Big Mouth
Análisis

Crítica de Big Mouth, la nueva comedia de animación de Netflix

Por Jesús Delgado Manzano

Big Mouth la nueva comedia de animación de Netflix. La serie de Nick Kroll y Andrew Goldberg está basada libremente en la adolescencia de ambos, con mucho, mucho surrealismo añadido al relato. Empezando por un "Monstruo de las hormonas".

Big Mouth aterrizó el viernes 29 de septiembre en Netflix. La nueva serie de Nick Kroll (actor de voz y cómico) y Andrew Goldberg (uno de los guionistas de Padre de Familia) se prometía como una nueva propuesta de serie de animación para adultos, uno de esos productos más y más populares, que a su vez comienzan a ser tantos que ya comienza a ser complicado diferenciarlos entre sí.

Big Mouth parte de la premisa del viaje de la niñez a la madurez. Esto es, la adolescencia. Para ello, nos hace seguir las peripecias de los jóvenes Nick Birch y Andrew Glouberman, selfinserts de los co-creadores de la serie. Durante la primera temporada de la serie animada asistimos a los problemas derivados de entrar en la pubertad. Algo que nos ha pasado a todos. Cambios de olor, crecimiento de vello en partes que antes no teníamos, desarrollo de las características sexuales secundarias, los amoríos juveniles, el primer beso y... sobre todo, sendos monstruos de las hormonas (que responden a los nombres de Maurice y Connie), más salidos que el pico de una mesa y tan calientes como la freidora de un McDonalds.

La serie se divide, inicialmente, en diez episodios, a través de los cuales vamos viendo una evolución de los personajes a lo largo de una trama que culmina en cierta maduración emocional y mental de uno de sus protagonista.  

La jod**nda de hacerse adulto

Lo cierto es que la primera vez que te aproximas a Big Mouth, la primera reacción es la de pensar que vamos a estar frente a una especie de equivalente de Padre de Familia u otras series de dibujos animados para adultos, cuya definición de madurez es la de soltar la mayor burrada en pantalla, pasándose de escatológico y de transgresor. Algo que tampoco ayuda el hecho de tener un discurso y una narración muy surrealista, digna de Rick y Morty.

Hablando de series para adultos, estas son las mejores del género

Sin embargo, a poco que se le de una oportunidad, encontramos una serie bastante inteligente y con cierta injundia, que va más allá de los chistes sobre sexo, eyaculaciones, pedos y demás elementos humorísticos propios de la adolescencia. De hecho, esto no es sino la grasa que hacer que los engranajes de la historia logren moverse, para relatar la complicada etapa de ser un adolescente o preadolescente. 

Como ocurren con productos similares, como South Park (o salvando las distancias, Gravity Falls) los autores parten de sus propias experiencias para enriquecer una historia que logra conectar con el espectador, al mostrar problemas por los que prácticamente todos los adultos hemos pasado. Eso sí, con un discurso excesivo e hiperbólico, bastante surrealista, que no necesariamente tragarán todos los espectadores. De hecho, se nota que uno de sus creadores es precisamente guionista de Family Guy, ya que algunos recursos narrativos beben precisamente de la serie de Seth MacFarlane.

Ahora, que a diferencia de estas otras series sobre humor gamberro, dado a lo grosero de manera gratuita, en Big Mouth el discurso está plenamente justificado, ya que precisamente enlaza con la propia mentalidad del adolescente, tan extrema para unas cosas y a la vez tan tímida para otras. Además, el hecho de que la propia historia suela tener una cierta moraleja y que, en esencia, los personajes se hagan querer, volviéndose entrañables y de fácil empatización, ayuda bastante a tragar más de dos capítulos de seguido. 

Por esta misma razón, os recomendamos que si la veis, deis un poco de cancha a esta serie de Netflix. La cosa, de he hecho, empieza fuertecita, con un primer episodio que responde al título de "Eyaculación" y que si somos mal pensados nos puede dar a entender que la serie va por unos derroteros soeces y vacuos, destinados a perpetuar un discurso sucio, en lugar de un relato próximo, protagonizado por unos seres humanos tan imperfectos como el propio público. Y es que la serie no pretende soltar obscenidades a diestro y siniestro sin sentido ni razón, sino para ejemplificar, dentro de ciertos límites, lo difícil que puede llegar a ser la pubertad

Aparte de esta consideración, la serie se construye de manera bastante ágil, con un montón de referencias a la cultura popular, giros de tuercas y salidas inesperadas, que al pillarnos de sorpresa nos arrancará más de una carcajada. De hecho, el procaz Monstruo de las Hormonas es un valor de la serie, que comienza como un secundario apestoso y pesado, y acaba robando el show. Casi tanto como su contrapartida femenina, Connie, autora de grandes citas de la serie. 

Ah, y no olvidemos la banda sonora, esa gran olvidada de las reviews. Los directores y creativos de la serie han tenido a bien realizar una brillantísima selección de temas, empezando por el de cabecera y acabando por los números musicales ad hoc (que los hay). De la misma manera, tampoco olvidemos el doblaje castellano, que le da mucha vidilla a este show, gracias a la enorme calidad y a las inteligentes traducciones. De hecho, tiene tanta gracia y vida que, de seguro, dividirá aún más a los defensores y críticos con esta práctica.

Concluyendo, que tenéis que ver Big Mouth. Es una serie que no os defraudará y que os hará reír, llorar y llevaros las manos a la cara tras exclamar un sonoro What the fuck? frente a la pantalla. Posiblemente, lo mejor de ella sea que no os va a dejar indiferentes. O acabáis odiándola o acabáis amándola. En cualquier caso, el aquí firmante espera que Netflix se de prisa en renovarla para una segunda temporada, aún sin concretar. Aunque por el final "abierto" del último episodio, bien podríamos pensar que Andrew y Nick volverán dentro de no mucho. Y es que dentro del catálogo de Netflix, esta serie es una serie competidora de otra grande, BoJack Horseman. Y hasta aquí os contamos.  

Valoración

Escatológica e indecentemente divertida comedia surrealista sobre el tránsito de la adolescencia. Nunca hacerse mayor fue tan asquerosamente entretenido.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Maurice, el monstruo de las hormonas; el doblaje castellano; las referencias a la cultura popular; la conexión entre episodios; la premisa biográfica.

Lo peor

A veces se hace excesivamente surrealista y escatológica. Al principio aparenta ser solo una sosias de Padre de Familia y similares.