Crítica de Desmontando a Lucía, un proyecto curiosón

Tripictures

Crítica de Desmontando a Lucía, la comedia negra escrita y dirigida por Alberto Utrera y con Susana Abaitua, Hugo Silva Julián Villagrán como protagonistas. Estreno el 29 de noviembre de 2024.

Bendita locura la que se ha apropiado de Alberto Utrera, un guionista y director con voz propia y sello de autor que ya demostró de qué era capaz con la serie Yrreal y ahora ha tenido la suerte y el poder de convicción de persuadir a tres grandes intérpretes para protagonizar Desmontando a Lucía.

Porque contar con Susana Abaitua (Patria), Julián Villagrán (La chica de nieve) y Hugo Silva (Buscando a Coque), es directamente un lujazo estupendo.

El guión de la película es uno de sus principales atractivos porque aúna el amor por el cine tal cual con las ganas de hacer algo distinto a la hora de narrar la historia, descolocada y cuajada de interludios cinéfilos. Vamos, que nadie espere una narración lineal al uso, porque el recurso se utiliza con una doble función: meterle humor a la historia y alargar algunos misterios en el tiempo.

Desmontar y montar a un personaje impredecible

Desmontando a Lucía arranca con nuestra protagonista declarando ante Óscar, un abogado con problemas económicos acuciado por deudas de juego. Su clienta es un hueso duro de roer en la medida en que tiene lagunas de memoria, un trastorno psicológico severo que le impide distinguir la realidad de la fantasía y tendencia a la agresividad.

Ha sido detenida tras conducir a gran velocidad con la ropa ensangrentada e indicios de haber tenido una trifulca violenta con Elena, su mejor amiga y Héctor, con quienes estaba pasando un fin de semana en la playa. Ambos se encuentran en paradero desconocido.

Con al ánimo de esclarecer los hechos y en vista de que Lucía no quiere o no puede colaborar, Óscar se pone en contacto con el investigador privado Simón, una persona de su confianza que se encargará de de seguirla... aunque tiene sus propios problemas por resolver.

Obsesionado con las películas de cine negro de Bogart, Simón traspasará todos los límites al enamorarse de Lucía, la amnésica sospechosa del asesinato que investiga... y toda una femme fatale, a su manera.

Sí, sabemos que todo esto suena a película de cine negro de manual... y es lo que la película homenajea a cada instante con flashazos en los que el vestuario, el maquillaje, la peluquería y la iluminación nos transportan al género.

Si la realidad es una mierda, ¡a vivir en la fantasía!

Rodada a caballo entre Madrid y Las Palmas de Gran Canaria, Desmontando a Lucía es una producción modesta pero suficiente para vehicular el discurso que quiere trasladar. Nos presenta a dos personajes que, por sus circunstancias personales, sus vivencias y sus excéntricas personalidades prefieren abrazar una visión distinta a la gris que les ofrece la realidad.

La película es un alegato a favor de un cierto tipo de locura transformadora que se impone como vía de escape y como refugio seguro para esta inusual pareja de soñadores. Son personajes frágiles, sobrepasados por los acontecimientos y obligados a superar su precaria situación con un paso siempre puesto en la irrealidad.

Cuanto más loca se vuelve Desmontando a Lucía, mejor funciona porque la trama pide a gritos giros que vayan alimentando este juego peligroso de relaciones al que pronto se unen otras que se configurarán con amenazas verdaderas.

Es más, habría agradecido un input más potente de sinvergonzonería no solo ya para meterse a saco con la manera de trabajar en precario de Óscar y Simón, arregladores de problemas bastante torpones siempre raplando por pasta y el ansiado contrato, sino con el mundo en sí, que no da tregua a quien se muestra diferente o se sale por la tangente.

A todo lo anterior hay que añadir que Utrera, que además de lo ya señalado se hace cargo también del montaje de la película, tiene ideas cinematográficas interesantes que se salen del habitual clasicismo de los debuts en los largos de ficción.

Se agradece sobremanera también que no se alargue en exceso: Desmontando a Lucía se despliega en 104 minutos de duración con las ideas claras y los objetivos perfectamente definidos. Es un digno entretenimiento, simpático, inofensivo en su sorna y agradable en conjunto. 

Valoración

Nota 67

Desmontando a Lucía es una película distinta, curiosa y nacida del amor al cine (se nota). Sin ser apabullante, consigue mantener el interés y despertar una simpatía instantánea hacia sus frágiles personajes.

Lo mejor

Los momentos más absurdos de la película funcionan muy bien y los tres protagonistas son fantásticos actores.

Lo peor

Es una propuesta muy sencilla y modesta.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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