Crítica de Yo, adicto, un retrato humano del proceso de desintoxicación con un inmenso Oriol Pla

Disney+

Crítica de Yo, adicto, la serie creada por Aitor Gabilondo y Javier Giner en base a su libro y experiencia vital con Oriol Pla como protagonista. Estreno el 30 de octubre en Disney+.

Disney Plus nos trae una miniserie de seis episodios en la que se adapta la novela Yo, adicto, creada, escrita y dirigida por Javier Giner y Aitor Gabilondo (Patria) a modo de autobiografía del primero, narrando su proceso de desintoxicación. 

Se trata de una serie cruda pero luminosa, plagada de enseñanzas vitales básicas como la necesidad de cuidarse a uno mismo, de establecer vínculos saludables y procurarse autocuidado para no hacerse daño. Y recala no solo en el consumo de estupefacientes sino también en los problemas de salud mental, la adicción al sexo, los desórdenes alimenticios o las conductas de autolesión.

Sus mayores fortalezas son un guión sólido en el que se nota muchísimo que hay una experiencia real que sirve de base (algo parecido a Mi reno de peluche) y la interpretación de Oriol Pla (El día de mañana), que se entrega en cuerpo y alma a un papel en el que tiene que mostrar cada rincón de su espectro emocional. Lo vemos eufórico, hundido, cruel, vulnerable, abandonado de sí mismo...

Cual hombre orquesta, lo abarca todo con una profesionalidad y un arrojo increíble. Da la sensación de ser el genio de la lámpara: pídelo y te será concedido.

Tocar fondo para empezar a salir del pozo

Yo, adicto, como augura el título, es una serie escrita en primera persona en la que Javier Giner se presenta a sí mismo como cocainómano y adicto al sexo. El primer episodio narra su descenso a los infiernos en el momento en el que abandona por primera vez la terapia para tener una recaída enorme que lo sitúa al borde la navaja.

A pesar de contar con el apoyo de sus padres, Javi tiene que iniciar un largo y doloroso proceso de recuperación que pasa por sanar desde dentro hacia afuera, limpiando primero su cuerpo y después cortando relaciones de riesgo y haciendo un ejercicio de compromiso total con su educadora social, que le guiará durante todo su periplo.

Así irá comprendiendo cómo debe evitar peligros innecesarios, cómo protegerse a sí mismo y a las personas a las que quiere y por encima de todo lo anterior, cómo respetarse para no buscar en los demás la aprobación para ser como es. Todo un proceso de maduración personal y afectiva que va a cambiar por completo su perspectiva y su forma de entender la vida.

La terapia de grupo, la asunción de pequeñas tareas primero y responsabilidades mayores después, la acogida de otros enfermos en el centro y la comunicación (pedir ayuda cuando se necesita) se convierten en los pasos para conseguir aceptar sus emociones y empezar a curarse.

Yo, adicto es una serie muy recomendable: por el tema que trata y la forma en lo que lo hace, sobre todo. No solo no banaliza ni un solo instante con el consumo de las drogas sino que señala a las claras que eso es el síntoma de que algo no anda bien.

No se habla de semillas ni de detonantes sino de conjuntos de situaciones que llevan a una persona a una dependencia enfermiza y dolorosa, sin señalar culpables ni mostrar varitas mágicas: desintoxicarse es un trabajo de pico y pala.

Tampoco señala que la recuperación sea una camino de rosas, por el contrario deja claro que hay muchas personas que no lo consiguen, perdiendo la vida incluso por sobredosis o suicidios pero que merece la pena tratar de recomponerse, a pesar de todo, con el respaldo de las personas adecuadas y consejos como abrazar la humildad, la asertividad, la tolerancia y la incertidumbre.

No estamos ante una serie relamida ni pastelosa, pero sí muy creíble, humana y honesta, que incluso tiene su puntito metalingüístico y un cierto grado de denuncia social de la forma en la que funcionan algunos agresores en el mundo del espectáculo (casi señala un #MeToo gay sin poner nombres, dejando a cada cual que fabule lo que quiera).

Respecto a las interpretaciones, Oriol Pla está muy bien acompañado por Nora Novas, Ramón Barea, Itziar Lazkano o Catalina Sopelana y actores con apariciones episódicas como Vicky Luengo u Omar Ayuso. La historia de Javier Giner es la central, pero hay muchas subtramas protagonizadas por otros personajes que son asimismo de gran interés, entrañables y tiernos.

Y es que, aunque es un dramón de tomo y lomo (ojo al episodio dedicado a la familia con un monólogo de Pla digno de enmarcar), tiene sus pinceladas de comedia. Quizás le sobra a veces algún subrayado de la voz en off y recortar un poco el enorme ego del narrador, pero no será porque no nos avise desde el principio de que él es así y no lo puede evitar.

Valoración

Nota 83

Yo, adicto es un relato conmovedor, metaficcional y de trama muy universal: minimiza el desparrame de las drogas mostrándolo como un espejismo para centrarse en la recuperación de la adicción, en los problemas de salud mental y en la autoaceptación.

Lo mejor

Los mensajes podesosos que arroja. La interpretación de Oriol Pla y el episodio dedicado a la familia. Brutal guión y magistral trabajo del actor.

Lo peor

Algunos secundarios y ciertos pasajes de voz en off.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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