Crítica de Las buenas compañías, un viaje a la lucha por los derechos de mediados de los 70

Filmax

Crítica de Las buenas compañías, la nueva película de Silvia Munt inspirada en hechos reales protagonizada por Alícia Falcó, María Cerezuela e Itziar Ituño. Estreno el 5 de mayo.

Silvia Munt dirige y coescribe Las buenas compañías junto a Jorge Gil Munarriz. La película, está inspirada en la historia de un grupo de mujeres de Rentería que en los años 70 y 80 lucharon por los derechos de la mujer pidiendo amnistía para aquellas que habían sido condenadas por abortar. Además, ayudaban a pasar a Francia a aquellas que necesitaban o deseaban hacerlo con seguridad.

El origen está en un corto documental homónimo de 2015 dirigido por Nuria Canal y Bertha Gaztelumendi e impulsado por la asociación Memoranda. Uno de los pilares de la cinta es el de haber contado con la propia "red de mujeres" como base para la historia, en la que se ve cómo eran sus reuniones, sus eslóganes y acciones de protesta así como la naturaleza de su causa. 

Las buenas compañías pasó por la Sección Oficial del Festival de Málaga donde destacó al hacerse con el premio del jurado joven.

En el verano del 77 Bea vive un momento de autoafirmación. Vive con su madre en Rentería y su padre está en prisión a la espera de una Ley de Amnistía que no termina de llegar.

Entre tanto, milita en un grupo feminista que pide el aborto libre, arrincona a violadores y se manifiesta por la libertad de "las once de Basauri". Se respiran vientos de cambio y ella quiere ser una de las impulsoras de los nuevos tiempos que están por llegar.

Su entorno es complicado: su tía intenta un aborto clandestino que le propicia unas fiebres muy preocupantes y, de forma paralela, conoce a Miren, la nieta de la mujer en cuya casa limpia su madre, una joven algo más mayor que ella que vive en una urna de cristal.

Madurar en tiempos revueltos

Al igual que hizo en su día Modelo 77, Las buenas compañías muestra la Transición desde un ángulo reivindicativo, distinto al que fuera el institucional en tiempos precedentes. La película opta por el naturalismo tanto en las relaciones como en el lenguaje y escuchamos a la gente hablar de forma muy llana sobre la realidad que se vivía en la calle.

Y, respecto al aborto, estaba claro que había una enorme diferencia a nivel social: quien tenía dinero podía costearse pasar la frontera para para que le practicaran una interrupción del embarazo segura; quienes carecían de esa posición social estaban abocadas a prácticas clandestinas o autoinfligirse un daño que podía acabar en la muerte en el peor de los casos derivada de infecciones graves.

Pero además de todo ese sustrato en el que se ven la diferencias de clase hay otros discursos emergentes como el de la libertad sexual. El feminismo no solo se centraba en ampliar derechos, también en que hubiera una aceptación de la identidad sexual y una concepción más igualitaria de la mujer, que no fuera contemplada solo como gestadora ni como una sirvienta para su marido.

Además de contar con un guión interesante, pertinente y muy vigente a día de hoy, que no toma al espectador por tonto y le deja espacio para hacer sus propios cálculos de lo que está pasando sin dárselo todo mascado, la gran fortaleza de Las buenas compañías es la de tener un reparto estupendo.

Una estupenda Alícia Falcó es la absoluta protagonista: es su viaje de madurez el de que seguimos con las decisiones que ha de tomar y sobre todo con las responsabilidades con las que decide cargar, aún a sabiendas de que muchas veces va a equivocarse. El papel de Iván Massagué, aunque pequeño, es capital para comprenderla porque da vida a su padre y es el espejo en que se mira.

Y a partir de ahí hay muchos papales secundarios imprescindibles: el de Itziar Ituño (Intimidad), María Cerezuela (Maixabel), Ainhoa Santamaría (Mientras dure la guerra) o Itziar Aizpuru (Loreak). Un ramillete de intérpretes femeninas que es un verdadero tesoro y que Munt ha sabido exprimir para narrarnos esta historia de sororidad entre mujeres que merecían este homenaje.

Valoración

Nota 75

En Las buenas compañías son tan importantes los diálogos como los silencios, las miradas cómplices como las reprobatorias. El tema principal no es solo la lucha por la libertad de las mujeres para poder abortar con seguridad sin morir en el intento sino por vivir a su manera, sin ser juzgadas por sus decisiones. Es un discurso pertinente y vigente.

Lo mejor

El trabajo de Alícia Falcó en el papel de Bea es para quitarse el sombrero. La historia está contada con mucha garra.

Lo peor

Aunque tras la muerte de Franco llegó una paulatina libertad, hay algunos aspectos que parecen demasiado liberales para el 77.

Las buenas compañías (2023)

Las buenas compañías (2023)

Título original

Las buenas compañías

Lenguage original

Español

Duración

1h 33m

Hobby75Bueno
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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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