Euphoria
Análisis

Crítica de la temporada 1 de Euphoria, ya completa en HBO

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la primera temporada de Euphoria, la serie de 8 episodios que ya está disponible al completo en HBO con Zendaya y Hunter Schafer como protagonistas.

Euphoria es, en primer lugar, una serie con un enfoque bastante original. Nos pone en la piel de una joven llamada Rue que padece un trastorno de bipolaridad y que lleva, desde una edad muy temprana, consumiendo drogas de forma recurrente para paliar, por una parte, el dolor que le supuso la pérdida de su padre y, por otro, sus intermitentes estados de ansiedad y depresión profunda.

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Así que, de primeras, entra de lleno en la polémica mostrando consumo de drogas, desnudos, sexo explícito, situaciones de maltrato y abuso e incluso delitos constitutivos de penas de prisión. Vamos, que no se anda por las ramas, mostrando el voraz ritmo de vida de un grupo de adolescentes de posición más o menos acomodada cuya principal preocupación es la de lanzarse de una u otra manera en los brazos de un hedonismo basado en la autocomplaciencia y la búsqueda del placer inmediato.

Todos parecen al borde del abismo aunque, si analizamos con lupa sus problemas reales, están casi siempre relacionados con una deficiente autoestima. En buena medida, todos se asemejan, porque no pueden evitar mantener conductas autodestructivas y arrastran graves problemas familiares. Y el repaso que la serie hace de la galería de personajes no tiene desperdicio. A lo largo de sus ocho episodios dedica uno a cada personaje principal: empezamos por Rue, seguimos con Jules, Nate, Maddy, Kat, Chris y Cassie, dejando el último libre de este corsé y con un final abierto de cara a una segunda temporada, ya confirmada.

Aunque parece evidente, Euphoria no es un retrato preciso de la sociedad adolescente estadounidense: se aleja mucho del realismo para mostrarnos, a menudo, las fantasías de Rue que la llevan a distorsionar la realidad, a hacer que se crea un personaje de ficción e incluso a imaginarse realidades alternativas ya sea mientras sufre los efectos de las drogas que consume o en los interludios en los que está limpia, aunque completamente absorbida por la apatía y la desesperación.

Más allá de eso, hay que tener en cuenta también la "glamourización del sufrimiento". Es decir, la forma en la que se exhiben esas miserias con una absoluta belleza formal: los llantos van siempre acompañados de purpurina, neones o luces estroboscópicas. Todos los personajes son hermosos y frágiles como alas de mariposa y, a pesar de presentar unos vacíos emocionales inmensos, de alguna manera el relato te lleva a sintonizar con ellos, aunque seas plenamente consciente de que toman las decisiones equivocadas.

Hay mucho humor negro también impregnando el guión de Euphoria. Puede estar contándote historias salvajes y a la vez tomarse un respiro para introducir un interludio animado o un chascarrillo jocoso que roza lo inapropiado. Pero está tan lejos de preocuparse por la corrección política que poco importa que vaya bordeando los límites... 

Y llegados a este punto, hay que subrayar el talento del equipo creativo que hay detrás de la serie, comenzando por el showrunner, director y guionista Sam Levinson (Nación salvaje), y la banda sonora de Labrinth (Timothy Lee McKenzie) pero también teniendo en cuenta el increíble trabajo de fotografía de Marcelll Rév, Drew Daniels, Adam Newport-Berra y André Chemetoff que consiguen crear un aspecto visual realmente único para la serie.

Euphoria

Un equipo de hasta doce estilistas, peluqueros y maquilladores está también detrás de los looks del reparto, y especialmente de los de la modelo Hunter Schafer que debuta como actriz en esta serie en un papel de ficción. Pero también los de otros miembros del casting, como por supuesto Zendaya, que sorprende una vez más con un papel muy sólido y complejo.

Teniendo en cuenta que se trata de la adaptación de una serie israelita de 2012 de idéntico título, ambientada en los años 90 y con un hecho real sirviendo como fuente de inspiración (el asesinato de un adolescente en un club), hay que decir que HBO ha superado con mucho las expectativas.

La historia te atrapa, a pesar de ser profundamente decadente, y te lleva a pesar en la forma en la que la sociedad hiperconsumista en la que vivimos nos proporciona toda clase de experiencias aletargadoras como el consumo de drogas, alcohol o sexo sin ataduras, lo que unido a esas conductas de riesgo tan propias de la adolescencia, crea un cóctel explosivo con implicaciones muy reales y mucho menos agradables (delincuencia, embarazos no deseados, enfermedades y, en último extremo, incluso la muerte). No hay que ser un lince para darse cuenta de que la serie es a fin de cuentas una advertencia, pero habrá quien la vea como una incitación por mostrar aquello que critica (es el efecto Por trece razones que ha llevado a la serie a ser cercenada). 

Si habéis encontrado en Euphoria lo que andábais buscando, no dejéis de echarle un vistazo al siguiente vídeo en el que os hablamos de más series polémicas que son recomendables. Eso sí, os recordamos que es mala idea buscarse a uno mismo al final de una botella de Gatordade mezclado con vodka...

Valoración

Euphoria es una serie que engalana con brillos y neones el infierno de la adolescencia mostrando de forma explícita la cara oculta de la relación de los jóvenes con las drogas, el alcohol, las armas y las relaciones sexuales.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La fotografía, la realización y las interpretaciones son los tres pilares básicos de una serie mucho más cruda y adulta de lo pudiera parecer.

Lo peor

Es muy extrema: decir que es un retrato de la adolescencia es una exageración dado que le aporta un barniz de glamour al sufrimiento.

Y además