Juego de tronos podría echar el freno para ofrecer su precuela

¿Qué pasaría si los guionistas de Juego de tronos alcanzaran a George R. R. Martin? Parece que una opción viable sería "aplazar" la continuación de la serie y ofrecer la precuela, basándose en los libros anteriores del autor.

Hay muchos interrogantes sobre cómo va a continuar Juego de tronos. De momento, la cuarta temporada parece marchar a buen ritmo y comenzará a rodarse en julio basándose en la segunda mitad de "Tormenta de espadas". Pero es precisamente la buena marcha de la serie la que hace que surja cierta preocupación respecto a su futuro.

Por el momento, David Benioff, productor ejecutivo de Juego de Tronos, ya ha señalado que dado el gran número de personajes de la saga van a tener que simplificar los acontecimientos en la serie de televisión. Y es que en sus propias palabras seguir con una trama de treinta personajes es "imposible a nivel presupuestario [...] Es hora de una crisis demográfica en Poniente". Pues a ver a quién se cargan y cómo...

Por su parte, Martin no se muestra especialmente agobiado "si incluyen todo lo que aparece en los libros no creo que me alcancen", ha expresado en recientes declaraciones. Pero claro, visto lo visto, no va a ser así.


Michael Lombardo, el director de programación de la HBO, ha explicado que ahora sí que entiende "el miedo de los fans" a que la serie de televisión alcance los libros antes de que George R. R. Martin finalice la escritura de la saga. "Danza con dragones" se publicó en 2011 tras cinco años de trabajo, y "Vientos de invierno", el sexto volumen de la sag,a no tiene visos de ver la luz el año que viene, como había anunciado el escritor.

 

 

¿Solución? Pues hacer la moviola... Si la serie alcanza a Martin, podría tomarse un respiro ofreciendo la versión en imagen real de las precuelas de "Canción de hielo y fuego", es decir, la trilogía "El caballero errante". Desde luego siempre se pisa terreno más firme cuando se adapta una obra finalizada, y podría suponer el balón de oxígeno que necesita su creador para finalizar su trabajo sin agobios. ¿Buena idea o catástrofe monumental? Lo dirá la audiencia, por supuesto.