Crítica de Love, Death + Robots temporada 4, un nuevo festival visual que sabe a poco en Netflix

Crítica y valoración de Love, Death + Robots temporada 4, la serie antológica de Netflix que vuelve con diez nuevos cortos de ciencia ficción y fantasía.
Hay ciertas series de Netflix que nunca se van del todo, acaban regresando como el Guadiana y, en el fondo, representan lo que siempre nos gustó de la plataforma. Las nuevas historias de Black Mirror han demostrado ser un acierto, por ejemplo, y ahora es el turno de una nueva tanda de cortos fantásticos de la mano de la temporada 4 de Love, Death + Robots.
Después de una más que notable tercera temporada de la serie, Tim Miller vuelve al ruedo, dirigiendo en algunas ocasiones, guionizando en otras, para que 10 nuevos cortos animados jueguen con nuestros sentidos y con los límites de la ciencia-ficción y la fantasía.
Directores reconocidos y ya fogueados en la serie también están de vuelta, como el siempre cómico Patrick Osborne (con un corto paródico "estilo plastilina" que es de lo más original del conjunto) o el legendario David Fincher, que en esta ocasión se encarga de una pieza que quizá representa mejor que ninguna los motivos por los que la temporada puede no gustar a todos.
Y es que suyo es el primer corto, Can't Stop, que en realidad es un vídeo musical de Red Hot Chilli Peppers, el cual imita, con los cantantes convertidos en marionetas, el concierto que ofrecieron en 2003 en Slane Castle.
El problema es que en el corto no pasa absolutamente nada, no se nos cuenta nada. Solo es el concierto con marionetas bailando mucho, haciendo piruetas y la cámara ofreciendo planos lo más espectaculares posible.
Esto no es malo per se, pues a fin de cuentas la gracia de estos recopilatorios está en la experimentación, tanto formal como narrativa, pero es cierto que, como espectadores, hemos notado demasiado desequilibrio entre lo puramente audiovisual y el guion.
Por ser más precisos, hay historias que comienzan a volverse interesantes de verdad cuando el corto termina y nos quedamos con sensación de "gatillazo narrativo" después de que, eso sí, hayamos presenciado momentos visuales muy chulos.
El episodio más flojo de todos es, curiosamente, uno que se atreve con una frontera hasta ahora inédita en la serie: se llama Golgotha y se basa principalmente en imagen real. El apartado de imagen sintética se circunscribe a un personaje y un par de naves espaciales, pero aparecen varios personajes humanos en un entorno real.

Aunque aplaudimos que se creen cosas diferentes, lo cierto es que esta historia parece demasiado vacía y se fundamenta en un solo chascarrillo que tampoco es como para tirar cohetes.
Cortos que no se cortan
Pero también hay propuestas muy interesantes en esta cuarta temporada de Love, Death + Robots, especialmente en el caso de 400 Boys y Spider Rose.
El primero, a cargo del talentoso Robert Valley, tiene una historia simple, pero bastan unos minutos para presentarnos un lore muy interesante y, sobre todo, un asombroso ejercicio de estilización y personalidad, en el que cuesta distinguir la animación 2D de la 3D.
Por su parte, quizá Spider Rose sea el episodio más interesante de esta entrega y, de hecho, es una especie de spin-off del episodio Swarm que ya vimos en la temporada 3 y nos gustó mucho.
Los personajes sencillos, pero bien construidos, su atmósfera y la potencia visual de las imágenes nos han convencido sin duda.
Como cada episodio es de su padre y de su madre, irá mucho en gustos elegir cuáles son los mejores y cuáles los más fallidos, pero nosotros nos quedamos con un cierto regusto de que la temporada se ha quedado a medio afianzar, a pesar de que tiene una tanda generosa de episodios.
En cierto modo, esta temporada recuerda más que nunca a esos comics de fantasía como Tiempo Cero o Heavy Metal y, en ese sentido, hay que tener claro que muchas historias son realmente bestiajas y gore (mención especial para la impactante How Zeke Got Religion), pues aquí se trata de dejarse llevar.

De hecho, es quizá en lo visceral y "agresivo" donde más destaca la temporada, que sabrá saciar vuestra sed de sangre pixelada. El humor es algo más tontorrón en esta ocasión y, aunque se percibe la sátira social en ciertos elementos, no acaba de dar en la diana.
En conjunto, quizá esta sea la temporada más irregular de Love, Death + Robots, pero eso no la impide ser muy disfrutable y sorprendente en algunos momentos contados. No reprogramará vuestro cerebro, pero dará unos buenos chispazos a vuestros cables neuronales.
Valoración
Nota 76
La calidad de los cortos es más irregular que en otras temporadas (sobre todo, en lo referente al humor y a la rotundidad del guion), pero eso no impide que esta nueva tanda de episodios sea espectacular, muy amena y con un par de hits notables.
Lo mejor
Ciertos episodios, como Spider Rose, que aunan bien historia y estética. Los esfuerzos por buscar nuevas vías visuales. Variedad temática.
Lo peor
El humor no consigue conectar con nosotros la mayoría de las veces. Un par de historias están demasiado vacías en lo narrativo.
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Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
