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Reseña de X-men: La saga de Fénix Oscura - Un clásico de Marvel
Análisis

Reseña de X-men: La saga de Fénix Oscura - Un clásico de Marvel

Por Jesús Delgado

X-men: La saga de Fénix Oscura fue una de las sagas más importantes de Marvel Comics. Analizamos el clásico de John Byrne y Chris Claremont, reeditado recientemente por Panini Comics. Así fue el auge y el ocaso de la Fuerza Fénix.

El próximo año estará cargado de películas de superhéroes. El calendario con las próximas películas del género nos muestra que la siguiente película de los X-men será Fénix Oscura, una cinta ambientada en los años 90 del pasado siglo y que tendrá como inspiración la saga del Fénix de Marvel.

Para ir calentando motores, hemos decidido ofreceros una reseña del material de referencia principal de esta película. Es decir, La saga de Fénix Oscura. Recientemente, y bajo el título La Imposible Patrulla-X: La saga de Fénix Oscura, Panini Comics ha reeditado el arco argumental que llevó a la caída y muerte de uno de los seres más poderosos de Marvel

El título que nos ocupa es un volumen que recoge los cómics originales de la colección The Uncanny X-men, desde el número 129 al 137. Además también recopila el material de Phoenix: The Untold Story, que muestra el final alternativa de la historia, que plantearon Claremont y Byrne en su momento. 

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En la siguiente reseña, analizaremos los 9 números de X-men que componen la Saga de Fénix Oscura y su one-shot suplementario, en lo que se nos presenta como una reseña de un clásico básico de Marvel y de la industria del cómic en general.

Auge y caída del Fénix

La irrupción de Fénix en la continuidad de Marvel fue un terremoto de proporciones cósmicas y también condujo a los X-men a una etapa que supuso una auténtica edad de Oro. El guionista Chris Claremont fue el artífice de un enorme avance en materia de inclusión de minorias, de la cual X-men se convirtió en serie bandera, incluyendo personajes que no fuera únicamente blancos anglosajones protestantes.   En consonancia con este discurso, Claremont logró dar paso en favor a la igualdad y a la integración de personajes femeninos, cuyo rol era mayor al de mero interés romántico de cierto personaje masculino.

En esta línea,  Jean Grey, la Chica Maravilla, era una telépata y telekinética de primer nivel, pero aunada a la Fuerza Fénix se convirtió en una de las superheroínas más poderosas del cómic y en una de las primeras grandes mujeres poderosas del género de los superhéroes. De hecho, dicen sus críticos, que a Claremont se le fue la mano y creó un personaje demasiado poderoso, que eclipsaba al resto de sus compañeros. Aunque, como también dicen sus defensores, no es el nivel de poder del personaje lo que limita la calidad de las historias, si no lo que un guionista puede hacer o no con él.

Durante varios años, Claremont presentó a la Fuerza Fénix como un nuevo jugador en el tablero de Marvel, capaz de tutearse con Galactus o los Celestiales, pero que mantenía una actitud benévola hacia la humanidad. ¿O quizá no? Pronto se descubriría que la Fuerza Cósmica que había poseído a Jean Grey tenía un reverso bastante siniestro. Sí, el Fenix era una fuerza dadora de vida, pero también consumía mundos para paliar su infinita hambre. Para detenerlo, Jean levantó una serie de barreras, en un intento de contener lo peor del Fénix.

Sin embargo, la contención falló debido a la interferencia de un grupo conocido como el Club del Fuego Infernal, que acabó desatando el lado más oscuro del Fénix despertó y amenazó con consumir todo el Universo. Con ello, se daba pábulo al coqueteo que Claremont había llevado a cabo, introduciendo a los mutantes en conflictos cósmicos. Ahora, los miembros de Patrulla-X eran participantes también en las intrigas espaciales de los grandes imperios. En este caso, los Sh'iar

La confluencia de la línea cósmica con el drama mutante llevó pues a la culminación de la historia de Fénix en lo que conocemos como La saga de Fénix Oscura, en la que se narraría cómo, efectivamente, el lado malvado del Fénix despertaba y los X-men debían detenerla. Claro que intentarlo era como intentar detener el Océano o que el Sol dejase de brillar... era luchar contra un fenómeno natural. 

Este dilema, como ya sabéis, acabaría con la vida de Jean, que cometería suicidio para evitar que el Fénix destruyera el cosmos. Buena parte de esta decisión argumental se la debemos a Louise Simonson, editora de los X-men por entonces, y a la que muchos fans odiaron durante años. Aunque Claremont y John Byrne, dibujante y co-guionista de la saga, tenían otro final y un nuevo camino para Jean Grey, la decisión de la editorial fue la de liquidar al personaje. Y quizá fue la mejor vía que se pudo tomar.

La muerte de Fénix supuso un cambio en las reglas del juego. La muerte de Gwen Stacy había demostrado que nadie estaba a salvo de sucumbir de manera trágica, pero el suicidio de Jean Grey asentó la convención que hasta los héroes de primera división también podían fallecer, independientemente de su popularidad. Esta idea calaría con tanta fuerza que, poco tiempo después, nos llegaría a las manos La muerte del Capitán Marvel, otro hito de la Casa de las Ideas. 

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Para los restos, nos queda un guión casi perfecto, de lo más brillante que  jamás escribiera el tándem Claremont/Byrne. Su principal defecto se debe a la temporalidad. Esto es, un lector novato debe hacer concesiones en la lectura de esta historia y ubicarla dentro de su tiempo y momento. Leerla con ojos de hoy sería un despropósito y un desperdicio. Solo con esta práctica, se puede entender el papel de villanos como el Club del Fuego Infernal, la relación de Scott y Jean o la fijación peripatética de Lobezno con la pelirroja. 

Por otro lado, además, hemos de decir que la propia Marvel ha sido la responsable de restarle poder y fuerza a esta historia. Las posteriores resurrecciones y muertes de Jean Grey y el reciclaje del Fénix, para historias como AvX y demás, han convertido la muerte y regreso de Fénix en un circo mediático en lugar de la tragedia que se quiso contar. Por ello, es un poco difícil no leer este cómic sin un solo ápice de cinismo.

Como viene siendo natural en nuestras reseñas, nos dejamos los últimos párrafos para hablar de las ilustraciones y del trabajo del artista. John Byrne es una de las grandes figuras del cómic de superhéroes. Fénix Oscura y su paso por X-men lo consagró como uno de los artistas más destacados de su momento. El tomo de La Imposible Patrulla-X: La saga de Fénix Oscura nos regala los ojos con una de las mejores muestras de su trabajo. Su lápiz muestra el culmen del estilo clásico de los cómics-books durante la edad de Plata y de Bronce y se erige como uno los paradigmas más deseables de su época.

Ya hablemos de composición de planos, narrativa, expresiones faciales, anatomía o claridad de acciones, Byrne es un modelo a seguir y uno de los grandes de su tiempo. Por ello, aunque solo sea a nivel artístico, el tomo de La saga de Fénix Oscura bien merece figurar en la librería de todo lector de cómics.

La Patrulla X: La saga de Fenix Oscura

La Imposible Patrulla-X: La saga de Fénix Oscura ya está disponible en grandes superficies, librerías especializadas y tiendas on-line. Podéis adquirir el tomo completo al precio recomendado de 25,00 euros

Valoración

Clásico de los X-men que marcó una época. Uno de los pilares de la mitología de los X-men y de su mundo. Sin él, no se entenderían muchos elementos de la historia de la franquicia.

Hobby

86

Muy bueno

Lo mejor

El giro dramático de la saga. El precedente que sentó. La claridad dramática de Claremont y los lápices de John Byrne.

Lo peor

Es una obra que debe leerse en su contexto. Posteriores tramas la han quitado fuerza y trascendencia. Nos hace preguntarnos acerca el otro final.

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