Crítica de Robot salvaje, una extraordinaria película de animación con aroma a Óscar

Crítica de Robot salvaje (The Wild Robot), la adaptación de la novela ilustrada del mismo título que nos trae a la gran pantalla Universal Pictures. Estreno el 11 de octubre.
Abrid bien los ojos y apuntaos en la agenda el estreno, este mismo viernes 11 de octubre, de Robot salvaje porque, sobre todo si sois amantes de la animación, es una recomendación imprescindible. De esas que llegan al corazón de toda la familia, grandes y pequeños por igual.
Sobran las razones para catapultarla a lo mejor que hemos visto este año: es una magnífica adaptación de la novela infantil ilustrada de Peter Brown que se ha encargado de escribir y dirigir Chris Sanders, vía DreamWorks, en uno de los trabajos más sólidos y abrumadoramente redondos del estudio de animación.
Lo primero y más importante es que es un proyecto original, no solo por traer a la gran pantalla a un personaje que salta por vez primera de las páginas impresas a las salas de cine, sino por el discurso que articula en torno a la crianza y a la necesidad de crear una comunidad estable para alcanzar un equilibrio. Sin perder ni la profundidad ni el humor.
En lo relativo al plano técnico, estamos ante una virguería fabulosa gracias a un diseño de personajes que combina el ingenio y la ternura, fondos naturales hiperrealistas con un trabajo de texturas sobresaliente y una variedad de movimientos de cámara que hacen que la película sea muy inmersiva.
El punto de partida de la película
Robot salvaje nos presenta a un androide que aparece en la costa de la Calzada del Gigante, rodeada de las columnas de piedra basáltica que conforman la barrera de un santuario natural.
La unidad Roz 7134 está deseando encontrar una misión que completar, pero los elementos y los animales del bosque cercano no se lo ponen nada fácil. Es vapuleada por las olas del mar, azotada por el sol, saqueada por pequeños mamíferos y golpeada por un oso enorme.
De modo que, antes de encontrar su ansiada tarea, opta por el "modo de aprendizaje" y dedica un largo tiempo a estudiar el entorno y descifrar el lenguaje de los animales para poder comunicarse con ellos, con la idea de hacer menos hostil la situación.
Poco después aterriza sobre un nido de gansos ansarinos y rescata un huevo intacto que eclosionará ante sus atónitos visores. Así es como el robot se convierte en madre improvisada y emprende un camino de descubrimiento continuo.

Con corazón y astucia
Pocas pegas se le pueden poner a una película tan bien planificada y ejecutada como Robot salvaje, En el plano estético, propone un absoluto goce para los sentidos. Es una película extraordinariamente hermosa, riveteada con una banda sonora de Kris Bowers que no solo suma, sino que multiplica el impacto emocional de la trama.
Los mensajes que forman el core de esta joya animada (ya podemos decirlo) comprenden realidades universales que serán muy reconocibles por parte de la audiencia: la entrega de un progenitor para conseguir el desarrollo necesario que lleve a la independencia, la búsqueda de mentores válidos, el apego y el afecto bien entendido, el dar una paulatina autonomía...
Son palabras mayores, conceptos complejos e ideas que pueden parecer grandilocuentes, pero que Robot salvaje desarrolla con enorme naturalidad y sin perder nunca un sentido del humor fascinante por su sencillez, que no simpleza.

La película nos habla de conceptos tan importantes como tener un propósito en la vida, del sacrificio, el esfuerzo y la dedicación, pero también de la autorrealización y la conformación de la personalidad incluso cuando el entorno puede ser adverso o las condiciones de partida desiguales.
Pero no se queda en el plano individual sino que también aborda la premisa de que "para criar a un niño hace falta una tribu entera". El concepto de la comunidad y de lo esencial que es buscar una armonía colectiva está muy arraigado en una película plagada de pinceladas ecologistas, antibelicistas y que pone en valor el colaboracionismo.
Se nota que está detrás de la película un veterano que ha alumbrado los guiones de películas como Lilo & Stitch, Cómo entrenar a tu dragón o Los Croods porque, de facto, algunos leit motivs están muy presentes: la familia entendida como algo más que el núcleo duro con el que se comparte sangre, la superación de la adversidad o los lazos forjados por el cariño.
Es un placer poder recomendar una película como ésta, con poder transformador para la audiencia, que va a apreciar con nuevos ojos el esfuerzo de quienes nos han impulsado en la vida para volar. De veras que es una idea hermosa, plasmada de una forma hermosa. Te ataca a un tiempo el corazón y el intelecto, las emociones y la imaginación.
Valoración
Nota 93
En un año en el que se han estrenado películas como Del revés 2, decir que Robot salvaje parte como favorita al Óscar puede parecer arriesgado, pero es que es un compendio de virtudes: es preciosa en forma y fondo y alcanza unas cotas de calidad unidas a potentísimos valores que solo nos puede llevar a aplaudir. Fantástica, muy recomendable.
Lo mejor
La historia, los personajes, la calidad de la animación y del doblaje, el trasfondo... ¡Lo tiene todo!
Lo peor
Algún breve instante en el que se vuelve intensa de más. Por decir algo, porque es muy redonda.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
