Crítica de El inmortal temporada 2, el clímax que nos faltaba en una serie arrolladora de Movistar Plus+

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Crítica de la segunda temporada de El inmortal, un thriller inspirado en hechos reales protagonizado por Álex González, ya disponible en Movistar Plus+.

Movistar Plus+ ya ha estrenado los seis episodios que componen la segunda temporada de El inmortal, una serie centrada en la creación y evolución de la banda de Los Miami, que operó en el Madrid de los años 90. Se trata de una serie de producción propia creada por David Ulloa y Rafa Montesinos en base a una idea original de José Manuel Lorenzo.

Y ya desde el comienzo nos dejaron claro que era una serie que ficcionaba tanto a los personajes como las situaciones a las que se enfrentaban. Es decir que, si bien echa mano de un subgénero tan exitoso como el de las narcoseries, lo hace desde inspirándose en hechos reales, pero dándoles una pátina de invención.

El propio título abunda en el idea de que el cabecilla que se convirtió en una leyenda al sobrevivir a varios lances de forma casi milagrosa. El resultado: un incremento de la violencia brutal y un conteo de víctimas considerable.

La segunda temporada de El inmortal arranca prácticamente en el momento en el que terminó la primera pero con una salvedad: primero nos regala un largo plano secuencia en el que seguimos a una moto desde atrás hasta que se encuentra el vehículo en el que viaja nuestro protagonista y es acribillado a balazos.

Es una potente carta de presentación en la que ya queda claro que vamos a ser testigos de una serie de situaciones al límite, descarnadas y no aptas para estómagos sensibles. Pero además también sugiere un ritmo trepidante que estaba en los impases finales con dos episodios de resolución sensacionales y una construcción narrativa ascendente.

A toda mecha

Tras reponerse de su paso por el hospital, José Antonio vuelve a convertirse en el líder de la organización y tiene claro que quiere hacer pagar a Fausti su traición a toda costa. 

Los que fueron sus adláteres están divididos: la rubia se ha marchado a Marbella, Caballero se ha desvinculado y la coca pasa por otras manos. 

De modo tal que, a su vuelta al "trabajo", lo primero que necesita es recomponer a su equipo de confianza, volviendo a reclutarlos uno a uno. Aunque también va a tener que atar en corto a su hermano, ávido de impresionarlo y por tanto más peligroso que nunca.

Entre tanto, tendrá que recomponer su situación sentimental y lo hará apostando muy fuerte por su relación con Isabel: corta de forma definitiva con Maui delante de ella para dejarle muy claro su fidelidad.

El comisario Corvarán, por su parte, es objeto de investigación por parte de sus propios compañeros, que sospechan que ha sido comprado por la mafia. Empiezan a hacerle un seguimiento con escuchas para empapelarlo. 

La segunda temporada de El inmortal eleva la apuesta y, sobre todo, nos provee del clímax que nos escamotearon en la primera, de modo que es bastante más satisfactoria a nivel argumental. El corte en la narrativa le sentó regular porque ni siquiera llegaba a justificar su nombre después de lo que habíamos visto: dejábamos al protagonista en un estado crítico y con la trama completamente abierta.

Como suele ser costumbre en esta clase de series, que tanto abundan en la parrilla televisiva, el mix de realidad-ficción se convierte en un atractivo adicional porque llevará a los espectadores a plantearse cuál es la frontera que separa ambos ámbitos y espoleará su curiosidad por saber más. Es algo que nos ha sucedido viendo Los Farad, Operación Marea Negra o Griselda, por no ir muy lejos.

Adicionalmente, es una serie que funciona muy bien gracias a su lograda ambientación y al panorama sonoro: escuchar los temas de Extremoduro, por ejemplo, nos da unas claves muy concretas sobre el momento que atraviesan los personajes y lo que les gusta y les mueve (con qué se identifican, vaya). 

Son aspectos muy reconocibles de una década cercana en el tiempo que siempre es, en apariencia, más fácil de reconstruir, pero también más familiar para la audiencia y por tanto complicada de emular sin pasarse de rosca. Y hay además anclas que nos ayudan a recorrer algunos hito míticos como el estreno de Seven en cines o la muerte de Lola Flores.

El inmortal se reafirma, por tanto, en esta segunda temporada apuntalando mejor que nunca a sus secundarios, con Rober (Marcel Borràs), Nano (Iván Massagué) y la rubia (Teresa Riott) despuntando e incorporando a nuevos y sustanciosos personajes interpretados por Irene Esser y Richard Holmes.

Con sus seis episodios de unos 50 minutos de duración demuestra que, más condensada, resulta imparable. Sabe desarrollar varias historias de forma paralela: la del devenir de la banda, la trama policiaca y la parte íntima del protagonista, que supone para él una nueva vulnerabilidad. Merece la pena ver por dónde discurre y asomarse a ella, con independencia de que tenga continuidad en el futuro.

Valoración

Nota 75

La segunda temporada de El inmortal completa y le da sentido a la primera: es lo que la serie necesitaba para cerrar el arco narratvo de su protagonista y sobre todo para dotar de coherencia al conjunto del proyecto.

Lo mejor

Aunque se haya concebido como una segunda temporada, en realidad es la eclosión de la trama, así que es todo lo que echamos de menos en la primera.

Lo peor

De nuevo, la calidad del sonido y algún giro de guión que resulta repetitivo.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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