Stranger Things temporada 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de Stranger Things (sin spoilers)

Por Daniel Quesada

Si vuestro animal de compañía ideal es el demogorgon, estáis de enhorabuena. La temporada 2 de Stranger Things ultima su desembarco y nosotros os contamos, sin destripes, lo más destacado del regreso de la pandilla de Hawkins.

Pocas series han conseguido un entusiasmo tan unánime de público y crítica como Stranger Things, cuya temporada 1 causó furor en Netflix el año pasado. Así pues, las expectativas estaban muy altas de cara a una más que probable continuación.

Por fin, el estreno de la segunda temporada de Stranger Things, una nueva temporada con 9 capítulos. Tranquilos, no vamos a reventaros la trama. No queremos provocar la ira de Once...

Stranger Things temporada 2 arranca un año después de los acontecimientos del original, con la pandilla intentando recuperar la normalidad. No pierden la esperanza de volver a encontrar a Once de una forma u otra y, mientras esto sucede, el misterioso Mundo del Revés vuelve a asaltar la cabeza del pobre Will. ¿Se lo está imaginando o hay algo todavía más temible por llegar?

Las mejores referencias "ochenteras" de Stranger Things

Stranger Things temporada 2
Max es la nueva "chica del grupo". Tiene mucha presencia en la temporada.

Al reparto original de Stranger Things se unen nuevos personajes, como Max, una pelirroja distante que enseguida atraerá la atención de Will, Mike, Dustin y Lucas. Por desgracia, suele ir acompañada de su hermanastro Billy, un cachas agresivo y desconfiado. A la ecuación también se unen Bob, el nuevo y bonachón novio de Joyce, el Dr. Owens, un nuevo chupatintas del Departamento de Energía que está investigando a Will; y Murray, un seguidor de las teorías de la conspiración que cree que algo raro pasa en Hawkins. Para terminar, damos la bienvenida a Roman, la líder de una banda de forajidos que parece mantener una poderosa conexión con Once.

Con esta ristra de personajes nuevos arrancan los 9 episodios de la segunda temporada de Stranger Things (los cuales duran entre 45 minutos y una hora, cada uno), que aglutinan a todos estos recién llegados y los mezclan con todos los demás personajes, de tal forma que el metraje tiene mucho que abarcar. Siendo sienceros, eso pasa algo de factura: no todos están tan bien desarrollados como merecerían y, cuando parece que van a resultar claves para la historia, se quedan a medio gas. No habría sido necesario preparar más capítulos, quizá habría bastado con reducir el tiempo dedicado a otros aspectos, como el ya cansino triángulo amoroso entre Nancy, John y Steve o los flashbacks que explican la estrecha conexión entre Hopper y Once.

Te sangrará la nariz de la emoción

Los showrunners, los hermanos Duffer, son muy conscientes de que, para todo el mundo, Once es el personaje favorito de la serie, así que la han dosificado bastante a lo largo de la trama para tenernos expectantes. Ella es crucial en los acontecimientos, pero esta vez lo hará desde una perspectiva alejada del juvenil cuarteto protagonista. De hecho, esa sensación de "esto es otro Goonies" se disipa bastante en la temporada 2 de Stranger Things, ya que los grupos se dividen más y los acontecimientos tiran menos por la idea de las aventuras inocentonas. En su lugar, se atreven algo más (sin abusar, eso sí), con la acción e incluso el terror. Ya dijeron sus responsables que en esta ocasión se iban a fijar en filmes como los de James Cameron (Terminator 2).

Eso, al final, desemboca en un tono algo difícil de predecir, en el que los habituales golpes de humor chocan con otras circunstancias más extremas (pobre Will, cómo sufre en esta temporada) y, en definitiva, se pierde algo de la incontestable solidez de la temporada 1 de Stranger Things. Faltan más momentos de esos que se te queden grabados en la retina, mientras que los que intentan forjar aquí se quedan un poco descafeinados (cuando lo veáis, ya me contaréis cómo puñetas unen Joyce y Hopper el "puzzle de papeles" que les dibuja Will).

Tan espectacular como un gofre calentito

Estos lunares en la historia se ven compensados por otros aspectos que claramente han mejorado en Stranger Things 2. El más evidente es el de los efectos especiales, sin duda uno de los puntos flacos de la temporada 1, que en esta ocasión se lucen para enseñarnos unos engendros más creíbles y temibles, sobre todo en las secuencias del Mundo del Revés en las que una extraña silueta gigante parece comerse la pantalla.

Otro de los aspectos que han ganado es la capacidad actoral de los chavales protagonistas. Ya era buena en la primera temporada, pero aquí llegan a un nuevo nivel, especialmente Millie Bobby Brown (Once) y Noah Schnapp (Will), cuya energía a la hora de expresar sufrimiento pone los pelos de punta. Por supuesto, tanto Gaten Matarazzo (Dustin) como Caleb McLaughlin (Lucas) cumplen a la perfección con el papel de alivio cómico y de transmitirnos lo entrañable de la edad que están viviendo. Todos los demás, como Finn Wilfhard (Mike), David Harbour (Hopper) o la propia Winona Ryder (Joyce) se ven más cómodos en sus respectivos papeles y resultan mucho más cercanos. Se nota también el intento de mantener a Dustin como uno de los pilares de la narración, algo que el joven Matarazzo consigue sin despeinarse. Y no porque lleve gorra, sino porque la simpatía parece salirle natural.

Stranger Things temporada 2

Del plantel de nuevos personajes, suponemos que la idea de los showrunners era que Max robara el protagonismo, pero nos olemos que va a ser Bob quien conquiste el corazón de los espectadores. A fin de cuentas, es un tipo bonachón y noblote, inteligente... Y qué demonios, está interpretado por Sean Austin, Sam en El Señor de los Anillos y protagonista infantil en Los Goonies. Es todo un acierto de casting y protagoniza uno de los momentos que más van a dar que hablar esta temporada.

¿Y esa pinta de punki de la MTV?

Como era de esperar y estando situada en el Halloween de 1984, Stranger Things vuelve a regalarnos montones de referencias a los años 80 que, para muchos, serán el plato fuerte del visionado. Para nosotros, lógicamente, es un puntazo que los chavales arranquen sus aventuras picándose en el salón recreativo con Dragon's Lair y sorprendiéndose de que alguien les ha robado el récord en Dig Dug. Pero hay mucho más, en forma de pósteres, muñecos con los que juegan o carteleras de cine que muestran los éxitos de taquilla del momento. Como pasó hace poco con la película It, buena parte del viaje (en particular en los primeros capítulos) consiste en disfrutar del metalenguaje y del look de los personajes. Veremos crestas mohawk, hombreras y zapatillas Nike, como es de rigor.

Stranger Things temporada 2

¿Te ha invadido la nostalgia? Recuerda a qué jugábamos en 1984, el año de Stranger Things.

Hay que hacer una mención a la espectacular banda sonora, que incluye temas propios muy adecuados (retorcidos y construídos con sintetizador en buena medida) junto a una gran selección de canciones, que abarcan desde temas cañeros como Rock You Like a Hurricane de Scorpions hasta baladas atemporales como Time After Time de Cyndi Lauper. Sin duda, la música es uno de los aspectos más cuidados de este año. Por cierto, a ver quién caza el homenaje a Gremlins...

En definitiva, la temporada 2 de Stranger Things en Netflix propone entretenimiento del bueno, del que te invita a hacer maratones, aunque en su empeño de hacer "lo mismo, pero más grande" haya perdido frescura y capacidad para sorprender. Debería haber arriesgado más con sus nuevas ideas y, por otro lado, no os dejará tantos momentos memorables como hace un año, pero cumplirá de sobra en ofreceros acción, misterio, humor, nostalgia y algo de ternura. ¿Qué? ¿Que si también nos ofrecerá algo sobre Barb? Bueno, algo hay, pero no os flipéis.

Valoración

Mejora en varios aspectos a la primera temporada pero se queda algo corta en otros. En cualquier caso, es diversión de calidad con algunos atisbos de genialidad.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La impecable actuación de los niños protagonistas. La estupenda ambientación gracias a la música, las referencias y los mejorados efectos especiales.

Lo peor

La trama da la sensación de dar demasiadas vueltas sobre sí misma. Algunos personajes están un poco desaprovechados.

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