Crítica de Eddington: Ari Aster se pierde en su sátira con aire de western

Universal Pictures

Crítica de Eddigton, la película de Ari Aster protagonizada por Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Emma Stone, Austin Butler y Deirdre O'Connell. Estreno el 12 de septiembre.

Ari Aster ha demostrado ser mucho mejor director que guionista. Si Hereditary y Midsommar fueron dos películas estéticamente opuestas pero muy efectivas en materia de terror, Beau tiene miedo supuso un giro extraño hacia el surrealismo, donde se apreciaban destellos de genialidad. Contaba con un talismásn como es el talentoso Joaquin Phoenix, que en Eddigton repite como protagonista a sus órdenes.

Y no está ni mucho menos solo. Pedro Pascal, Emma Stone, Austin Butler y Deirdre O'Connell pueblan una cinta tremendamente irregular cuando no aburrida que nunca llega a encontrar el tono. Quiere ser una sátira pero no es ni mordaz y divertida. Tiene ideas potentes latiendo de fondo: la corrupción política, el negacionismo, las teorías de la conspiración derivadas en sectarismo, etc.

El problema es la forma que Aster le ha dado a este material, que se alarga hasta las dos horas y media sin proveer al espectador de un solo asidero moral ni aspectos atractivos a nivel argumental. Es fácil odiar a todos los personajes, no empatizar con ninguno y desvincularse por tanto a nivel emocional de la deriva de los acontecimientos.

En un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme...

Nos trasladamos a la localidad de Eddington en Nuevo Mexico en la que la disputa entre el ambicioso sheriff (Joaquin Phoenix) y el alcalde que aspira a la reelección (Pedro Pascal) hace que la paz salte por los aires.

Están enfrentados por múltiples motivos: un asunto personal que les persigue desde hace años, los negocios que el alcalde prevé cerrar y con los que busca llenarse los bolsillos y unos fuertes celos mutuos que les llevan a retarse constantemente.

La escalada de animadversión lleva al sheriff a posicionarse en las antípodas de su opositor a quien decide hacer frente en las urnas presentándose al cargo, abrazando el discurso negacionista del COVID y pretendiendo instaurar su propia ley caiga quien caiga.

En este proceso no durará en difamar al alcalde, atacarlo y utilizar a su esposa como arma arrojadiza abriendo un nuevo frente en su propio hogar, en el que de por sí el ambiente es gélido desde que su suegra, una adicta a las teorías de la conspiración, se ha instalado  ¿Qué podría salir... bien?

Eddington constata que puedes tener buenas ideas, buenos actores y no materializar una gran película. Los 148 minutos de metraje resultan tortuosos hasta llegar a una resolución en la que a la audiencia le va a costar muchísimo seguir interesada en la trama.

La narración no tiene pulso alguno, los diálogos carecen de garra y entra en un terreno en el que da la sensación de que todo vale. 

No es que haga gala de un humor negro, es que no hay ápice de humor: por desgracia muchas de las realidades que retrata están a la orden del día y retrotraerse a los tiempos del COVID y las dos corrientes de opinión enfrentados nos trae a todos tan malos recuerdos que es lastimoso recodarlo.

Lo que da miedo, de forma vicaria, es darse cuenta del daño que hizo la pandemia en la salud mental de las personas y las decisiones que fueron tomando después...

Pero ojo, que no estamos ante un relato maniqueo: aquí todos los personajes apestan ideológicamente porque son puro ego cortoplacista sin posibilidad de redención. A pesar de la familiaridad de los argumentos, de las formas y de las soflamas, Eddington es muy irreal y cuesta sacar algo en claro más allá de eso: que la sociedad en la que vivimos es un asco o que tendremos los mismos perros con distinto collar.

Por todo ello, podemos afirmar que Eddington es una película nihilista que naufraga a la hora de proponer una burla sofisticada acerca de la postverdad: es difícil de ver y de abordar y hasta en el plano técnico deja muchas dudas con fallos torpones de raccord y un montaje terrible. En el cine cada segundo cuenta y no hay manera de encajar tiempos muertos en llos que lo que sucede es irrelevante, redundante o sin interés. Aster pisa todos los charcos.

Este repartazo se merecía un guión mucho más sólido y alambicado, máxime si tenemos en cuenta el mundo actual en el que vivimos y en el que es fácil encontrar material para veinte películas solo con los titulares del telediario. Eddington llega tarde y mal, no está el horno para bollos.

Valoración

Nota 50

Probablemente el trabajo más flojo de Ari Aster hasta la fecha: es una película sin pegada a pesar de contar con un elenco de lujo.

Lo mejor

Las interpretaciones y las ideas interesantes que están dispersas por el guión.

Lo peor

El visionado es tortuoso, es una película sin pulso con muchos tiempos muertos.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.