Westworld 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de Westworld: ¿Perdidos + Blade Runner?

Por Raquel Hernández Luján

Analizamos la segunda temporada de Westworld, inferior a la primera pero con importantes avances respecto a la trama principal. El lunes 25 de junio podréis verla completa en HBO España.

La segunda temporada de Westworld está a punto de llegar a su final. En concreto, el episodio "The Passenger" ("El pasajero") verá la luz en la plataforma HBO el próximo lunes 25 de junio, pero nosotros nos hemos adelantado ya y hemos podido verlo gracias a un preestreno muy especial, que estuvo acompañado de un coloquio con los guionistas de la serie: Lisa Joy y Jonathan Nolan.

Hay que señalar, en primer lugar, que el citado episodio, el décimo, tiene una duración más larga de lo habitual, alcanzando los 90 minutos, y que sus creadores se han esforzado mucho en señalar que HBO jamás les ha pedido que rebajen el nivel de complicación del show o aligeren su carga filosófica, buscando con ello acercarse a las masas. Damos fe de ello: si la primera temporada era bastante enrevesada con cambios en la línea temporal e inesperados giros de guión, ésta segunda ha seguido esta directriz desde los primeros episodios, consiguiendo abrumar al espectador en más de una ocasión y desubicarlo por completo.

A lo largo de esta temporada, han sido muchos los misterios que hemos ido desentrañando: en primer lugar hemos visitado dos nuevos centros recreativos dentro del parque: Shogun World y Taj World, pero también hemos visitado lugares como "la cuna" y "la forja", en el interior de las instalaciones subterráneas, además de comprender, por fin, qué implica ese "valle de allende" a lo que podemos sumar un lugar que Ford se guardaba como un as en la manga del que no podemos hablaros sin incurrir en spoilers.

Análisis de la temporada 1 de Westworld

No obstante, éste ha constituido también uno de los puntos débiles de la historia que nos han planteado en Westworld 2, junto con el hecho de haber alargado innecesariamente las tramas individuales hasta llegar al meollo de la cuestión. Han sido varios los episodios dedicados a personajes secundarios que, si bien eran interesantes, nos dejaban siempre con ganas de más. El ejemplo paradigmático es el de la historia de Akecheta en "Kiksuya". La interpretación de Zahn McClarnon es fascinante y su historia muy relevante para el devenir de la serie, pero el deslabazado montaje es desesperante.

Sumamos y seguimos: la trama ha evolucionado sacando conejos del sombrero... de forma literal (lo decimos por lo que descubrimos en el episodio 2x09 de Westworld, algo que no pocos críticos han tildado de "suicidio narrativo"). Gran parte de la carga filosófica se ha aligerado en pro de la espectacularidad y de la explotación del factor sorpresa. Y la gratuidad de la violencia ha excedido con mucho el límite de lo tolerable.

Lisa Joy explicaba: “Los placeres violentos tienen fines violentos es una cita de Shakespeare, no nuestra. Hay una constante en la historia de la humanidad”. Pero eso no justifica la banalización de la muerte y que en cada episodio hayamos terminado viendo pilas y pilas de cadáveres y un manoseadísimo juego de espejos que en la mayoría de los casos se ha saldado con un tiroteo o una muerte en falso. Llega un momento en el que tanta recreación en la sangre, el descuartizamiento y la víscera te anestesia, algo que debería ir en contra del espíritu de la serie en sí, que trata de hacernos empatizar con los anfitriones.

Cuando Perdidos se vistió de Blade Runner

La voluntad de Westworld ha sido siempre la de plantearnos dilemas acerca de la naturaleza humana y los límites de la creación. ¿Qué nos distingue de los anfitriones? ¿Tienen estos el derecho a reclamar su libre albedrío? ¿Haberlos creado a nuestra imagen y semejanza hará que inevitablemente hereden nuestros defectos y busquen nuestra aniquilación? En varios momentos de esta segunda temporada hemos escuchado por parte de los dos bandos la expresión: "o ellos o nosotros".

No era poco, pero a eso se añaden nuevas cuestiones ahora: ¿puede la conciencia humana reducirse también a un código? ¿Puede replicarse a partir de las decisiones que cambiaron la vida de un sujeto para siempre? La tesis principal que se apunta al respecto es que ese libre albedrío solo se consigue a través del amor y el dolor que llega tras la muerte de un ser querido. ¿Quién está realmente detrás del proyecto secreto de Delos y con qué finalidad?

La memoria fragmentada de Bernard ha sido la que nos ha guiado por un sinfín de recovecos, haciendo que la serie "maree demasiado la perdiz", mientras que esos focos de interés quedaban o bien desatendidos o bien despachados demasiado a la ligera...

El episodio final contiene algunos de los giros más locos vistos hasta ahora, por no hablar de la escena postcréditos que nos remite, de lleno, a Blade Runner. Joy y Nolan juran y perjuran que todas nuestras preguntas hallarán respuesta e incluso que tienen una idea clara del desenlace de la serie. Pero no vale llegar a ese punto de cualquier manera: no vale la táctica recurrente del sueño de Resines.

Inmortalidad vs finitud

La segunda temporada de Westworld tiene bastante paja en los primeros episodios: algunos son realmente aburridos, aunque parezca un sacrilegio decirlo tal cual, porque al contrario de lo que sucedía en la primera temporada, pierde algo de su poesía y su capacidad de insinuación y se pierde en laberintos memorísticos. Se mete el acelerador a partir del séptimo. Solo si sobrepasas el tedio y la confusión de los episodios 1-6, que cuentan únicamente con momentos puntuales de interés, accederás a la enjundia, pero ojo, porque hay que esperar a cierto acontecimiento clave para que comience a remontar de verdad.

Como comentaba Lisa Joy, "el tema de la segunda temporada es la inmortalidad [...] cómo nos afectaría, por qué la perseguimos, qué significa para nuestra naturaleza humana. Suena a temas complejos, pero son los que se derivan naturalmente de pensar qué sucederá con nuestra mente, que es el último aparato analógico en un mundo donde todo es digital". Pero ha olvidado meter en esta ecuación algo importante: la inmortalidad cobra sentido cuando se comprende la mortalidad y ésta es relevante. En este punto, los guiones no han conseguido empatizar con el público y hacerle comprender el valor de la vida, ni siquiera a partir de Maeve y la forma en la que queda marcada por su gran (y ficticio) cambio.

Es evidente que Westworld es una serie de HBO en la que es tan importante lo que se cuenta como lo que se insinúa. Tras la charla con los guionistas es fácil llegar a varias conclusiones: 

1- Lisa Joy sabe a dónde va y demuestra tener un gran talento. Ha dirigido el episodio 2x04, uno de los más celebrados por los fans en esta temporada, y parece tener claras sus intenciones porque incluso ha comentado que ha sembrado los guiones de huevos de pascua para los más entendidos.

2- Jonathan Nolan tiene un perfil más comercial: una de las anécdotas que ha comentado es que, cuando a su hermano (Christopher Nolan, nada menos) le preguntaron acerca de Memento, dio sus explicaciones y no resultaron satisfactorias para todo el mundo, de modo que su consejo fue que no volviera a darlas porque venderían más entradas. Ergo la compleljidad de la trama, la escena postcréditos y prácticamente los mayores males que asolan esta segunda entrega de la serie, muy inferior a la primera, pueden provenir de esa descarada voluntad de hacer que ardan las redes sociales en busca de respuestas plausibles a los misterios que rodean al parque o, peor aún, que tantas incógnitas queden sin una respuesta clara. No es obligatorio un final cerrado al cien por cien, pero se agradecería cierta coherencia en el juego con el espectador.

3- A pesar de todo lo anterior, hay algo que insinúan los nuevos títulos de crédito y que no se ha materializado todavía. Es probable que eso se convierta en el nuevo foco de interés de la tercera temporada de Westworld, que inevitablemente a juzgar por el desenlace, tendrá que reinventarse por completo. Ha dicho Joy que "va a emerger una nueva forma de vida"... así que quedamos a la espera de ver si la serie renace cual ave Fénix de sus cenizas con ella.

Valoración

La segunda temporada de Westworld es bastante inferior a la primera: cuenta con mayor empaque visual y presupuestos más altos, que se aprecian en la puesta en escena y en las complejas secuencias llenas de extras, pero la historia no está a la altura y tiene deslices importantes.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La reaparición de Ford, que trae consigo de nuevo el debate ético y detalles importantes acerca del pasado. Los nuevos misterios por resolver.

Lo peor

La proliferación de cadáveres y tiroteos han lastrado esta segunda temporada. Tiene mucho relleno, episodios aburridísimos y explicaciones mediocres.

Y además