Crítica de La virgen roja: Paula Ortiz ficciona la increíble historia de Hildegart Rodríguez

Elastica Films

Crítica de La virgen roja: la cineasta Paula Ortiz ficciona la increíble historia de Hildegart Rodríguez con Najwa Nimri y Alba Planas como protagonistas. Estreno el 27 de septiembre.

La virgen roja, proyecto audiovisual conocido anteriormente como Hildegart, nos habla de un caso real ocurrido en la España de la Segunda República, reconstruyendo la vida de Hildegart Rodríguez Carballeira.

Tal y como nos narra con fluidez la película en su presentación, Hildegart fue una niña concebida y educada por su madre para ser libre, culta y una líder intelectual que debía representar un nuevo modelo de mujer para una sociedad de exigía cambios y sobre todo una igualdad efectiva 

Esto solo podía conseguirse mediante unas estrictas rutinas que modelaran su cuerpo y su mente para ser superior: una niña prodigio. Fueron muchos sus precoces méritos: aprendió a leer con solo dos años, a escribir con tres y dominaba seis idiomas con ocho.

A los 18 años ya se había licenciado en Derecho con sobresaliente y era la abogada más joven de España, además de estar cursando Filosofía y Letras y Medicina. A su militancia primero en el PSOE y luego en el Partido Federal añadiría una frenética actividad académica y la publicación de diversos ensayos centrados sobre todo en la reforma sexual en España que tuvieron eco internacional.

Para Aurora Rodríguez, su madre, ella no era tanto una hija a la que colmar de cariño y atenciones como un proyecto personal casi megalómano dado que se había autoimpuesto la tarea de ofrecerle al mundo un ser perfecto, concebido mediante técnicas eugenésicas (ya refutadas por la ciencia) para cambiar el orden de las cosas.

El guión de Clara Roquet (Galgos) y Eduard Sola (El cuerpo en llamas) va en la dirección de apuntar temas como la exigencia en la crianza y las formas de didactismo pero también la instrumentalización de los hijos y sobre todo los graves trastornos mentales de esa madre que había establecido un plan minucioso para el desarrollo de Hildegart elidiendo de la fórmula sus propios deseos o inquietudes.

En el momento en el que se fue de sus manos, se pusieron de manifiesto sus enormes contradicciones: quiso formar un modelo de mujer feminista y libre, pero sin apartarla de su estricta tutela; hizo que fuera portavoz de una sexualidad sin ataduras, pero a la vez limitaba sus posibilidades de relacionarse, etc. 

Freud en el sexo, Nietzsche en el pecho y Marx en la cabeza

El trasfondo de La virgen roja no puede ser más interesante y Paula Ortiz, que nos ha regalado joyas como Teresa o La novia, le infunde al proyecto su propia pátina de autora. Se vale de aquella demoledora sentencia formulada por Aurora de que su hija era como una escultura imperfecta para establecer el paralelismo entre la joven y una figura que se va erosionando hasta ser destruida.

Además juega también con el montaje paralelo para mostrar esa traición triple hacia los principios que le había inculcado su madre. Hay una recreación ficcionada que cambia un tanto los hechos para hacer la historia más resonante aunque, como bien dice el epílogo, esa historia persiste en el ámbito de los fantasmal.

Resultan también muy interesantes aspectos como la banda sonora, la puesta en escena, muy pulcra, y el duelo interpretativo entre una Najwa Nimri a la que el papel le va que ni pintado y la joven Alba Planas, que defiende su rol con uñas y dientes. Destacan también en roles secundarios pero fundamentales Patrick Criado, Aixa Villagrán y Pepe Viyuela, en un giro dramático en su carrera.

La virgen roja trata de no fijarse únicamente en lo exótico de una historia (que a buen seguro desconcertará a los espectadores que no la conozcan). Quiere además profundizar en la etapa social que atravesaba el país y la importancia de la figura de Hildegart a la hora de reivindicar los derechos de las mujeres y ser un altavoz con calado en la comunidad internacional.

No consigue revestirlo todo de una verosimilitud que linde con lo documental, sino que hay un constante coqueteo con la estilización formal y una clara vocación de recurrir al artificio, pero es, de todas maneras, una cinta que merece muchísimo la pena. Tras su paso por salas comerciales, donde se merece ser vista, pasará a formar parte del catálogo de Prime Video.

Y quienes deseen profundizar más en este pasaje de nuestra historia, pueden disfrutar del documental La virgen roja de Marcos Nine, de Mi hija Hildegart, película dirigida por Fernando Fernán Gómez disponible en FilmIn, y de la magnífica novela de Almudena Grandes La madre de Frankenstein, que pertenece al ciclo de los Episodios de una Guerra Interminable de la autora.

Valoración

Nota 75

La historia real es apasionante (tanto que no lo parece) y todos los elementos nuevos o cambios que introduce el guión de Clara Roquet y Eduard Sola contribuyen a comprender aún mejor la relación de dominación de Aurora sobre su hija y los niveles a los que se sintió traicionada por ella.

Lo mejor

Las alegorías visuales, el mimo con el que se pone en pie la puesta en escena y la calidad de las interpretaciones.

Lo peor

A pesar de ser una notable película, da la sensación de que Paula Ortiz le podía haber sacado más jugo desde la dirección.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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