El cuento de la criada 3
Análisis

El cuento de la criada temporada 3 - Crítica de los primeros capítulos

Por Raquel Hernández Luján

El cuento de la criada (The Handmaid's Tale) ha regresado a HBO con una tercera temporada de la cual hemos podido catar los primeros tres capítulos. Os ofrecemos la crítica del arranque tras su visionado.

Ahora que HBO ha terminado la emisión de su serie estrella, Juego de tronos, le toca sacar la artillería pesada para mantener fieles a la plataforma a sus seguidores y este mes, en concreto, cuenta con varias obras maestras que merecen toda nuestra atención: desde nuevas series como Years and Years o Lo que hacemos en las sombras, hasta nuevas temporadas muy esperadas como la de Big Little Lies.

También es el caso de la serie que hoy nos ocupa: El cuento de la criada, cuya primera temporada se basó en la imprescindible novela de Margaret Atwood. Posteriormente, ha seguido volando por libre, ensanchando las fronteras del Estado de Gilead que sirve de marco para un drama social por momentos asfixiante en el que seguimos a una superviviente: June. 

Si no has visto nunca la serie, te recomendamos que leas nuestra crítica del primer episodio y del arranque de la temporada 2 de The Handmaid's Tale, para así tener ciertas referencias respecto a su iconografía y desarrollo.

¿Quieres seguir leyendo? Pues Margaret Atwood ya ha lanzado la secuela de su novela: "The Testaments"

A grandes rasgos, se trata de una distopía en la que los Estados Unidos de América han sido sustituidos por un régimen patriarcal y extremista que subyuga a la fuerza a las mujeres, clasificándolas en esposas de los comandantes que ostentan el poder, criadas fértiles cuya finalidad es quedarse embarazadas en rituales de violación mensuales y dar sus hijos a sus señores, tías que adoctrinan incluso con torturas y manipulaciones a las criadas, marthas que ejercen de limpiadoras y cocineras, prostitutas también denominadas jezebels y no-mujeres entre las que se encuentran aquellas que son viudas, feministas, lesbianas, monjas o disidentes. Estas últimas son enviadas a realizar trabajos penosos, cuando no letales, a las Colonias.

En suma, un sistema de castas en el cual la individualidad se ha perdido y en la que los ciudadanos son tratados como "econopersonas", lo más parecido del mundo a monedas de cambio humanas. El ideólogo detrás de este sistema económico, cuya finalidad última era la de crear un mundo sostenible y favorecer la natalidad que había caído en picado, es el comandante Joseph Lawrence, un hombre con una gran influencia y mala conciencia, que de alguna manera terminará implicándose en la creación de una Resistencia auspiciada por June.

Las críticas llovieron a raudales sobre la serie durante la emisión de la segunda temporada por su crudeza, dado que un buen número de espectadores y, sobre todo, espectadoras, consideraba que ver tal crueldad y sufrimiento era demasiado. Hay que decir que El cuento de la criada no es una ficción en la que se muestre nada de forma gratuita o morbosa: todo obedece a despertar la conciencia de la audiencia y, si bien en algunas ocasiones resulta dura en extremo, no hay nada que en ella se cuente que de una forma u otra no haya sucedido en algún lugar del globo terráqueo, incluso ante nuestras narices a día de hoy, por más que nos empeñemos en mirar hacia otro lado. 

El tono en esta tercera temporada de El cuento de la criada, ya sea como una reacción ante las críticas o porque simplemente el arco narrativo que ahora se aborda lo pedía, se ha relajado bastante e incluso ha empezado a entrar en cierta tendencia un tanto más optimista. Esto es particularmente satisfactorio porque nos permite ver muchos momentos de sororidad en pantalla: manos que se estrechan, miradas que se cruzan, planes que empiezan a ponerse en marcha. Los hombres de Gilead tienen a quien temer.

Hay pocas cosas que objetar a El cuento de la criada en el aspecto técnico, de hecho más bien deberíamos deshacernos en alabanzas. El propio sistema de castas impone una paleta de colores muy determinada para los personajes: rojo y blanco para las consideradas "impuras" criadas, gris para las marthas, marrón para las tías, verde para las esposas y negro para los comandantes. El tratamiento de la fotografía es plenamente cinematográfico y busca en todo momento recrearse en la belleza de la luz optando por fuertes contraluces a menudo y dejando que cierto lirismo impregne incluso la barbarie, algo que también se consigue con planos slow motion y una banda sonora que puede llegar a resultar algo chocante al incluir temas pop muy conocidos.

Las composiciones de los planos en esta serie de HBO, la dirección artística y la arquitectura intramuros recuerdan a la pintura flamenca mientras que se abraza cierta desaturación del color que contribuye a crear un estado anímico de depresión y tristeza. Se dejan los fuertes contrastes y el grano más acusado de la imagen para las secuencias nocturnas en las que se externaliza la violencia con drones vigilantes, alarmas policiales y fuertes lluvias.

También es sobresaliente el casting de la serie, que le da a Bradley Whitford y a Yvonne Strahovski un mayor protagonismo en esta nueva temporada. Aunque sigue siendo Elisabeth Moss la que nos hace retorcernos en el sofá con sus monólogos interiores y sus variables expresiones faciales (su entrega al papel es tan grande que te pone los pelos de punta).

Tras ver los tres primeros episodios de la tercera temporada de El cuento de la criada podemos decir con satisfacción que ha arrancado muy bien, de forma quizás algo más suave de lo que venía siendo la tónica general para permitirnos ver algo de luz al final del túnel. Se agradece, pero a la vez nos genera un nuevo escalofrío en la nuca. ¿Conoceremos el destino final de June? ¿Será libre algún día, acabará cautiva o muerta? Y lo más importante... ¿Sabremos aprender lo suficiente de esta distopía para evitar que en todo o en parte se materialice y para dejar de ser ajenos al sufrimiento que nos rodea?

Valoración

La tercera temporada de El cuento de criada se toma su tiempo para remontar el vuelo, pero nos engancha ipso facto tras el anticlímax de la temporada anterior.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La interpretación de Elisabeth Moss sigue siendo bárbara, como es costumbre. El desarrollo, complejo y la fotografía, de diez.

Lo peor

Llegado un determinado momento es casi inverosímil que June siga con vida: la serie se relaja un poco en lo que a severidad se refiere.