de diálogos para imprimirle toda la fuerza posible a las imágenes y a la banda sonora que son el único vehículo para hacer llegar su premisa a la audiencia.

No se trata por tanto de una película fácil ni por la temática que aborda (la maternidad de una persona sumida en la adicción que decide vender a su bebé) ni por la propia forma que adopta Bajo Ulloa, en lo que es claramente un ejercicio de estilo y casi un reto: dejar que sean las acciones y las expresiones de los personajes las que nos lleven a hilar el argumento.

Lo que sí está claro es que para llevar esta idea a buen puerto era imprescindible contar con un gran casting y en ese sentido hay que decir que tanto Rosie Day (Blackwood) como Harriet Sansom Harris (El hilo invisible) afrontan sus respectivos papeles con una inmersión total en la atmósfera de la película.

La primera da vida en Baby a una joven exbailarina que da a luz sola en su apartamento. No se encuentra en el mejor momento para hacerse cargo del bebé, dado que consume drogas y alcohol de forma asidua y recurrente y pasa por graves aprietos para pagar el alquiler y costearse la vida.

Su casera, ávida de recibir los pagos pendientes, le da el contacto de una mujer que se dedica a traficar con recién nacidos. Desesperada, cambia al bebé por una suma de dinero con la que saldar sus deudas y seguir consumiendo, pero pronto se arrepiente y decide recuperarlo.

Así, seguirá a la enigmática mujer a la que le entregó a su hijo hasta una desvencijada mansión donde aguarda para entregárselo a las compradoras finales.

Baby es una película que entronca con el legado expresionista y que, en buena medida, echa mano de la exageración para dejar claras sus intenciones. De esta forma, se configura casi como una fábula, en la que la protagonista, aunque está lejos de ser perfecta, se muestra como una víctima y la traficante y sus compinches son claramente las villanas malvadas y sin corazón de la película.

Llama la atención la toma de ciertas decisiones, como las caracterizaciones de esos dos personaje anejos a la matriarca malvada encarnadas por Natalia Tena (Te quiero imbécil) y Mafalda Carbonell (30 monedas), cuyo aspecto y actitudes desconcertantes rozan el esperpento. La primera es una especie de esbirro albino de rasgos psicopáticos y la segunda un personaje indeterminado pero extremadamente caprichoso que cambia de apariencia de forma constante con pelucas y atuendos extravagantes que por lo general la hacen aparentar ser más mayor de lo que es en realidad, como si tuviera prisa por crecer.

La vocación de Baby es hablar por una parte de las segundas oportunidades y, por otra, realizar una reflexión sobre la feminidad abarcando toda una serie de personajes que se encuentran en diferentes estadios de madurez emocional y física.

Lo logra hasta cierto punto, pero se deja llevar por un exceso constante y por la reiteración, introduciendo de forma repetitiva planos de la naturaleza que vienen a ser metáforas de lo que sucede: los buitres devorando los restos de las presas, las arañas acechantes, los pájaros en libertad o el caballo blanco, símbolo de liberación. En el trasfondo, el latido de la naturaleza, la idea de que pase o lo que pase prevalece la fuerza de la conservación de la vida que otorga la maternidad y que el vínculo de protección materno-filial es tan fuerte que puede extenderse a otras criaturas. La idea es poderosa y se explota en la gran pantalla con ampulosidad.

Por ejemplo, a través de la fotografía, muy contrastada y casi tenebrista en el interior de la mansión, en la que se dan cita muchos elementos góticos y en la que cronológicamente nos vemos suspendidos en el tiempo. La puesta en escena es arriesgada, con mucha mugre y poco espacio para la dulzura, la humanidad o el más mínimo candor que emana de la misma naturaleza desconocida del parentesco o la relación que une a los tres personajes "villanescos".

Baby genera sentimientos encontrados: cuenta con momentos brillantes e ingeniosos, en los que la narración fluye y otros demasiado teatrales y desproporcionados, que le arrebatan impacto emocional a la historia por resultar desmedidos. Pero, con todo y con eso, propone un viaje que, aunque solo sea por su originalidad y por las secuencias que más aciertan a la hora de despertar sentimientos en el público, merece la pena.

Valoración

Juanma Bajo Ulloa "se curra" una película muy particular, barroca y excesiva, centrada en el amor materno-filial y la adicción poniendo de manifiesto la llamada salvaje de la protección de los vástagos por encima del declive personal. Tiene momentos brillantes y otros poco inspirados.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Superar el reto que se propone la película de desarrollarse sin diálogos y haciendo uso exclusivamente de las imágenes y la banda sonora.

Lo peor

Además de que todo es muy hiperbólico y arrebatado, el guión no está bien rematado y resulta en unas ocasiones confuso y en otras roza lo ridículo.

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