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Rocketman
Análisis

Crítica de Rocketman, la película sobre la vida de Elton John

Si piensas que lo sabías todo sobre la vida de Elton John, quizás es hora de que veas en pantalla grande su biografía autorizada: Rocketman, protagonizada por Taron Egerton, Jamie Bell y Richard Madden llegará a los cines el 31 de mayo de 2019. C'mon, it's no sacrifice!

Para hablaros de la película Rocketman vamos a empezar aludiendo a otra magnífica película musical: a Billy Elliot (Quiero bailar), la cinta del año 2000 dirigida por Stephen Daldry. Ambas comparten guionista, Lee Hall, pero sobre todo comparten el mismo espíritu. En ellas, se retrata la vida de un muchacho que "desentona" en su ambiente porque desea expresar su creatividad de una forma distinta a la que tienen otros a su alrededor. Billy en aquella, Reginald en ésta.

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En este caso, el pelirrojo genio del piano consigue poco a poco convertirse en quien desea, pero a costa de abusar de una serie de sustancias que lo mantienen en una suerte de letargo consciente con el que trata de sobrellevar un inmenso éxito y una relación de pareja tormentosa. Sumido en un lento proceso de autodestrucción, necesita un punto de giro sobre el que hacer pivotar su vida para reconducirla en una dirección en la que sean compatibles la carrera musical y una vida personal equilibrada, algo que solo podrá hacer aceptándose, perdonándose a sí mismo y deconstruyéndose en terapia para volver a recomponerse de una forma más sincera.

No es baladí que hagamos este paralelismo dado que el propio Elton John ha hablado en numerosas ocasiones de lo identificado que se siente con el bailarín... Y no es casualidad tampoco que se haya escogido a Jaime Bell para dar vida a Bernie Taupin, el letrista favorito del cantante con quien ha mantenido una relación de amistosa simbiosis a lo largo de décadas.

Si has crecido amando las canciones de Elton John, escribiendo misivas de amor con "Your Song" sonando de fondo, llorando por tus platónicos flechazos frustrados al ritmo de "Sacrifice" y recomponiéndote cantando "I'm Still Standing" o bailando a lo loco "Crocodile Rock", Rocketman va a ser uno de esos musicales que entren a formar parte, de manera inmediata, de tu galería de películas favoritas. Está concebida para ir de coreografía en coreografía, con larguísimos planos corales en los que intervienen cuerpos de baile, coros y osados movimientos de cámara que nos llevan a ir presenciando la transformación del artista.

La película recorre todos los hitos de una vida plagada de sinsabores y éxitos, una montaña rusa que nos lleva desde su hogar gris que su padre abandonó desentendiéndose por completo de él, la forma en la que su materialista madre no supo darle el cariño que necesitaba y cómo empezó a expresarse por medio de la música hasta que cayó en los brazos de John Reid, el hombre que le prometió las estrellas pero se las hizo ver de la manera menos deseable. Casualidades de la vida, entre 1975 y 1978, Reid fue el gerente del grupo de rock británico Queen (pudisteis verlo en Bohemian Rhapsody interpretado por Aidan Gillen).

Rocketman es una biografía autorizada, de modo tal que se centra muchísimo en la forma y el momento en el que las canciones fueron modelando la vida del cantante y showman que durante un tiempo se escondió tras las plumas, los brillos y las ostentosas gafas hasta que empezó a llevarlas de una forma mucho más honesta y consciente porque le daba la real gana y era lo que le hacía sentirse él mismo. En este sentido la película es mucho más que lo que podría parecer al principio: no es solo un biopic, sino un ejemplo inspirador que llevará a más de dos a "salir del armario", no en el sentido de dejar de esconder sus filias sexuales sino en el de expresarse tal y como es.

La cronología de las canciones está alterada en algunos casos y hay interludios de fantasía en los que podemos ver a Elton John viéndose a sí mismo de niño o moviéndose entre bailarines pero todas esas libertades que se toma el guión contribuyen a aligerar de dramatismo una película cuyo corazón es un tanto triste.

En este sentido, hay que aplaudir la valentía de Elton John, que no se avergüenza de los errores que cometió en el pasado y permite que se muestren de manera explícita en la pantalla aunque siempre de una manera bastante elegante y asequible para el gran público. La película tiene una calificación R que obedece a las escenas de sexo y consumo de drogas y alcohol que se muestran pero, por ejemplo, la lucha contra el SIDA solo se trata de manera fugaz en unos rótulos finales en los que se habla de la fundación que creó contra el VIH/SIDA en 1992.

Y por supuesto, hay que aplaudir la valía de Taron Egerton que, sobre todo en planos en los que se le ve de espaldas clava de tal manera los movimientos del artista que nos hace dudar de quién tenemos delante. El actor además se ha atrevido también a cantar como ya hiciera antes en Eddie el Águila o en la película de animación ¡Canta! donde hizo sus propias versiones de "The Way I Feel Inside" o "Stay with Me". El tándem que hace con un excepcional Jaime Bell es realmente impresionante: tienen una gran química en pantalla mientras que otros secundarios son más planos como es el caso de Richard Madden o Bryce Dallas Howard.

Rocketman es una gran película que, con todas sus licencias, traslada una historia que merece la pena ser contada... Y cantada. Lo tendrá difícil con el público más reacio al género musical, a quien probablemente se le atragantará especialmente el comienzo de la película así como los pasajes más fantasiosos.

Valoración

Biopic en clave musical honesto y amable que retrata la infancia y los comienzos de Reg Kenneth Dwight en su proceso de transformación hasta convertirse en el showman Elton John.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El precioso mensaje de la película de que hay que abrazar a quien fuiste para convertirte en quien deseas ser. Vestuario y caracterizaciones de diez.

Lo peor

A pesar del magnífico trabajo de Egerton, en el apartado musical se queda un poco cojo: no es fácil imitar la voz de terciopelo de Elton John.

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