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Crítica de El bus de la vida, el predecible drama de Dani Rovira como enfermo de cáncer

El bus de la vida
Foto del redactor María Bescós

Crítica de El bus de la vida, el nuevo drama del cineasta Ibon Cormenzana en el que Dani Rovira encarna a un músico frustrado al que diagnostican un cáncer de oído. 

El bus de la vida es el imperfecto proyecto perfecto para Ibon Cormenzana y Dani Rovira, porque en ella se aborda el cáncer desde una perspectiva muy personal pero a la vez cargada de tópicos.

Ibon Cormenzana empezó a gestar el guion de El bus de la vida después de que una persona de su familia le relatara una experiencia similar a la que viven los personajes de su película. Su pariente tuvo un tumor en el oído y realizó un viaje en un autobús al que llamaban “el bus de la vida”, que estuvo cargado de anécdotas graciosas dentro de esa situación de desgracia.

El cineasta quería reflejar ese optimismo en la película, por ello, aunque hable directamente sobre el cáncer, y te muestre las diferentes realidades posibles en un mismo autobús que transporta desde la infancia a la tercera edad, todos sus personajes se presentan muy alegres.

No es que la cinta evite mostrar esas partes más duras que pueden ocurrir en la vida de alguien con cáncer, cómo el rechazo o la pérdida, incluso juega algo con el humor negro. Es más, ni siquiera se puede catalogar la película como comedia, pero desde su planteamiento te topas con un impostado buen rollo cinematográfico sin sorpresas en el guion. 

Dani Rovira se pone en la piel de un paciente de cáncer

Para añadirle algo más de enjundia al cáncer de oído de Andrés, al protagonista de la cinta encarnado por Dani Rovira, lo convierte en un músico frustrado que empieza a dar clases en un instituto.

La película aprovecha el sonido lo justo para señalarte que algo raro está pasando con Andrés, y luego Ibon Cormenzana explota la vertiente más musical de la cinta con la ayuda de su esposa, la compositora Manuela Vellés.  

Así como con la introducción de temas de diferentes artistas, como por ejemplo Acabo de llegar, con el que Fito & Fitipaldis ayudó en la recaudación de fondos para la investigación del cáncer infantil. 

La La Land

Con las canciones como excusa, el director enarbola algunas secuencias de montaje en las que vemos a sus protagonistas hacer diferentes tareas mientras suena la música de fondo. 

La música era un elemento clave para él, pues cree que puede llevarte a emociones concretas y hacerte olvidar tu pasado y tu futuro, tal vez por eso parece no recordar de que ya te ha mostrado ese tiro de cámara gracioso o insiste en la copia de motivos.

El bus de la vida Dani Rovira

El director también tuvo presente a Dani Rovira para el papel, aunque ambos estuvieron dubitativos al principio. Dani Rovira compartió en 2020 que había tenido un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunológico conocido como linfoma de Hodgkin, del que se curó ese mismo año.

Después de haber pasado por ello, el actor no sabía si sería emocionalmente capaz de volver a recordar ciertos pasajes de su vida que ya había superado en El bus de la vida y tenía miedo de la opinión pública por ponerse en la piel de una persona con cáncer después de haber compartido su situación.

The Prom

La elección de Dani Rovira resultó ser el mayor acierto de la película, pues no sólo logra imbuir al personaje de vida, reflejando su sufriendo por el dolor de la noticia y la aceptación, a través de gestos o miradas, también está entregado por completo en el plano musical, y no le teme a ponerse a tocar la guitarra o cantar cuando el guion lo requiere.

Andrés contrasta con el resto de personas que se suben del bus de la vida, es el más taciturno, el recién llegado, y quien comparte con el personaje de Elena Irureta algunas de las reflexiones más interesantes de la cinta, aunque no se termina de mojar demasiado en sus ataques políticos y regresa a un lugar cómodo por el que se mueve toda la película a lo largo de sus 98 minutos.

Elena Irureta y Dani Rovira en El bus de la vida

El guion hace aguas en el resto de su desarrollo. Es bueno que se haga un largometraje español que trate sobre el cáncer, pero se puede hacer mucho mejor, de manera mucho más dinámica, sin ser tan predecible y que no agote tan rápido sus recursos en el plano visual. 

Su trama está demasiado manida, desde la propia presentación de personajes, pasando por la historia de amor, hasta el desenlace, uno de los más dolorosos que recuerdo porque insiste por enésima vez en ser moralizante como única opción posible, forzando a su protagonista a cumplir una promesa por orgullo. Aunque al mismo tiempo casi puedo leer en él un reflejo de la propia experiencia de Rovira.

El bus de la vida, el nuevo drama de Ibon Cormenzana y Dani Rovira, se estrenó en cines el pasado miércoles 3 de julio.

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VALORACIÓN:

El bus de la vida es un buen ejemplo de cómo una película sobre el cáncer puede hacerse predecible y tópica, a pesar de realizarse desde el corazón y en base a experiencias personales.

LO MEJOR:

La elección de Dani Rovira como protagonista.

LO PEOR:

El final moralizante.
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