Extremadamente cruel malvado y perverso
Análisis

Crítica de Extremadamente cruel, malvado y perverso, ya en Netflix

Por Daniel Quesada

La leyenda negra de los asesinos en serie tiene en Ted Bundy una de sus figuras más destacadas. Esta nueva película de Netflix nos muestra una perspectiva diferente de uno de los juicios más impactantes de la historia de EEUU.

La sociedad parece sentir una especial y morbosa fascinación por la figura de los asesinos en serie. ¿Qué tienen en la cabeza para cometer esos crímenes? ¿Sufren remordimientos? ¿Cómo consiguen salirse tantas veces con la suya? Sin duda, uno de los casos más paradigmáticos es el de Ted Bundy, que tras confesar más de 30 crímenes, murió en la silla eléctrica en 1989. Sobre él trata esta Extremadamente cruel, malvado y perverso, la nueva película de Netflix dirigida por Joe Berlinger.

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Este drama judicial y personal se centra en dos figuras, principalmente: el propio Ted Bundy y su prometida, Liz Kendall, que a lo largo de los años tuvo que lidiar con los remordimientos y la duda acerca de quién era realmente ese chico que la había fascinado en su juventud. Y precisamente, ahí estriba uno de los principales pilares de la película: no nos va a mostrar en detalle quién asesinó a todas esas jóvenes ni cómo lo hizo, ni siquiera va a ahondar demasiado en las estrategias judiciales a la hora de defender a Ted o exonerarlo. En su lugar, se centra en la propia figura del asesino: era un tipo atractivo, aparentemente encantador y muy, muy inteligente. Debido a ello, su figura conquistó a la opinión pública norteamericana de finales de los años 70, que devoró con fervor las retransmisiones del que fue el primer juicio televisado de la Historia de EEUU.

Extremadamente cruel, malvado y perverso nos muestra cómo, a pesar de las acusaciones de haber violado y asesinado con saña a varias muchachas, había muchas chicas que declaraban estar enamoradas de Ted Bundy o que simplemente estaban prendadas por su sonrisa, su forma de hablar o su lucha por la justicia. El summum de ese enfoque está representado en Carole Anne Boone (Kaya Scodelario, a la que pronto veremos en Crawl), una vieja amiga de Ted que lo creyó y admiró hasta el final.

Lo verdaderamente interesante es que nosotros, como espectadores, también llegamos a sentirnos así, al asistir a unas conversaciones en las que el acusado asegura ser inocente. Según sus palabras, todo es una trampa del sistema, se niega a confesar lo que no es y está seguro de que tarde o temprano la verdad saldrá a la luz. Ciertamente, su convicción, su forma de hablar y su constante esperanza llegan a contaminarnos. ¿Quizá tenía razón y alguien le ha arruinado la vida? ¿Estamos ante un Making a Murderer que debió seguir un camino diferente?

Extremadamente cruel malvado y perverso

La mayoría de los que vean esta película de Netflix serán perros viejos del cine judicial así que, ¿cómo se consigue hacernos dudar así? En primer lugar, por la incontestable actuación de Zac Efron como Ted Bundy. Sí, el que antaño fuera considerado como poco más que "el guaperas de High School Musical" borda aquí un trabajo magnético, contenido cuando tiene que hacerlo y muy rico en pequeños matices en las muecas de la boca, las miradas y los discursos. Sin duda, toda una sorpresa. Menos sorprende la entrega de una Lily Collins (Hasta los huesos, Tolkien) que nos está acostumbrando a papeles duros y bien ejecutados. Ella es Liz, la prometida de Ted, que atraviesa un verdadero infierno emocional a lo largo de los años.

Extremadamente cruel, malvado y perverso

Pero ojo, que los papeles secundarios de Extremadamente cruel, malvado y perverso se alimentan de actores de primera fila, como Haley Joel Osment (el niño de El sexto sentido, que ya es mayorzote), Jim Parsons (Sheldon Cooper de Big Bang Theory, que aquí tiene un papel serio, muy alejado de sus Bazingas) o el siempre efectivo John Malkovich. ¡Y ojo al pequeño papel de James Hetfield, de Metallica! Algunos están más aprovechados que otros (es especialmente interesante el papel de Malkovich como un juez implacable, pero irónico y lleno de sentido común) y quizá es ahí donde encontramos una de las flaquezas de la película: no se profundiza en algunos aspectos que piden a gritos más detalles, como los intentos de escape y la posterior captura de Ted, los esfuerzos de la Acusación por desmontar su imagen idealizada o, sobre todo, entender qué puñetas tenía en la mente un asesino capaz de tales atrocidades.

Algunas críticas de esta película de Netflix la acusan de ser demasiado superficial a la hora de mostrar al monstruo y, aunque es verdad que echamos en falta según qué detalles, quizá habría que entender que esa es precisamente la idea de la película: hacernos dudar, dejarnos embaucar por una persona que muy probablemente era un monstruo, pero que tenía una inteligencia y una personalidad capaces de hacernos ver justo lo contrario. ¿Quién es Ted Bundy de verdad? ¿Fue alguna vez una buena persona y hubo algo que lo cambió o se nace siendo un ser perverso? Esa tesis no tiene lugar en la película, sino lo que viene después. Algunas veces coquetea demasiado con el "folletín" (ese momento con el perro está un poco forzado), pero pronto vuelve a recuperar el tono.

Extremadamente cruel, malvado y perverso

En definitiva, Extremadamente cruel, malvado y perverso (Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, en su versión original) no es una película perfecta, ni mucho menos, pero consigue plenamente su objetivo de atraparnos con la esperanza de entender mejor a este especie de Doctor Jekyll y Mr. Hyde y, sobre todo, nos deja con la piel de gallina cuando termina la historia y arrancan unos títulos de crédito que, sin duda, merece la pena ver.

Valoración

Un enfoque muy inteligente e irresistible de una historia capaz de poner los pelos de punta. Falla a la hora de profundizar en ciertos aspectos, pero transmite a la perfección la fascinación por un ser tan terrible.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Un Zac Efron que va a callar muchas bocas sobre su capacidad interpretativa. Las perspectivas de los personajes ayudan a empatizar con sus dudas.

Lo peor

Pasa demasiado de puntillas por algunos aspectos cruciales, especialmente las motivaciones del protagonista.

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