Crítica de Pistol: sólo Danny Boyle podía imaginar el atractivo caos de los Sex Pistols

Pistol

Crítica de Pistol, dirigida por Danny Boyle y creada por Craig Pearce, basada en la novela biográfica de Steve Jones y Ben Thompson. La nueva miniserie de Disney+ está protagonizada por Dylan Llewellyn, Louis Partridge, Anson Boon, Maisie Williams, Sydney Chandler y Ferdia Walsh-Peelo, entre otros.

Paradojas del destino, en el mismo día de estreno de Pistol, la nueva miniserie de Disney+ que hunde sus raíces en el nacimiento de los Sex Pistols, la corona británica atraviesa el acontecimiento más dramático de su historia reciente.

«God Save The Queen, we mean it man», reza la letra de uno de los grandes hits del Punk Rock británico que llegó para sacudir a la sociedad inglesa de finales de los 70. Una sociedad que, como el propio Danny Boyle describe, «sentías que eras joven y luego viejo, y no había nada en medio». Hasta que llegaron los Sex Pistols.

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La nueva miniserie de Disney+, uno de los estrenos más esperados del mes, recorre su nacimiento, su crecimiento, su caos y su destrucción. Y, ¿quién mejor que el propio Boyle para dirigirla? 

Junto a Craig Pearce, su creador, y basándose en las memorias de Steve Jones, guitarrista del grupo, estamos ante una salvaje e imprescindible joya del cine biográfico.

Un chico solitario

Lonely boy es el título de las memorias escritas por Steve Jones, guitarrista y padre de los Sex Pistols. Como era de esperar, la historia gira alrededor de su figura: su infancia, sus influencias y su particular descenso a los infiernos en los que se encontraría con Malcolm McLaren, empresario y futuro mánager de Sex Pistols.

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Pistol arranca con una presentación de Jones que sólo es la punta del iceberg que estamos a punto de visionar; un joven que roba instrumentos, desprecia a la policía y, sobre todo, que está solo.

Bajo el yugo constante de la conciencia de clase, Jones forma su primera banda junto a su amigo Paul Cook, el futuro batería de los Sex Pistols. En la serie la conoceremos como The Swankers, y tras la influencia de McLaren terminarán convirtiéndose en los Sex Pistols con John Lydon, más conocido como Johnny Rotten, como vocalista.

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Lydon, de hecho, ha interpuesto varias demandas para evitar el estreno de Pistol, pero ninguna de ellas ha logrado frenar la producción. Es la metáfora perfecta; Johnny Rotten saboteando al Johnny Rotten de la ficción, casi masticando su propia naturaleza.

El resto es historia. La revolución adolescente había llegado para cuestionar el orden y la realidad, y lo haría a través de la ropa, el maquillaje, la música y, sobre todo, la actitud. Factores que se desarrollarán durante la serie como si de un documental se tratase.

Y no hay ninguna connotación negativa en ello; todo lo contrario. El reparto está soberbio en su difícil trabajo de no convertir la destrucción en histrionismo barato, y el resto de la producción no se queda atrás.

La puesta en escena, la fotografía y los vestuarios terminarán de rematar el estilo de Boyle para ofrecernos una historia que calca con precisión de orfebre algunas de las actuaciones más míticas de la banda.

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Habrá lugar en sus seis capítulos de repasar el carisma de cada uno de sus integrantes: desde Steve Jones (Toby Wallace), el propio narrador biográfico de la historia, hasta Johnny Rotten, con la excepcional interpretación de Anson Boon, o la ya mítica figura de Sid Vicious (Louis Partridge).

El primero, mal que le pese tras sus demandas, se convierte en la más pura personificación de ideales del movimiento, presentándose en algunos puntos como el héroe que la banda tampoco podía permitirse.

Vicious, por su parte, no recibe toda la atención narrativa necesaria como para desarrollar su historia con los Sex Pistols, especialmente de sus orígenes, pero tendremos lo suficiente como para dibujar los trazos de una figura que, como todo músico malogrado, se ha convertido en símbolo de una idea.

Boyle alcanza la fidelidad más carismática

Danny Boyle ha recuperado todas las filias que convirtieron Trainspotting en una pieza cinematográfica para el recuerdo. Ese pulso con el que desmitifica una juventud miserable, e incluso nos obliga a aborrecerla, pero que paradójicamente rodea de un carisma absolutamente embriagador.

Un arsenal estilístico que no sólo encaja como una pieza más dentro del puzle narrativo de la serie, sino que la eleva a un nivel de fidelidad que nos secuestrará sin que podamos hacer nada al respecto.

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Porque seremos un ciudadano británico en los 70. Literalmente. En formato, en iluminación, en color, en el grano de su imagen e incluso en sus diálogos. Seremos una parte más de la controvertida sociedad que veía el nacimiento de un movimiento que le ponía los pelos de punta en la hora del te.

Los Sex Pistols marcaron un antes y un después. En la música, en el arte y en la vida de no sólo los británicos, sino de un mundo que, como la cerilla que arde a todo fulgor un instante antes de consumirse, los convirtió en la más pura expresión de disconformidad en su vertiginoso crecimiento y más vertiginosa caída.

Todas sus ideas, sus reflexiones anárquicas o su autodestructiva imaginación están presentes desde el primer minuto de la serie. Con una fidelidad que, aunque endulce ciertos puntos como la relación entre Steve Jones y Chrissie Hynde, convierte a Pistol en miel para cualquier melómano.

El mejor Danny Boyle ha vuelto. Su trabajo en Pistol no sólo es tan único como el carisma de sus protagonistas, sino que ha logrado reunir de una forma exquisita todos los valores que representaron a una generación en un estilo visual y narrativo que se mimetiza con el espíritu de la banda, ofreciéndonos un resultado absolutamente hipnótico.

Puede que la historia no te interese o, con razón, que no soportes a sus protagonistas. Pero si mañana quieres crear una biografía de rock en imagen, Pistol debería ser tu punto de partida.

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VALORACIÓN:

Pistol es el ejemplo perfecto de una biografía cinematográfica musical: Danny Boyle convierte su estilo con la cámara en el vehículo perfecto para exhibir el caos, la disconformidad y la pasión que convirtieron a los Sex Pistols en leyendas del rock y en protagonistas de la naciente escena punk.
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LO MEJOR:

Danny Boyle eleva la biografía de los Sex Pistols con un arsenal estilístico que nos embriaga de principio a fin.
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LO PEOR:

Se concede licencias que endulzan y mitifican inevitablemente algunos puntos de la historia, pero mantiene la esencia que los hizo realidad.
Hobby

90

Excelente

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