En el corredor de la muerte
Análisis

Crítica de En el corredor de la muerte, con Miguel Ángel Silvestre

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de En el corredor de la muerte, una nueva serie original de Movistar + basada en hechos reales, producida por Bambú y con Miguel Ángel Silvestre como Pablo Ibar.

Movistar+ lanza hoy mismo, viernes 13 de septiembre, la miniserie En el corredor de la muerte, de los creadores de Fariña y basada en la novela de Nacho Carretero, en la que se narra el calvario judicial de Pablo Ibar.

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El preso, estadounidense de nacimiento pero nacionalizado español, fue acusado del triple asesinato conocido como el "crimen de Nickedoleon" cometido en 1994. Varios individuos asesinaron a sangre fría a Casimir Sucharski, manager del club Nickelodeon, a la aspirante a modelo Marie Rogers (alias Sasha) y a la también modelo y exstripper Sharon Anderson.

A pesar de tener una coartada y de que no hubiera pruebas científicas concluyentes que lo situaran en la escena, fue acusado y condenado a pena de muerte. Su juicio se ha repetido hasta en cinco ocasiones y el último, celebrado en enero de este mismo año está pendiente de apelación por irregularidades en la instrucción, tal y como se apunta al final de En el corredor de la muerte.

Independientemente de que creamos en la inocencia de Pablo Ibar o no, la ficción de Movistar+ se articula en torno a la hipótesis de que lo es y de esta forma ha construido Miguel Ángel Silvestre a su personaje en el que es, sin lugar a dudas, el mejor trabajo de su carrera tras su paso por series como Narcos o Sense8, al punto de que hay momentos en los que físicamente ni siquiera se le reconoce. Por no hablar de cómo ha trabajado su acento y ese "spanglish" tan característico de los residentes en Florida.

Cuatro episodios de una media de 47 minutos de duración condensan sus 25 años de estancia en prisión (16 de ellos en el corredor de la muerte, a la espera de fecha de ejecución) en cuatro bloques bien definidos: el periodo 1993-1994 en el que nos presentan al personaje y su contexto hasta su detención por un delito menor; el periodo de 1994 al año 2000 con sus primeros años encarcelado y el comienzo de la lucha de su familia y su pareja para tratar de demostrar su inocencia; el periodo comprendido desde el 2000 hasta el 2008 en el que un nuevo abogado emprende la carrera de fondo (definida tal cual) de defenderlo y el periodo del 2008 al 2019 que nos deja al borde de los últimos acontecimientos.

Algunos personajes y situaciones de se han alterado en aras de favorecer la narración, tal y como reza un rótulo inicial, aunque la verdadera declaración de intenciones de la serie, viene de la mano de las apariciones y declaraciones iniciales de los consecutivos presidentes de los Estados Unidos que han ido alternándose en el poder. Bill Clinton, George Bush Jr, Barack Obama y Donald Trump pasan por la pantalla para dar cuenta de que los gobiernos cambian pero la idiosincrasia, no tanto, hasta se percibe una involución. En este sentido, En el corredor de la muerte es una demoledora crítica al sistema judicial que impera al otro lado del charco en el que, como dice un personaje "sin dinero no eres nadie". 

Cartel de En el corredor de la muerte
Cartel de En el corredor de la muerte

La historia es absorbente, intrigante y emocionante además de estar muy bien ambientada (las recreaciones del Miami de los años 90 en Panamá dan el pego a la perfección). Además la banda sonora contribuye a crear en el espectador estados de ánimo que basculan de la esperanza a la zozobra, con abundantes ritmos latinos que hilvanan mensajes poderosos. Pero no podemos dejar de hablar de la propia narrativa.

El guión no duda en mostrar las mismas situaciones desde diferentes puntos de vista, retrocediendo levemente para ir trazando poco a poco un retrato psicológico de los personajes: desde los primeros detectives que se enfrentaron al caso hasta la novia de Ibar, Tanya, interpretada por una excelente Marisé Álvarez, pasando por sus padres y sus abogados.

También se incluyen ensoñaciones del propio Ibar y de su pareja, que a veces tienen sueños tranquilizadores y otras veces se sumen en pesadillas angustiantes en las que la mayor amenaza es la carencia de la libertad.

Evidentemente se trata de un drama de tintes sociales que, más allá del caso particular que trata, denuncia todo un sistema corrupto y disfuncional pero no se queda simplemente en la superficie sino que sabe bucear bien por los prejuicios ("tú no eres una niña rubita que pueda hacer lo que le venga en gana, de ti se espera que te deslices", le dice a Tanya su madre tratando de hacerle comprender que no será nunca tratada igual que una ciudadana estadounidense o de apariencia caucásica), los condicionantes ambientales (las reyertas callejeras, que aquí se tratan con relativa suavidad) e incluso la manipulación de la fiscalía de los jurados para llevárselos a su terreno.

En fin, con En el corredor de la muerte, Movistar lanza su serie más comprometida y viva, dado que el caso sigue sin cerrarse del todo y sigue pendiente de decisiones judiciales... pero, lo más doloroso y real es que Ibar sigue entre rejas. Ojalá la ficción sirva para cambiar la realidad y no solo para mostrarla.

Valoración

La serie de Movistar + introduce elementos de ficción en una historia real para convertirla, muy certeramente, en una crítica a la justicia estadounidense.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La madurez de Miguel Ángel Silvestre como actor: además de su caracterización ha sabido trabajar muy bien el acento y convertirse en otra persona.

Lo peor

Hay algunos secundarios menos creíbles. El visionado es tortuoso, probablemente para hacer sentir al espectador tan preso como al protagonista.

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