Crítica de Vesper, una distopía con personalidad propia

Crítica de Vesper, una distopía oscura y pesimista dirigida por Kristina Buozyte y Bruno Samper que se presentó en España en el Festival de Cine de Sitges.
Los amantes de la ciencia-ficción están de enhorabuena esta semana gracias al estreno de Vesper, una de las películas que se presentó en nuestro país en el Festival de Cine de Sitges y que tuvo una cálida acogida, aunque no materializó ningún premio.
En líneas generales, esta producción belga de 112 minutos de duración escrita y dirigida por Kristina Buozyte y Bruno Samper desarrolla de forma visualmente muy atractiva un futuro distópico en el que la Tierra como ecosistema amigable para el ser humano ha colapsado.
La comida escasea y la moneda de cambio son las semillas, que han sido modificadas genéticamente para dar una única cosecha. Los recursos están en manos de las ciudadelas, los lugares en los que viven las personas de futuro más próspero mientras que fuera de ella malviven colonias de desafortunados que tratan de salir adelante con lo poco que tienen.
Esta es la situación de Vesper, una niña de 13 años que cuida de su padre parapléjico cuya mente está enlazada a un dron volador a través del cual logra comunicarse con ella. La mayor amenaza a la que se enfrentan es la de su propio tío, un déspota y una suerte de capo local que cuenta con una banda de niños a los que les extrae la sangre para vendérsela a las ciudadelas a cambio de semillas.
Vesper en cualquier caso, no sucumbe al desaliento y lleva años tratando de perfeccionar sus habilidades de biohacker para desbloquear las semillas y conseguir alimentos de forma sostenida en el tiempo, al margen de las abusivas prácticas de su tío.
En este contexto, se produce un accidente que va a cambiarlo todo: una nave procedente de una ciudadela se estrella en el bosque y Vesper entabla amistad con la mujer que viajaba en ella. ¿Puede ser la llave a un mundo completamente nuevo o es por el contrario una nueva amenaza para su precario hogar?
Visualmente exquisita, argumentalmente deja con ganas de más
Los puntos fuertes de Vesper son muy claros: se trata de una propuesta muy bien definida en la que se le saca un partido brutal al presupuesto. Los efectos especiales son muy satisfactorios y la trama se entiende a la perfección con apenas unas pinceladas de información iniciales.
El universo ficcional que se erige es reconocible, plausible y de alguna forma elegante y lánguidamente hermoso. La forma en la que las plantas parecen haber evolucionado para ser más hostiles e incluso letales puede traeros a la cabeza películas como Aniquilación.
Por lo demás es un relato bastante sosegado, con algún que otro momento valle que frena demasiado la acción y una figura de villano tan bien definida que da mal rollo de verdad.
Raffiella Chapman, a quien hemos visto en películas como La teoría del todo, El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares o Infinite, realiza un gran trabajo como protagonista, pero no se queda atrás un Eddie Marsan escalofriantemente cruel y desagradable que se percibe como una colosal amenaza desde el primer instante en que aparece en pantalla.
El mundo desolado de Vesper puede parecer una gran hipérbole, pero si tenemos en cuenta la modificación genética de los cultivos y la forma en la que los grandes vendedores y acaparadores de semillas a nivel mundial están precisamente trabajando en la dirección del bloqueo para buscar el alza de precios, lo mismo es más visionaria de lo que parece.
La película exprime sus posibilidades visuales echando mano de muchos recursos distintos: efectos artesanales, CGI, bandas de color, uso de neones... tanto a pequeña com a gran escala, es el apartado estrella de la cinta con una estética retrofuturista que nos lleva a contemplar tecnología puntera que parece creada con materiales muy mundanos. Os recordará al arte de Simon Stanlenhag.
Si bien la historia queda bien cerrada con un hálito de esperanza, su desarrollo es muy descorazonador y pesimista: traslada muy bien la sensación de desamparo, soledad y zozobra de la protagonista ante un futuro incierto. Pero también deja con ganas de más: nunca llegamos a visitar el interior de las ciudadelas y nos quedamos incluso con el gusanillo de apreciar más sus cultivos bioluminiscentes.
En suma, Vesper hace de maravilla lo más difícil de la ecuación: la creación de una mitología propia, y de un conflicto genuino para una protagonista especial, pero no remata del todo la faena.
Con todo y con ello, es una película de lo más recomendable para el público que no le tenga miedo a las narraciones pausadas y a los mundos crueles. Merece la pena darse un paseo por este páramo de lodo y plantas carnívoras.
Valoración
Nota 70
Vesper hace muy bien lo difícil: crear un mundo propio atractivo y lánguidamente bello dotándolo de una fuerte identidad arrolladora, pero deja una sensación agridulce al articular una historia a veces demasiado desagradable y algo lenta.
Lo mejor
La mitología propia de la historia y los más que dignos efectos especiales. Buenas interpretaciones y diseño de producción excelente.
Lo peor
Se queda algo corta a nivel argumental y no le cabe más mugre ni más miseria. Es descorazonadora.


