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Kate
Análisis

Crítica de Kate: Mary Elizabeth Winstead contra John Wick, Crank y el artificio

Crítica de Kate, dirigida por Cedric Nicolas-Troyan y escrita por Umair Aleem. La nueva película de acción de Netflix está protagonizada por Mary Elizabeth Winstead, Woody Harrelson, Michiel Huisman, Tadanobu Asano, Jun Kunimura y Amelia Crouch, entre otros. El estreno de Kate en Netflix España es el 10 de septiembre de 2021.

Si vienes buscando un cóctel explosivo, este es tu lugar: Netflix ha estrenado Kate, su nueva película de acción y venganza en el que mezclan el estilo aniquilador de John Wick, una pequeña dosis de adrenalina a lo Crank y un ligero coqueteo con la estética cyberpunk.

Mary Elizabeth Winstead (Calle Cloverfield 10, Aves de presa o Fargo) es la protagonista de esta nueva propuesta de la plataforma que dirige Cedric Nicolas-Troyan (Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo) en la que nos proponen sumergirnos en Osaka, Japón, para ejecutar la venganza por una vida perdida.

Kate (Mary Elizabeth Winstead) es una asesina de élite: tiradora, experta en el combate cuerpo a cuerpo y maestra en el uso de prácticamente cualquier objeto que tengas a tu alrededor, incluyendo tu propio cuerpo.

Forma parte de una organización de asesinos en la que su maestro, Varrick (Woody Harrelson, de Venom: Habrá matanza o Zombieland: Mata y remata), la ha guiado para convertirla en la máquina perfecta.

En una de sus misiones en Japón, Kate recibe la orden de asesinar a uno de los líderes de la Yakuza... en presencia de Ani (Miku Patricia Martineau) su propia hija adolescente. Una decisión de segundos se convertirá en su yugo: tras ser envenenada sin remedio, tendrá poco más de 24 horas para descubrir a su asesino y culminar su venganza.

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Encontramos en esta breve sinopsis los tres elementos principales sobre los que pivotan los intereses de Kate: la venganza, el tiempo y la estética. Tres valores que tratarán de ser valedores de un estreno de acción en el que la interpretación Mary Elizabeth Winstead soportará la carga de los clichés que llevan a su espalda.

Kate

La protagonista de Kate es la verdadera gota de frescura para una mezcla que hemos visto en más de una ocasión, y también con una ejecución superior a la que hoy nos enfrentamos. Y ese es, de hecho, su principal lastre: todo en ella parece recordarnos a pequeños retazos de aquí y de allá.

Seamos justos: no creemos que el grueso de espectadores que se lanzarán a devorarla en su estreno esperen una historia conmovedora. Y si lo esperan saldrán escaldados. Es una excusa entre coreografías de combate, la siempre atractiva mezcla estética de neón y clasicismo japonés y la absolutamente arrolladora presencia de Winstead.

La historia de venganza del guion de Umair Aleem no sólo es un compendio construido a cuentagotas con elementos de éxito conocidos, sino que es absolutamente predecible por su propia estructura. Sin ánimo de entrar en el terreno del spoiler, la resolución de la trama nos apetece tan poco como el propio universo en el que se articula.

Con un contexto que importa tan poco, nos quedamos en las manos de especialistas, efectos y la capacidad interpretativa de su protagonista que queda tan sola ante el peligro como el personaje al que interpreta.

Kate

Y... puede funcionar. Kate no tiene la espectacularidad en acción y visual de John Wick, ni la adrenalina febril de Crank, y su coqueteo con el cyberpunk tiene más de anécdota para el póster que de realidad; pero las interpretaciones y el reparto consiguen convertirla en una cinta de acción funcional.

Los chispazos de esperanza que nos mantienen vivos hasta el final cuelgan de la mirada de Mary Elizabeth Winstead, que consigue aportar el volumen a su personaje que el guion le estaba negando. Hay mucho que valorar en su capacidad para dotar de emoción escenas que en el papel aparentan tan poca verdad.

Pero es que su presencia es la de una heroína de videojuego. Así se estructura una parte de la película, y así se siente durante la mayoría de su metraje. Es un agente de la violencia del que seremos incapaces de apartar la vista; no en vano nos recuerda tanto en fondo y forma a Linda Hamilton en Terminator.

Kate

A la cabeza principal tenemos que sumar el resto de caras conocidas. Woody Harrelson, al que ya conocemos en su papel de mentor socarrón, hace lo que se le pide sin que nos pille de sorpresa, y la embriagadora aparición de Jun Kunimura (Kill Bill: Volumen 1, Ichi the killer) es el guiñito que hará sonreír a más de un espectador.

En su coqueteo con el mundo suburbano cyberpunk, Lyle Vincent no consigue explotar todo lo que nos promete su cartel. Y no seremos nosotros precisamente detractores de su trabajo: Una chica vuelva a casa sola de noche, Amor carnal o La mujer de negro abanderan su fotografía. 

Esta vez, sin embargo, hay luces y sombras, sobre todo de lo segundo, en una propuesta en la que resulta demasiado sobrepasada su intención de recordarnos al cine asiático. Nos quedaremos con una espectacular persecución en coche en la que nos sentiremos como en la cinemática de un videojuego.

Kate

Kate es casi un producto generado por una inteligencia artificial. Sumando datos, analizando elementos de éxito y conectando resortes que la conviertan en cine palomitero del que se generen fuegos artificiales en redes sociales.

Mary Elizabeth Winstead, podemos repetirlo hasta la saciedad, se echa a los hombros todos los valores que pretenden hacer de ella algo atractivo, consiguiendo convertirla en una película que disfrutarán los que busquen un pasatiempo lleno de violencia en el que su única verdad son las tres palabras que encabezan este párrafo.

Valoración

Kate es una cinta de acción con una coreografía plástica y violenta en la que el guion lastra sus oportunidades de convertirse en algo más que en un producto generado de forma artificial

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Mary Elizabeth Winstead. Podemos seprarlo por sílabas para darle más énfasis; su presencia es absolutamente hipnótica.

Lo peor

No hay un sólo lugar en ella que no hayamos visitado antes con más intención.

Y además