Crítica de El gatopardo, la imponente nueva adaptación de la novela de Netflix

Netflix

Crítica de El gatopardo, la nueva adaptación de la fascinante novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en formato de miniserie de seis episodios para Netflix. Estreno el 5 de marzo de 2025.

La plataforma de streaming Netflix parece no temerle a nada: no hay reto grande para un gigante del entretenimiento que, en el transcurso de los últimos meses, nos ha traído las adaptaciones de Pedro Páramo o Cien años de soledad, dos tótems literarios.

En el caso que nos ocupa, El gatopardo, no solo tiene que afrontar la tarea de satisfacer a los lectores de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, sino también a los cinéfilos que cuentan la versión de Visconti como una de las mejores películas históricas de todos los tiempos, con Burt Lancaster, Claudia Cardinale y Alain Delon en los emblemáticos papeles principales.

Lo primero que hay que resaltar es el cambio de formato: pasamos de la duración de una película al formato de miniserie de seis episodios de prácticamente una hora de duración. Esto permite a su creador, Richard Warlow (La serpiente), profundizar mucho más en toda la deriva política y social del país, así como explorar con detenimiento la idiosincrasia siciliana.

Por otra parte, estamos ante una producción italiana que ha contado con un elenco local propio de lo más interesante encabezado por Kim Rossi Stuart, Saul Nanni, Benedetta Porcarolli y Deva Cassel, a cual más idóneo para encarnar su papel.

Toda una proeza y una exhibición de buen hacer que se traslada al resto de los equipos humanos encargados del vestuario, la caracterización de los personajes, la búsqueda de localizaciones y la elección de los elementos de la puesta en escena y las músicas que podemos escuchar a lo largo de la narración que van desde óperas celebradas y archiconocidas a conjuntos vocales humildes.

Cambiar todo para que nada cambie

El gatopardo nos desplaza a la Sicilia de 1860 regida por la aristocracia terrateniente representada en don Fabrizio, el príncipe de Salina. Habiendo disfrutado de sus privilegios desde la cuna, es un hombre orgulloso, perspicaz e imponente como patriarca de una de las familias más poderosas de la isla pero también interesado, taimado y manipulador.

Su impetuoso sobrino Tancredi abraza la causa de Garibaldi y sus camisas rojas convirtiéndose en un proscrito de la ley cuya vida llega a estar en peligro en numerosas ocasiones. Hasta que llegan importantes cambios una vez que triunfan los postulados de la reunificación de los territorios italianos y empieza a crearse un senado.

Tras unos primeros escarceos con su prima Conchetta, Tancredi se enamora perdidamente de Angelica Segara, la hija de un advenedizo social, muy preocupado por medrar y suplantar a la familia a golpe de talonario.

Cuando Fabrizio ve amenazada su posición, se da cuenta de que sus hijos corren peligro y accede a forjar nuevas alianzas que pondrán a prueba sus principios pero que parecen incontrovertiblemente inevitables.

El gatopardo es, en líneas generales, una de esas obras a reivindicar y celebrar porque suponen un hito televisivo aunque no sea una traslación exacta de la novela y altere todo el tercio final de la obra..

Hay un verdadero despliegue de medios para que el espectador se sienta transportado a la época y para que casi sienta el calor siciliano en su propia piel (fotografía candente, paisajes áridos, el canto de cigarras...). Y también para mantenerlo alerta ante la amenaza del porvenir.

Pero el hecho de que aborde hechos dramáticos no es un obstáculo para que haga gala de un fino sentido del humor y de una fuerte carga identitaria. El gatopardo, Fabrizio, llamado así por el emblema de su escudo de armas, a menudo diserta sobre lo que supone haber nacido y crecido en la isla y no tiene pelos en la lengua a la hora de enarbolar una feroz (y algo cómica) autocrítica.

En el centro, siempre, las disputas por el poder y el valor de la narración como retrato de una sociedad en evolución pero sin destino cierto, en la que en realidad los agentes del cambio no llegan nunca a sentir que lucharan por lo que terminan consiguiendo. La corrupción es, en suma, inherente al ser humano.

El gatopardo podría haberse convertido en un leño de no haber sabido conjugar el marco social con la deriva intrafamiliar de los Corbera pero es una serie equilibrada y lúcida que no escatima en medios ni rebaja la tensión para hilvanar al final una historia universal: la del final de una era y el comienzo una distinta. Nadie puede decir que una fuera mejor que otra.

Valoración

Nota 80

Admirable empeño por realizar una nueva versión de la resonante novela de di Lampedusa que funciona muy bien como drama histórico y también como melodrama familiar. Un verdadero placer que se disfruta con deleite.

Lo mejor

Los valores de producción, altísimos, la calidad de las interpretaciones y el retrato rigoroso de la época que se traslada de la novela.

Lo peor

Hay quizás un cierto abuso de los planos aéreos y episodios, como el cuarto, que comienzan muy aplacados y solo cogen forma hacia el final.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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