Pacifiction

Crítica de Pacifiction, la última película de Albert Serra protagonizada por Benoît Magimel que traslada al espectador a la Polinesia Francesa.

Afrontar una película de 165 minutos de trama difusa por momentos y que se centra en cuestiones políticas puede ser un reto para muchos espectadores. Más todavía cuando el director es Albert Serra, ajeno a las corrientes actuales y con una perspectiva propia. Sin ánimo de equipararlos en ningún otro aspecto, como con Terrence Malick, es esencial saber antes qué se encontrará en pantalla.

A pesar de este aviso, la historia es fácil de resumir: un Alto Comisario de la República vive en una isla de la Polinesia Francesa donde se siente la decadencia del colonialismo francés. Este asiste a reuniones con políticos locales y se podría decir que maneja los hilos del lugar, pero empiezan a surgir rumores sobre que se reanudarán las pruebas nucleares tras más de dos décadas.

Desde su posición, trata de averiguar si es cierto, en ocasiones mediante contactos con militares y en otras por vías ciertamente patéticas. Mientras, la isla sufre claros problemas en los que la vida nocturna (y todo lo que se suele relacionar con esta) se ceba con los franceses desubicados que tienen el poder económico y político del lugar.

Todo esto se narra en escenas dilatadas y con un ritmo pausado en el que el espectador se enfrenta a dos caminos entre los que no puede elegir, solo dejarse llevar: caerá en la abstracción que proponen las imágenes o en el aburrimiento. Con un mantra que mezcla música y naturaleza, los encuentros van pasando y la decadencia se marca de forma creciente.

Los actores, encabezados por Benoît Magimel, se implican a fondo y su cadencia verbal y de movimientos parece acoplarse al ritmo pesado del entorno. Algo esencial en el cine de Serra, donde se rueda sin apenas guion y la escenas se construyen sobre la marcha.

Mientras, el espectador es mecido por las imágenes y los colores que impulsan a la extrañeza de una película que resulta radical por separarse de la tónica habitual de la industria más que por la propuesta en sí. Los minutos pasan y se llegan a degustar entre el tedio y la embriaguez.

Pacifiction

De lo paradisiaco a lo infernal

En principio, los espacios en los que se mueven los personajes son los mismos que pueblan los folletos turísticos que venden experiencias supuestamente paradisiacas. Sin grandes hoteles, solo playas vírgenes, entornos selváticos y nativos amables. Sin embargo, la política que impregna Pacifiction arrasa con eso.

Los franceses resultan parásitos que expanden su control como una epidemia para domar a los nativos mediante el dinero, la política y el ejército.

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El temor nuclear también afecta al protagonista, un político que pasa de ser influyente a invisible por este tema. Al entrar en acción un rumor que no controla se evapora su dominio y él mismo empieza a destruir su figura de forma paulatina.

Como en el resto de proyectos de Serra, aquí no hay una película para todos los públicos y raro será que quien llegue a Pacifiction de forma casual se quede los 165 minutos que dura. 

Tal como se puede deducir, Albert Serra vuelve a proponer una película que desatará opiniones muy enfrentadas. Será difícil encontrar tibios comentarios entre los que se acerquen a Pacifiction, pero en ocasiones es necesario que esto suceda para sacudir ligeramente la cartelera, que cual plataforma de streaming, por épocas parece que vive dominada por un algoritmo.

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VALORACIÓN:

Pacifiction es una obra arriesgada en el panorama actual que traslada al espectador a una sociedad en decadencia política y moral. Se siente un gran trabajo de los actores y buen dominio del tiempo, pero la duración puede apartar a los espectadores no entregados o aquellos que no se embarquen en una historia que exige cierta devoción.
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LO MEJOR:

La entrega total por parte de los actores, algunos momentos de gran belleza visual y la valentía del proyecto.
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LO PEOR:

La duración provoca que haya tramos tediosos y el mensaje acaba por subyugar a la misma historia.
Hobby

72

Bueno

Y además