Análisis de Crisol: Theater of Idols, una aventura de terror que es jamón serrano

Análisis y opinión de Crisol: Theater of Idols, un shooter narrativo de terror con fuertes raíces españolas.
Si el juego español Blasphemous asombró al panorama jugón, ahora es el turno de Crisol: Theater of Idols, el primer título de los españoles de Vermila Studios, apadrinados por el nuevo sello de Blumhouse Games.
Y nos congratula confirmar que estamos ante un nuevo éxito para la industria patria, que llega a PS5, Xbox Series X/S y PC.
Lo de patria tiene especial relevancia, ya que Crisol tiene lugar en una especie de versión pesadillesca de nuestro país.
En esta ocasión, se llama simplemente Hispania y nosotros somos Gabriel Escudero, un soldado que viaja a la isla de Tormentosa, un lugar asediado por la lluvia constante y por unos extraños monstruos-títere.
Como seguidores acérrimos de un dios conocido como El Sol, llegamos allí con el objetivo de acabar con un culto al mar que amenaza con poner en jaque a toda la Humanidad.
El objetivo es entrar en la Catedral del mar, pero para cumplir la misión tendremos que dar con varios acólitos y líderes de la isla, cuya historia hará que todo se retuerza más y más...
Homenajea a los clásicos... ¿quieres?
El sistema de juego bebe de los shooters narrativos que tan de moda estuvieron en la generación PS3-360, desde Singularity hasta FEAR o, por supuesto, Bioshock, del que este juego adopta con mucho tino varias ideas.
Nosotros controlamos siempre en primera persona al soldado, mientras recorremos escenarios algo lineales al principio y más abiertos después.

Los encuentros con enemigos, llamados astillados, son comunes y estos son versiones amalgamadas de imágenes religiosas de Semana Santa, esculturas folklóricas y, por supuesto, elementos terroríficos.
Los enemigos reaccionan a nuestros disparos de forma muy variable: si les disparamos en la cabeza, cambiarán su forma de ataque, pero si les reventamos las piernas, se arrastrarán hasta nosotros para golpear desde abajo por sorpresa.
Pueden embestirnos a distancia o intentar ataques cuerpo a cuerpo, de los que podemos zafarnos con un rápido QTE.
Al principio, solo contamos con un cuchillo (con el que atacar y hacer parry) y una pistola para defendernos, pero más adelante conseguimos equipo más contundente como una escopeta o un rifle de francotirador.
Lo interesante no son las armas en sí, sino el original sistema de recarga: para obtener más balas, hemos de clavarnos el arma en la mano y usar nuestra propia sangre.
Lógicamente, esto nos resta salud, así que hemos de buscar el equilibrio entre no herirnos demasiado y recargar lo suficiente.

Si queremos curarnos, podemos usar jeringas de la llamada plasmarina, que nos sana bastante, o bien absorber la sangre de algunos animales muertos que encontraremos: una gallina apenas nos da un poquito, pero un cerdo es mucho más efectivo, por ejemplo.
El cuchillo pierde efectividad cuando lo usamos mucho, pero podemos restaurar su hoja con algo tan “typical spanish” como es la moto del afilador. Si tenemos gasolina para la moto, podremos usar su piedra y afilar la hoja.
No me llames Dolores, llámame "mola"
No es lo único patrio a la hora de pasar a la acción. Además de los monstruos “normales”, hay un enemigo muy especial con un nombre muy de aquí: Dolores, una fusión entre un robot y una imagen de la Virgen en Semana Santa, que parece muy cabreado con nosotros.
Como si fuera el Nemesis o Mr. X del juego, no podemos eliminarlo, solo huir de él, en varios momentos.
Además de combatir, el juego nos invita a resolver numerosos puzzles, que beben de clásicos de los videojuegos como conectar tramos de un cable eléctrico, compensar pesos en una báscula o adivinar la combinación de una caja fuerte.
Estos puzzles son numerosos y, sin ser el colmo de la originalidad, ofrecen el desafío justo y sientan como anillo al dedo a un desarrollo que en esos momentos nos recuerda a clásicos como los Silent Hill o Resident Evil.

De esa última franquicia se toma prestado otro elemento: en lugar del buhonero, aquí tenemos a la Plañidera.
Es una bruja que nos permite comprar mejoras para nuestras armas (un cargador más grande, más potencia de fuego...) o adquirir habilidades pasivas como más daño en el último disparo o menor tiempo de uso de las jeringuillas.
Para ello, hemos de encontrar el dinero del juego (los toros de plata, toma ya), acumular la energía que mana al eliminar enemigos y dar con reliquias de cuervo, unos coleccionables muy escasos.
No es lo único que podemos recopilar: también hay 8 discos de vinilo con espectaculares canciones basadas en romances clásicos y pergaminos con las llamadas páginas del Maremanto, una crónica de los acontecimientos previos a lo que sucede en el juego.
Por último, si afinamos el oído y escuchamos el graznido de un cuervo, podemos disparar a su jaula para liberarlo, lo que nos ganará un descuento de la Plañidera. Al pasarnos el juego, liberamos una galería de imágenes y modelos 3D.
Entre las diferentes misiones principales que abarcan los 4 actos del juego, podemos visitar una feria que tiene sus propias rutinas: minijuegos con los que ganar tickets que nos dan items extra o cofres que solo podemos abrir si damos con broches especiales.
También podemos escuchar lo que nos dicen los acólitos del Sol mientras avanzamos en la trama. Al principio no saben qué pensar de nosotros, pero luego...
Así pues, combate, puzzles y exploración se dan la mano en el juego. En cualquier momento, podemos consultar un mapa que, de nuevo al estilo Resident, nos indica con color azul si el área está explorada al completo o en rojo si queda algo por descubrir.

Y es que nos vamos a encontrar con montones de caminos bloqueados y puertas cerradas, para los que serán necesarios cortacadenas, llaves inglesas... Patearnos bien los recovecos del escenario para dar con la clave o incluso algún extra inesperado es fundamental.
Dificultad y duración de Crisol: Theater of Idols
La dificultad de Crisol está bastante ajustada, aunque quizá parezca un pelín fácil de más en su nivel intermedio, de los tres que hay.
Apenas hemos muerto un par de veces en todo el juego, aunque sí es verdad que algún puzzle requiere paciencia y pensar bien sus normas para “domarlo”. Así nos gustan los desafíos, sí señor.
En cualquier caso, también es posible elaborar una dificultad personalizada, en la que elijamos uno a uno los parámetros.
Superar el juego os llevará cerca de diez horas y es cierto que quizá no tiene demasiado “replay value” una vez superado, más allá de encontrar algún coleccionable que se os resistiera.
Sea como fuere, su loquísimo precio de 17,49 euros hace que la inversión esté justificada más que de sobra.
A nivel visual, el juego aprovecha las bonanzas de Unreal Engine 5 para presentar una Tormentosa oscura, tétrica, pero llena de detalles arquitectónicos y decorativos que nos meten en ambiente.
Desde suntuosas edificaciones religiosas hasta destartaladas ferias o puestos pesqueros, es imposible que un jugador español no note la conexión con lugares reales de nuestro país, ya sea en Andalucía o en Galicia.
Todo esto se ve salpimentado con carteles que homenajean productos tan nuestros como el Cola Cao o las muñecas de Mariquita Pérez, sin obviar el folklore de las corridas de toros o el flamenco.

Lejos de resultar superficial o kitsch, aquí esos ingredientes forman parte del desarrollo y del lore del juego. Es algo así como una dimensión alternativa en la que lluvia llegó a España para no irse.
Los enemigos no resultan exactamente terroríficos, pero sí muy malrolleros e inquietantes.
Sus cuerpos amalgamados, sus movimientos deliberadamente artificiales y sus rostros desencajados consiguen intimidar y, además, cada uno requiere una estrategia diferente para darles caza.
Mención especial, por supuesto, para una Dolores cuyo delirante diseño es la espina dorsal del juego.
Estamos ante un juego AA con un presupuesto modesto y el nivel de detalle visual no puede estar al mismo nivel que un Resident Evil o Alan Wake II, pero se juegan bien las cartas de las que se dispone para que nos sumerjamos (nunca mejor dicho) en la atmósfera.
El mar no olvida. Yo tampoco.
El sonido incluye doblaje al castellano (reiteramos el mérito al tratarse de un juego que se vende por menos de 20 euros) e incluye voces tan reconocibles como Henar Hernández (Ruby en Hoshi no Ko) o el mismísimo Rafael Azcárraga, Kratos en los recientes God of War.

Hay alguna voz de relleno que se nota más amateur, pero las principales consiguen proyectar esa mezcla de misterio, drama y algunas perlas de humor del juego. Mención especial de nuevo para... ya sabéis, ¿no? Dolores.
Las melodías ambientan bien y cambian dinámicamente si se acercan enemigos, con especial protagonismo para las fastuosas partituras de los duelos finales, el tema principal a base de guitarra española y esos romances que podemos escuchar en los vinilos.
Así pues, Crisol es una experiencia que, desde su modesto desarrollo, puede mirar de frente y con orgullo a los titanes del género.
No todo es redondo. Quizá la IA enemiga es algo simple (a veces se atascan, es fácil despistar a Dolores cuando nos persigue...) y que hay un exceso de “visiones de sangre” para explicar contexto que rompen algo el ritmo (aunque podemos pasar de ellas y seguir avanzando).
En conjunto, da la sensación de que estamos más bien ante un juego de la generación PS3-360, con algún truquito de Unreal Engine 5, que ante un título más reciente. Pero para nosotros eso no es algo malo, al contrario, pues adoramos esa época de boom de los shooters.
Los chicos de Vermila son conscientes de sus posibilidades (en cuanto a cantidad de personal y presupuesto) y han diseñado un juego que da en la diana con todo lo que quiere hacer, especialmente con la idea de sumergirnos en un universo propio, con su lore, reglas y misterios.
La opinión de Hobby Consolas sobre Crisol: Theater of Idols
Es inevitable dejarse arrastrar por la ambientación y querer saber más sobre una narrativa que, sí, recuerda inevitablemente a clásicos como Bioshock, pero que no se avergüenza de ello y hace suyo un drama y unos conflictos que te dejan pensando después de terminar.

Los responsables ya han dicho que quieren que Crisol sea el inicio de una franquicia y que podamos explorar los rincones de Hispania más allá de Tormentosa.
Ojalá sea así, porque con lo que ya tenemos estamos más que contentos y sabemos que con el impulso correcto pueden crear algo aún más potente.
Quizá un escocés o, qué se yo, un nepalí no conecte tanto con las referencias culturales o la sensibilidad tan española de este juego, pero desde luego, nosotros decimos viva Crisol... y olé.
Valoración
Nota 88
Basando su columna vertebral en la "herencia" de grandes clásicos del género, Crisol construye una identidad propia que atrapa y convence, especialmente si quieres empaparte de referencias y la cultura patria. Especialmente recomendado para veteranos de la generación PS3-360.
Lo mejor
Su magnífica ambientación y sus referencias culturales. La mezcla de puzzles, exploración y acción funciona muy bien. Su diseño artístico.
Lo peor
Lógicamente, a nivel técnico se queda un peldaño por debajo de los titanes del género. Algunos errores de IA.
Plataforma comentada: Pc

Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
