Kursk
Análisis

Crítica de Kursk, la nueva película de Thomas Vinterberg

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Kursk, la película de Thomas Vinterberg centrada en la tragedia del submarino ruso accidentado en el año 2000 con Leya Seydoux y Matthias Schoenaerts. En cines a partir del 5 de diciembre de 2018.

El danés Thomas Vinterberg nos trae un relato inspirado en hechos reales que toma como punto de partida el trágico accidente que hundió el buque insignia ruso, el submarino K-141 Kursk en el verano del año 2000 en el Mar de Barents.

En la mañana del 12 de agosto, sufría un accidente durante unas maniobras secretas que desencadenaban dos fortísimas explosiones en su interior, estancándolo en el fondo submarino a 100 metros de profundidad. Aunque antes de que eso trascendiera se dieron muchas otras hipótesis: un choque contra otra embarcación, por ejemplo.

Mientras los escasos supervivientes luchaban por salvar sus vidas, las familias se enfrentaban a la opacidad de la Armada Rusa, que nunca les reportó la información que demandaban, los propios mandos se enfrentaban a obstáculos políticos y a la escasez de medios para liderar un rescate a la altura de las circunstancias.

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Los hechos contrastados por las investigaciones a posteriori le dan la razón al guionista Robert Rodat (Salvar al soldado Ryan, El patriota) en los puntos clave de su libreto: las autoridades rusas trataron a toda costa de mantener en secreto la catástrofe y cometieron una negligencia inexplicable (ni siquiera sirve como excusa la protección de secretos de Estado o de tecnología armamentística) retrasando las maniobras de un rescate internacional que era la única esperanza.

Kursk es una película despliega un diseño de producción impresionante para hacernos llegar la historia contando con planos aéreos, submarinos e introduciéndonos en las entrañas de un submarino en el que se desarrollan planos secuencia larguísimos para comprender la angustia, la claustrofobia y la extrema dificultad de las circunstancias en las que se encuentran los marineros atrapados.

Por desgracia, la opacidad del Kremlin se traslada a la propia película, en la que son los altos mandos de la armada inglesa y rusa quienes parecen dirimir una cuestión que a todas luces estuvo en las manos de los presidentes Putin y Clinton, que son los máximos responsables de las tropas en este tipo de casos y quienes a la postre acordaron un rescate internacional tardío.

Así, el nombre del presidente ruso nunca se escucha a lo largo del metraje y, algo más insólito aún: toda la película ha sido filmada en inglés. Los criterios comerciales de esta decisión son obvios pero también el coste artístico: la relaciones pierden muchísima verosimilitud por este hecho ya que no hay nada más identitario que el idioma. Quienes vean la película doblada, no acusarán este problema mientras que los amantes del formato en versión original quedarán sorprendidos.

El reparto internacional cuenta con magníficas interpretaciones, comenzando por la de una Léa Seydoux que pone la piel de gallina y realiza una interpretación tremendamente emocionante y por Matthias Schoenaerts, el líder de los supervivientes en sus peores horas.

Kursk

Pero atención también a los secundarios, porque la lista es larga y su trabajo digno de ser alabado: el veterano Max Von Sydow con sus casi 90 años, un contenido Colin Firth, o August Diehl, a quien veremos muy pronto en la serie El perfume, merecen ser nombrados.

Kursk habla de muchas cosas por el camino: no solo del declive de la Rusia postsoviética y el desencanto de su población, sino también de la escasez de medios que trata de ocultar debajo del oropel (brutal cuando el oficial al mando expresa su hartazgo por tratar de hacer "lo imposible con lo inadecuado"), del oscurantismo institucional y de la carencia de la más obvia humanidad. 

Y Vinterberg, cofundador junto a Lars Von Trier del (ahora ya objeto de burla y transgresión por ellos mismos) manifiesto Dogma 95 es un tipo tan inteligente como trasladarnos toda esa congoja jugando incluso con el formato de la imagen: los pasajes más sofocantes e indignantes, se valen de una pantalla en 4:3 mientras que aquellos en los que reina la calma o incluso la alegría para los protagonistas, contamos con el formato panorámico, más abierto y desahogado. Por lo demás, se pueden buscar rimas internas entre planos de forma constante desde la misma apertura de la película en la que el marinero enseña a su hijo a aguantar la respiración bajo el agua antes de ser él mismo quien tiene que sumergirse en apnea para rescatar a un compañero.

En fin, Kursk es a todas luces una película con potentes mensajes e imágenes que te traspasa de lado a lado. Solo le ha faltado la valentía de señalar con el dedo y sin ambages al responsable de lo sucedido. Valga decir que a pesar de su carácter local, es un drama tan bien articulado que puede decirse universal: cada vez que el individuo se topa de bruces con el aparato, con el sistema, con el poder, podríamos estar ante una nueva tragedia con la que esta cinta dialoga.

Valoración

Tragedia semificcionada que cuenta una historia brutal trasladándole al espectador toda la angustia, la claustrofobia y la impotencia de sus protagonistas.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Lo bien rodada que está y el tempo interno de la agónica historia. Los planos submarinos, el diseño de producción y las interpretaciones.

Lo peor

¡Que no se haya rodado en ruso! Que no se nombre abiertamente a Putin y Clinton, que fueron a fin de cuentas quienes cerraron el acuerdo.