Crítica de Tomb Raider - La leyenda de Lara Croft, una serie hiperbólica, pero que hace justicia al reboot

La famosa franquicia de videojuegos da el salto a Netflix con una serie a la altura de Lara Croft. Así es la primera temporada de Tomb Raider.
La relación de Netflix con los videojuegos sigue creciendo imparable. No solo por los propios juegos que podemos descargar en la plataforma, sino también por adaptaciones tan exitosas como Sonic Prime o Cyberpunk: Edgerunners. Ahora, es el turno de la arqueóloga más famosa con la serie Tomb Raider: La leyenda de Lara Croft, cuya primera temporada ya está disponible.
Tenemos ocho episodios de unos 25 minutos de duración, que cronológicamente tienen lugar después de los acontecimientos del reboot (aquel magnífico videojuego de 2013 que nos presentó a una nueva Lara más "superviviente").
Lara se ve envuelta en la búsqueda de cuatro misteriosas gemas vinculadas a la mitología china, las cuales tienen la capacidad de alterar el equilibro entre orden y caos en el mundo. Por el camino, se va cruzando con viejos conocidos como Jonah o Zip (que recordaréis desde los tiempos de Tomb Raider Underworld, por ejemplo) para que le echen un cable.
La historia intenta ser "canónica" y hace referencia a acontecimientos del juego de 2013, como la visita a Yamatai o la amenaza de la Trinidad, pero en principio explica lo suficiente como para que no tengáis que haber jugado a esos títulos para entender bien la historia.
Eso sí, los que seáis veteranos de la franquicia disfrutaréis de referencias por aquí y por allá, como la icónica frase "no soy ese tipo de Croft" o momentos que emulan tanto los habituales campamentos como la dinámica de los puzzles tan habitual del juego.
Nos hubiera gustado que nos hicieran pensar algo más como espectadores en vez de ir al grano, pero están simpáticos. ¡Y ojo, que hasta nos cuelan un momento "instinto de supervivencia"!
Incluso hay un par de referencias a los juegos clásicos, los de los años 90, para que los canosos del público disfruten de la nostalgia.
En ese sentido, resulta muy satisfactorio ver cómo han reproducido el universo que hay alrededor de Lara e incluso cómo ella misma es puesta ante nosotros.
Vemos esa Lara en conflicto, cuya propia naturaleza de caza tesoros supone una amenaza para su entorno y que vive demasiado estrangulada por el pasado.
Esa lucha interna se muestra con mucho detalle aquí y, de hecho, es sorprendente ver lo mucho que llora la heroína en la serie. Se nota que han querido hacerla más humana.
Eso no quita que, por supuesto, sea la persona más capaz del planeta, ya sea dominando cualquier idioma, pilotando, usando sus icónicos arco y piolet o dando unos saltos acrobáticos que ya hubiera querido Nadia Comaneci en sus mejores años.

Siendo justos, los juegos son así: Lara es, casi, casi, una superheroína capaz de sobrevivir a cualquier cosa y hubiera sido extraño que eso no se trasladara a la serie.
Pero quizá, los episodios se pasan de exagerados. No tanto por las secuencias de acción en sí, sino por lo mucho que se apoyan en lo sobrenatural y mágico. Sí, todo eso suele estar en los juegos, pero más bien a modo de clímax y de forma controlada. Aquí, casi son el pan nuestro de cada día.
En lo técnico, la serie es cumplidora, con algunos momentos más trabajados en las animaciones de tiroteos y acción (mezclando animación manual con fondos CGI bastante bien integrados), mientras que en otras ocasiones todo es más bien genérico, al estilo de series como Castlevania.
Los diseños de personajes, aunque se inspiran mucho en los de los juegos, quizá son demasiado genéricos, con ese estilo "amerimanga" que no acaba de ser ni chicha ni limoná.
La propia Lara tiene un rostro a medio camino de los juegos originales y el reboot, aunque es verdad que su diseño de vestuario es muy moderno y molón.
La recreación de entornos fabulosos es indudablemente atractiva, aunque sea cierto que esa fantasía se les va un poco de las manos. Mención especial para un par de momentos de alucinaciones de Lara, que tienen un gran ritmo e incluso se atreven a coquetear con el terror.

En el apartado sonoro, las melodías pasan bastante desapercibidas, pero las voces son dignas de mención. El doblaje castellano está muy bien rematado (con la veterana Isabel Valls, voz habitual de Margot Robbie o Emily Blunt, como Lara), pero es que para la V.O. en Inglés han contado con Hayley Atwell para el papel principal. ¡La mismísima Peggy Carter!
En conjunto, la primera temporada de Tomb Raider: La leyenda de Lara Croft hace un trabajo muy correcto al recrear el espíritu y las características de los juegos de Crystal Dynamics.
Ya hay semillas plantadas para una posible segunda temporada. Solo esperamos que por fin aparezca un mayordomo que Lara encierre en el congelador.
Valoración
Nota 72
Aun cuando se pasa de frenada con los elementos fantásticos, la serie se siente fiel al espíritu y los acontecimientos de los juegos. Una Lara Croft más humana en lo personal y tan sobrehumana como siempre cuando toca repartir estopa os espera en Netflix.
Lo mejor
Varios momentos de acción y los constantes guiños a personajes, puzzles y situaciones de los videojuegos.
Lo peor
La animación es algo irregular y la serie a veces se pasa de exagerada.
Otros artículos interesantes:
Tomb Raider: La leyenda de Lara Croft (Serie TV)
Plataforma
Netflix
Título original
Tomb Raider: The Legend of Lara Croft
Género
Acción, Aventura, Animación
Temporada
1 temporada (abierta)
Pais
Estados Unidos

Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
