Los enemigos en Fallout New Vegas

En este cuarto comentario sobre la guía de Fallout New Vegas, sus responsables nos cuentan más detalles sobre los enemigos que encontraremos a lo largo de la aventura en el nuevo Yermo. Habrá viejos conocidos y nuevos retos, que tendrán mucho que decir sobre lo que es diversión y desenfreno en esta curiosa versión de Las Vegas.

Aunque puedes completar tu experiencia de juego con New Vegas sin tener que masacrar personalmente a ningún enemigo, gran parte del tiempo que inviertes en explorar los decrépitos asentamientos, las guaridas de productos químicos y los pueblos abandonados trae consigo tensas interacciones con criaturas, interacciones que podrían describirse como sangrientamente divertidas. El desierto de Mojave está repleto de enemigos que abarcan desde los más salvajes a los más refinados y, para cuando hayas hecho rabiar a un par de facciones importantes, estarás deseando conseguir un listado completo de cada monstruo y bando enemigo junto con su nivel, percepción, habilidades de combate, armas favoritas e, incluso, el botín que contienen sus cadáveres. La guía es el lugar perfecto donde encontrar información exacta acerca de estos enemigos a los que piensas rajar, masacrar o cortar en pedazos. Pero, ¿quién acecha ahí afuera, en la tierra del mal, aguardando a abalanzarse sobre ti?

Enemigos de tamaño humano dominan buena parte del paisaje y abarcan desde los escaladores sociales de guante blanco (quienes atacan con sus elegantes pero letales bastones de caña, que parecen sacados de un baile de disfraces) a los obreros de manos zafias contratados por Heck Gunderson, barón de los brahmanes. Los matones de ojos esquivos que habitan en Freeside son más violentos, hasta el punto de que puedes contratar los servicios de un guardaespaldas que te proteja en el amplio laberinto de callejones donde los menos opulentos sobreviven a una existencia sombría. Tanto dentro de las puertas de Freeside como en la tierra salvaje de más allá, los bandos importantes disponen de sus propios centinelas. Tomemos, por ejemplo, la tribu de los Boomers, quienes reciben a los visitantes con obuses y, por si acaso, echan mano de sus lanzagranadas. Los diseminados asentamientos de Goodsprings, Primm, Novac y Sloan cuentan con una clase muy particular de almas valerosas que tratan de vivir de la tierra (ya sea cultivando verduras y hortalizas que puedes recoger y cocinar o extrayendo piedra caliza a base de dinamita en una cantera cercana).

Naturalmente, las facciones principales, la Nueva República de California  (NRC) y la Legión César, disponen de una serie de tropas de asalto a las que no te conviene contrariar. Si te encuentras en la presa de Hoover para observar la llegada del Bear Force One (el helicóptero de Aaron Kimball, presidente de NRC), ten en cuenta que la seguridad va a ser extrema, y que la guardia del Presidente está compuesta de rastreadores veteranos con una armadura por la que casi serías capaz de renunciar a un compañero. O si has sido convocado por César y estás visitando su extensa fortaleza en Arizona, mirarás de arriba abajo a los guardias mientras evalúas si por arrancar de sus cadáveres el ornamentado peto merece la pena una declaración de hostilidades. Pero en lo que respecta a los auténticos horrores que habitan los solitarios tramos de la prolongada interestatal 15 –los mutados y escandalosos engendros rechazados por la madre naturaleza, dispuestos a devorar y mutilar- las cavernas húmedas, oscuras, y los inhóspitos páramos son los lugares donde tu valor se pone verdaderamente a prueba.

Los enemigos más salvajes se clasifican como abominaciones, infames criaturas contrarias al orden natural de las cosas, ocomo animales mutados, fauna que le ha tomado el gusto a la carne humana. En primer lugar de la lista de horrores que te pondrán el vello de punta se encuentran los hombres Alfa, las mujeres y los legendarios sanguinarios: más altos, más grandes y más inteligentes que sus hermanos de la costa Este. Las salamandras también recorren el terreno a toda velocidad; superan el tamaño de un humano y se escabullen con más rapidez de la que consigues tú al correr. Penetra en una antigua cripta de las montañas del noroeste y prepárate para tener encuentros con atrocidades que fusionan la línea que divide las plantas de los animales. Repele los resbaladizos y peludos avances del nightstalker (con cuerpo de perro, pero cabeza y cola de serpiente) y guarda parte de tu munición para los asentamientos de los salvajes necrófagos y los campamentos de los supermutantes Nightkin, de color azul, y sus lunáticos líderes: Tabitha y Davidson.

No importa las habilidades y armas con las que te hayas pertrechado: existen paisajes de arena accidentados y rocosos, callejones plagados de detritus o bosques de coníferas donde alguna criatura aguarda, agazapada, para atacarte. De ti depende reunirte con ella y saludarla, o bien asestarle un buen golpe y comértela.