Crítica de Cómo entrenar a tu dragón, el live-action con el que Dean DeBlois se hace justicia a sí mismo

Universal

Crítica de Cómo entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon), la película en acción real que adapta la novela juvenil de Cressida Cowell con Dean DeBlois de nuevo al frente. Estreno el 12 de junio de 2025.

Con Lilo y Stitch todavía arrasando en taquilla (y zampándose la tostada de Misión imposible: Sentencia final o Ballerina) queda más que acreditado el interés de la audiencia por los remakes de acción real de pelotazos de animación.

Pero Dean DeBlois tenía muy claro que no quería dejar en manos de nadie el universo que puso en pie hace quince años en Cómo entrenar a tu dragón. La trilogía, que vio la luz en 2010, 2014 y 2019 se hizo con más de 1.600 millones de dólares de taquilla, siendo la adaptación más exitosa de una obra de Cressida Cowell y uno de los mayores bombazos de la factoría DreamWorks.

Ahora, en plena fiebre de remakes en clave live-action, la única manera de mantener el control creativo era implicándose directamente en la escritura del guión y en la dirección. Y es lo que ha hecho: como si de un papá dragón se tratara, ha protegido su huevo para que eclosionara en el momento adecuado y de la manera más satisfactoria posible. 

El resultado es una obra más madura que la película de animación original, más consciente de sí misma, un pelín más oscura y con personajes que no son niños, sino jóvenes con la inquietud de hacer que sus progenitores se sientan orgullosos, de ser útiles para su comunidad y de saltarse las normas para crear un mundo nuevo, más amable con su entorno y los retos que conlleva.

Hora de echar a volar

Hipo es un verdadero inadaptado. En Isla Mema, la amenaza constante de los dragones, que atacan su aldea en oleadas coordinadas para arrasar las cabañas y robarles la comida, matarlos es una prioridad y para ello se entrena a los jóvenes de forma muy exhaustiva.

De las muchas especies de dragón documentadas, hay una de la que nada se sabe: los Furia Nocturna. Nadie los ha visto, puesto que una de sus principales características es el camuflaje y se les presupone los mismos letales poderes que al resto de sus congéneres. Los hay gigantescos, diminutos, con dos cabezas, de fuego, rugosos, espinosos...

Hipo, que pasa la mayor parte del tiempo en la armería porque es una calamidad a la hora de luchar, inventa un arma con la que atrapar a uno de ellos y acierta al lanzársela a un Furua Nocturna, que queda atrapado en una sima.

Al principio, se plantea matarlo para alcanzar la gloria pero a medida que pasa tiempo con él descubre sus puntos débiles y fuertes y decide sanar su herida para tratar de montarlo y generar un vínculo de amistad con él. Algo que su comunidad no puede llegar ni a concebir y que le va a costar no pocos disgustos.

La única pega que se le puede poner a Cómo entrenar a tu dragón es que es una historia que ya nos han contado, con otro lenguaje y un tono más colorista e infantil. Por lo demás, es una película que recoge a la perfección el espíritu de la historia, que cuenta con un acertadísimo casting y una integración de efectos digitales e imagen real excelente.

La joya de la corona son las abundantes y riquísimas secuencias de vuelo, en las vemos a los humanos montando a los dragones. Aunque el tratamiento de la imagen es fotorrealista y no ha debido ser nada barato alcanzar estas cotas de calidad, deja en pañales cualquier secuencia que hayamos visto en Juego de tronos o La casa del dragón.

Realmente nos sentimos en el aire, acompañando a nuestros héroes mientras atraviesan los cielos, ensayan sus primeras secuencias de movimientos como jinetes de dragones o planean tranquilos sintiendo la brisa en el rostro.

De todos los retos a los que se enfrenta Cómo entrenar a tu dragón el más complicado es el de que Dean DeBlois tenga que "enfrentarse" a sí mismo en aspectos como por ejemplo el rediseño de los personajes para hacerlos creíbles y palpables.

Hay que decir que ha dado en la tecla: tanto los humanos como los dragones se ajustan a lo esperado y el proyecto funciona por sí mismo, más allá de la nostalgia.

Mason Thames, a quien hemos visto crecer a través de sus papeles en series como Para toda la humanidad y en películas como Black Phone, carga sobre sus hombros con gran parte del peso de la película, contando con adláteres como Nico Parker, Nick Frost o Gerard Butler, que ya en su día le prestó su voz al personaje en las películas de animación.

Y no podemos terminar esta crítica sin hacer alusión a las increíbles localizaciones de rodaje: las islas Faroe, Islandia, Irlanda... los paisajes naturales en los que se desenvuelve la acción son una verdadera delicatessen visual, que junto a la banda sonora y la respetuosa narración hacen que estemos ante una película de aventuras memorable. Gran trabajo.

Valoración

Nota 82

Quince años después del estreno de la primera película de animación de Cómo entrenar a tu dragón, la saga se reimagina con acierto en acción real: es emocionante, divertida y pone en pie un universo magnético.

Lo mejor

Que la película es calcada a la de animación y recoge bien su espíritu. El casting y el buen sabor de boca que deja. Fantásticas secuencias de vuelo.

Lo peor

Es un pelín más oscura y dramática, lo que quizás la hace menos apropiada para el público infantil.

Otros artículos interesantes:

Cómo entrenar a tu dragón

Cómo entrenar a tu dragón

Hobby82Muy bueno

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

Mostrar comentarios