Ir al contenido principal
Los espabilados
Análisis

Crítica de Los espabilados, estreno en Movistar+ el 29 de enero

Crítica de Los espabilados, la nueva serie creada por Albert Espinosa y dirigida por Roger Gual que se estrenará en Movistar+ el próximo 29 de enero.

Tras el terremoto mediático que supuso Pulseras rojas, su creador, Albert Espinosa, regresa con una nueva ficción en la que adapta su novela "Lo que te diré cuando te vuelva a ver" que ha desarrollado para Movistar+.

Se trata de una serie de siete episodios de algo más de veinte minutos de duración cada uno en la que el novelista indaga en la forma en la que la sociedad (mal)trata a las personas diagnosticadas con enfermedades mentales y, más concretamente, en la franja de edad de la infancia y la preadolescencia.

Como es costumbre en sus trabajos, en Los espabilados hay un fuerte componente personal en la base del proyecto, ya que buena parte de lo que narra ha salido de sus propias experiencias y conversaciones con jóvenes.

Los espabilados es en buena medida una road movie en la que vamos completando etapas con un grupo de jóvenes que escapan de un centro psiquiátrico en Menorca. Cada uno de ellos lidia con sus propios problemas: ataques de ira, incapacidad para empatizar con otros, problemas para relacionarse, tendencia a la autolesión o al suicidio, crisis de autoimagen, transtornos de la conducta alimentaria, ansiedad, bipolaridad...

Mickey, Guada, Yeray, Samuel y Lucas sueñan con la libertad, pero tienen problemas para gestionarla ya que les obligará a enfrentarse a lo que les ha llevado a estar internados. A pesar de sus diagnósticos deciden huir con la esperanza de conseguir demostrar que es la sociedad y no ellos, la que está enferma y les obliga a sobrevivir a base de cócteles de fármacos en un estado semivegetal.

Una vez reconquistada su autonomía, "los espabilados" emprenden un viaje con la idea de encontrar al hermano de Mickey, mayor de edad, que podría hacerse cargo de él y por tanto librarlo de reingresar.

Hay en Los espabilados algo muy poco corriente que hace que sea una serie especial y distinta: le da voz a quienes normalmente viven a los márgenes de lo mainstream: ancianos, jóvenes con problemas, personas con síndrome de Down, con movilidad reducida... Y su cometido en la narración no es el de ser parias o personajes de los que mofarse sino que hay una voluntad de dignificar y normalizar aquello que forma parte de lo cotidiano sirviendo a la vez como una denuncia: que los apartemos de la sociedad y los enclaustremos en ghettos para perderlos de vista no los hace desaparecer. 

La otra cara de la moneda es ver cómo estos rebeldes se comportan con una sociedad que les da la espalda: la violencia engendra violencia y queda muy claro, con el abrupto comienzo de la serie, que si pones en la mano de un niño un revólver, lo más probable es que lo use, como poco, para amedrentar a los demás y usarlo como lo que es, un instrumento de poder.

Los espabilados sirve además como cantera de un grupo de intérpretes que están empezando y que, a pesar de tener mucho que aprender aún (les falta algo de naturalidad en los diálogos y se nota que hay margen de mejora), dejan claro que tiene mucho recorrido audiovisual por delante: Sara Manzano, Aitor Valadés, Héctor Pérez y Álvaro Requena, tienen los papeles principales que defienden con uñas y dientes, rompiendo de forma recurrente la cuarta pared para hablar directamente con los espectadores. Marco Sanz (Instinto) es el más experimentado de ellos y también uno de los que tiene un mayor peso específico en la trama.

A ellos se une el elenco de los veteranos entre los que destacan Àlex Brendemühl (El silencio de la ciudad blanca), Miki Esparbé (Malnazidos) o Bruno Sevilla (Alguien tiene que morir). 

Si os quedáis con ganas de más, tenemos buenas noticias: una segunda temporada vendría a cerrar la serie, si bien aún la plataforma no la ha confirmado oficialmente.

Valoración

En el décimo año del estreno de Pulseras rojas, Movistar+ lanza una nueva serie de Albert Espinosa que viene a remover conciencias respecto al trato que la sociedad les da a los niños diagnosticados con enfermedades psiquiátricas.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La factura visual de la serie es impecable y sirve de cantera para descubrir a unos cuantos jóvenes intérpretes que tienen mucho futuro por delante.

Lo peor

Algunos diálogos se notan muy forzados y, aunque las intenciones de la serie son buenas, hay fragmentos del guión que parecen un poco "carcas".

Y además