Crítica de Big Mouth temporada 2 - El Monstruo de las Hormonas vuelve
Análisis

Crítica de Big Mouth temporada 2 - El Monstruo de las Hormonas vuelve

Por Jesús Delgado Manzano

Big Mouth temporada 2 ya está al completo en Netflix. Analizamos para vosotros esta segunda temporada, en la que se desarrollan nuevos problemas y temas relacionados con la pubertad, la sexualidad, la identidad de género, la adolescencia...

Big Mouth ha regresado a Netflix con su segunda temporada. La serie de animación más bruta, caústica y certera de la plataforma VOD ha vuelto con una segunda temporada, dispuesta a seguir contándonos los problemas de Nick, Andrew, Missy y Jessy en su tránsito por la pubertad. ¿Creíais que la primera regla, el primer amor y los cambios hormonales eran difíciles? Pues esperad a ver qué nos trae esta segunda temporada.

Como plato fuerte de la temporada 2 de Big Mouth, sus guionistas nos traen temas como el divorcio de padres, el abuso de drogas, las ETS, los centros de planificación familiar, la virginidad y... la temida FRIEND ZONE. Y todo ello retomando la acción allá donde se quedó la anterior temporada. 

Eso sí, venid bien preparados, porque Maurice y Connie, los monstruos de las hormonas, vienen bien preparados de malísimas ideas, que meterán a sus "protegidos" en no pocos problemas. Ah, y cuidado, porque también vienen algunas partes nuevas y complicadas de la psique del adolescente medio, cuyas identidades no os revelamos para ahorraros el destripe.

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Dicho esto, entramos en faena y pasamos a analizar la segunda temporada de Big Mouth, ya en Netflix. 

Lo peor solo acaba de empezar...

Si pensabas que los primeros cambios eran malos, espera a ver qué viene después. Más o menos de este punto de partida arranca la premisa de la segunda temporada de Big Mouth. Esto es, con los problemas de la primera temporada (más o menos) superados, no hay tregua para los hormonados. 

De esta forma, esta segunda temporada del show creado por Nick Kroll, Andrew Goldberg, Mark Levin y Jennifer Flackett , que narra en clave de humor pseudobiográfica la adolescencia de los dos primeros, da un paso adelante y continúa desarrollando temas de la primera temporada. Pero, ojo, aquí viene una diferenciación importante.

Si la tónica de la anterior temporada era la de hacer una fábula de humor grueso y visceral, en donde se trataban los primeros cambios de la adolescencia, esta segunda temporada de Big Mouth refina el humor, manteniendo el nivel de groseria y bestialidad a unos niveles similares, pero sofistica los temas que se tratan.

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De esta manera, cada episodio comienza a tratar de manera más específica ciertos temas muchos más complejos que el descubrimiento del deseo sexual o los cambios hormonales y corporales. Temas que ya se las traían, ojo, pero ahora se va más lejos. Y es que la serie se lanza de cabeza a cuestiones como las enfermedades mentales, los primeros coqueteos con estupefacientes, enfermedades de transmisión sexual, la identidad sexual y de género, los tabúes sociales, etc...

En esta línea, podemos decir que esta segunda temporada de esta serie de Netflix mantiene el tono de la anterior, con ese humor grosero que no tiene por qué ser de gusto de todo el mundo, pero que se entiende en base a que es el típico humor que está en la cabeza de todo adolescente. Esto, por cierto, también se extiende al léxico y a la jerga que se utiliza. 

Por otro lado, hay que decir que la serie crece en esta temporada 2. El elenco de personajes de Big Mouth se expande. Y no solo con la introducción de nuevos jóvenes y la evolución de varios personajes. También los personajes metafóricos, análogos a Maury, Connie y Rick (los monstruos de las hormonas que ya conocíamos), se amplían. De este modo, figuras que representan estados de ánimo u otro tipo de monstruos de las hormonas hace acto de presencia, revelando la complejidad del mundo hormonado y de cómo éstas nos empujan a comportarnos en cierta dirección.

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A pesar de lo grosero del discurso de Big Mouth, hay algo que se le debe reconocer. Y es que es una serie muy inteligente, que juega a prestarse como material didáctico e ilustrativo, desde el formato de serie de entretenimiento y comedia. Ya hay quien señalaba que la primera temporada de la serie es un material que deberían ver muchos adolescentes. Viendo su segunda temporada, casi podemos refrendar esta consideración, ya que lanza una mirada muy fresca y honesta sobre los problemas que padecen muchas personas en el tránsito hacia la madurez. 

En conjunto, podemos concluir que Big Mouth no solo es una de las mejores series de animación que ofrece Netflix, también es una de las mejores series de animación "para adultos" que actualmente es posible encontrar en plataformas digitales. Se trata de una recomendación en firme tanto para los amantes de las series como de los dibujos animados con un guión más sesudo. 

Valoración

Divertidísima segunda temporada que narra en clave de sátira MÁS problemas de la pubertad. Un must watch, que muchos padres deberían poner a sus hijos adolescentes.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

La naturalidad con la que se tratan temas tan complejos como las ETS, la sexualidad, las relaciones entre personas, etc... Todo de forma inteligente.

Lo peor

Su humor bruto no es para todo el mundo. No se ve frescura respecto a la anterior temporada, sino un un ligero refinamiento de lo ya visto.