Crítica de Predator: Asesino de asesinos, un festival de desmembramientos brutal digno de los mejores yautjas

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Te traemos nuestra crítica de Predatos: Asesino de asesinos, la película de animación que no se corta en derrochar violencia por un tubo en Disney+.

¿Alguien ha pedido un desfile de casquería? Disney+ puede ser esa plataforma cuyo nombre invita a pensar en princesas, Mickey, Donald y compañía, quizás en Marvel, Pixar o Star Wars, pero olvidarnos de los demás estudios de la Casa del Ratón es un crimen, uno que Predator: Asesino de asesinos va a encargarse de enmendar.

Después de devolver a los yautja a nuestras vidas en 2022 con Predator: La presa, Dan Trachtenberg se dispone a expandir la franquicia este 2025 con no una, sino dos películas de este universo. 

Además de la que nos ocupa, en otoño tendremos Predator: Badlands, la nueva entrega en acción real que trae a los yautjas de regreso a las salas de cine. Pero Predator: Asesino de asesinos, llega antes a Disney+ para ir calentando.

Hoy, en Hobby Cine, te traemos nuestra crítica de Predator: Asesino de asesinos. Ponte el chubasquero, que anuncian  lluvias torrenciales de sangre.

Tres historias, tres cacerías

Como habrás visto en los avances de la película, Predator: Asesino de asesinos tiene formato "antológico", y esas comillas se deben a que, si bien cada historia es independiente, todas van a ser hiladas. No entraré en detalles en ese sentido para no hacerte spoilers, pero merecerá la pena la espera.

La primera historia nos pone tras la pista de una reina vikinga que se ha embarcado junto a su hijo en una cacería sangrienta. Lo que no se imagina la buena mujer es que pronto se convertirá en la presa de otra cacería que el Padre de Todo no ha visto venir.

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El segundo segmento nos lleva al Japón feudal, un pelínchi después de Assassin's Creed: Shadows, así que perfecto para empalmar el juego con esta parte de la película. Aquí, un ninja también tiene un ajuste de cuentas que, involuntariamente, le convierte en el objetivo de un amigable yautja que solo quiere abracitos.

Finalizamos con la historia de Torres, un piloto en plena Segunda Guerra Mundial que descubre que los aviones de la Alemania Nazi y sus aliados, concretamente la Francia de Vichy, no son lo único de lo que hay que preocuparse en los cielos europeos.

Preparando Predator: Badlands

Estas tres historias, distantes en el tiempo, cobran sentido en un cuarto acto que servirá, hasta cierto punto, como puente a esa citada película de Predator: Badlands, programada para el 7 de noviembre.

Vamos a ver también conexiones con Predator: La presa, algo esperable, puesto que comparten director y no iba a perder la ocasión de reclamar atención para la película de 2022.

Una de las cosas que no termina de convencerme es el estilo de animación escogido. Cuando te acostumbras, no reparas tanto, pero a veces hay unos saltos entre imágenes que, si te los hiciese un juego, irías a devolverlo.

Otro aspecto negativo que debo ponerle es el tema de los diálogos. Como ya hiciera Predator: La presa, la nueva entrega intenta sacar talento inmersivo y usa muchos diálogos en nórdico antiguo y japonés, por lo que no le veo sentido a que en el primer segmento, de pronto, se pongan a hablar en inglés porque patata. Y lo digo porque el factor idioma va a ser importante.

¿Querías violencia? Toma tres tazas

Ahora, en el plano positivo, a una película de la saga Predator se le pide ser una orgía sangrienta de violencia desenfrenada, y Predator: Asesino de asesinos cumple desde el primer minuto hasta el último.

La película no nos da respiro y aprovecha su formato de animación para hacer burradas que, en acción real, costaría un montón realizar en condiciones. El segmento vikingo es brutal y despiadado, incluso antes de que el yautja entre en escena. Si eras fan de Vikings, te va a molar.

Luego, el segmento de Japón es, literalmente, una incursión en el castillo de Assassin's Creed: Shadows, de ahí que citemos el juego de Ubisoft. El combate es más fluido y estilizado, acorde con el estilo artistico.

Quizá, el segmento de la Segunda Guerra Mundial sea el más convencional, pero eso no quita para que el yautja no pueda presumir de juguetes.

Por último, como anécdota, el tramo final me ha recordado, salvando las distancias, a la batalla de Geonosis en Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones. Sí, la cabra siempre tira al monte, pero es que hay hasta un personaje que recuerda a Poggle el Menor.

Predator: Asesino de asesinos ya está disponible en Disney+ y es una adición muy digna a la franquicia: violenta y comprometida con expandir este universo donde los cazadores se convierten en presas.

Valoración

Nota 85

Un despliegue de brutalidad que se permite llegar a lugares donde la acción real de la saga no ha podido. Acción desenfrenada con los toques de humor necesarios y tres historias muy bien complementadas.

Lo mejor

Es tan salvaje como cabe esperar de una película de Predator. Acción desde el minuto 1 y una historia bien hilada.

Lo peor

El estilo de animación escogido a veces juega en su contra. Algunas decisiones en los diálogos pudieron ser más acertadas.

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Título original

Predator: Killer of Killers

Lenguage original

Inglés

Hobby85Muy bueno

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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