Los mejores juegos de 2014: La opinión de Rafael Aznar

No es fácil elegir los mejores juegos de 2014, pero hay que reconocer que, esta vez, el ejercicio es más sencillo que en otras ocasiones. Un año después de su estreno, la nueva generación empieza a asentarse, pero aún le falta otro empujón, que parece que llegará con seguridad ya en 2015, sin títulos intergeneracionales, que han sido el pan nuestro de cada día, igual que las remasterizaciones, fabricadas a ritmo de churrería en los últimos meses.

Vencedores y casi ningún vencido

En general, hemos vivido un año de transición, en el que todas las compañías han salido ganando de algún modo. En primer lugar, Sony se ha llevado el gato al agua con PS4, que lleva ya la friolera de 17 millones de consolas vendidas. La cifra es bestial, y más si se tiene en cuenta que no la ha logrado a base de exclusivas rompedoras, pues juegos como InFamous Second Son, DriveClub o LittleBigPlanet 3 no venden consolas. Las razones hay que buscarlas en la fuerza de la marca PlayStation, la clara política comercial desde el primer día y el hecho de tener, por lo general, las mejores versiones de consola de los juegos multiplataforma. Segundamente, Xbox One ha logrado remontar el vuelo tras un inicio nefasto. Más pronto aún de lo previsto (apenas siete meses después del lanzamiento de la consola), Microsoft se convenció de que debía soltar el lastre de Kinect, un capricho que no hacía más que encarecer la consola en 100 euros y que no le importaba a casi nadie, porque la fiebre de los sensores de movimiento nació y feneció con Wii. Si a eso se le añade que la consola ha recibido cuatro de los mejores juegos del año (Forza Horizon 2, Sunset Overdrive, Titanfall y Halo: La colección del Jefe Maestro), es innegable que estamos ante una de las triunfadoras del año. Rectificar es de sabios. A Wii U le ha sucedido algo parecido. Tras un inicio dubitativo, marcado por decisiones más que cuestionables (como el confuso nombre para el gran público de cara a reconocerla como una nueva consola o la apuesta por el ‘tabletomando’), la máquina de Nintendo ya carbura. Así, ha recibido cuatro de las mejores exclusivas de 2014: Super Smash Bros, Bayonetta 2, Donkey Kong Country: Tropical Freeze y Mario Kart 8.

Hay que girar la vista también hacia el ámbito de las portátiles, que, este año, ha estado algo más parado. En 2013, 3DS arrasó con infinidad de juegos de gran calidad, pero, estos doce meses, su ritmo de grandes lanzamientos se ha reducido un poco. Ha tenido Pokémon Rubí Omega / Zafiro Alfa, su versión de Super Smash Bros, Profesor Layton vs Ace Attorney, Fantasy Life o Tomodachi Life, pero la relajación ha sido innegable. Quizás parte de la culpa la haya tenido el sorprendente anuncio de New 3DS, un híbrido entre consola nueva y vieja que habrá que ver lo que da de sí cuando se ponga a la venta, con su supuesta capacidad para tener juegos exclusivos (como Xenoblade Chronicles) y mover mejor los ya existentes. En cuanto a PS Vita, Sony sigue sin darle exclusivas que marquen una gran diferencia, pero, a base de juegos de rol japonés y títulos multiplataforma, va engrosando su catálogo.

Conviene destacar las agresivas políticas de precios que han seguido todas las compañías, en especial en este tramo final de año, en el que se han visto infinidad de packs de lo más golosos. Tener una consola de nueva generación en el primer año de su vida nunca había sido tan barato. En parte, se debe a que quizás las nuevas consolas no han apostado por la tecnología más puntera del momento, pero, aun así, adquirir, por ejemplo, por 400 euros una Xbox One con Assassin’s Creed Unity, Assassin’s Creed IV Black Flag y Rayman Legends es una auténtica ganga. Dependiendo de la tienda, un servidor ha llegado a ver incluso un pack de PS4 con DriveClub y FIFA 15 por 420 euros. Por si eso fuera poco, iniciativas como los días sin IVA o el Black Friday, que son ya una costumbre, son una invitación casi irrechazable para quien quiera explorar nuevos caminos. Baste con decir que, a día de hoy, una PS3 no es mucho más barata que una PS4. En el caso de Nintendo, han llegado las figuras amiibo, que, siguiendo la estela de las de Skylanders y Disney Infinity, pueden ser un filón, especialmente entre el público más joven.

A falta de obras maestras, juegos sobresalientes

Hemos asistido a un año extraño para la industria, con la nueva generación aún acomodándose y la anterior resistiéndose a la jubilación, lo que se ha traducido en infinidad de títulos intergeneracionales. No ha habido ninguna obra maestra ni ninguna aventura de ésas que tocan el corazón, en parte debido al empeño de las compañías en remasterizar cualquier juego susceptible de darle un pequeño lavado de cara y hacerlo pasar por nuevo. Mi opinión sobre las remasterizaciones es bastante negativa. Reconozco que son una buena opción para que la gente disfrute de títulos que se le escaparan en su día, pero hay que matizar. A mí me parecen bien cuando son de títulos antiguos (Final Fantasy X / X-2 HD Remaster, Tales of Symphonia Chronicles, Halo: La colección del Jefe Maestro) o incluso de juegos que fueron exclusivos en la anterior generación (como The Last of Us Remasterizado, a pesar de lo que digo en el vídeo, o Metro Redux), pero lo que no me parece de recibo es que se remastericen juegos de hace uno o dos años (Tomb Raider, Sleeping Dogs, GTA V). Por desgracia, parece que la tendencia se va a mantener en 2015, con refritos de DmC, Saints Row IV y quién sabe qué más. Me molesta mucho en la medida en que supone que se dejen de asignar recursos a títulos realmente nuevos.

Explicado ya todo ese contexto, paso a comentar los que, para mí, han sido los mejores juegos de 2014. Este año, he intentado jugar a todos los títulos que he podido (en torno a cuarenta, sin exagerar), pero, aun así, no he podido catar todos los ‘grandes’ que han salido, así que, en la lista, incluyo sólo juegos que hayan pasado por mis manos (no busquéis, por tanto, Dragon Age Inquisition, Alien Isolation o Shovel Knight). Ahí van los diez:

1. Forza Horizon 2

2. Super Smash Bros

3. La Tierra-Media: Sombras de Mordor

4. Far Cry 4

5. Sunset Overdrive

6. Bayonetta 2

7. Destiny

8. Titanfall

9. NBA 2K15

10. Thief

Como mejor juego de 2014, he elegido Forza Horizon 2, y sin tener que titubear mucho. El género de la velocidad no es como el de las aventuras, que es más ‘universal’, pero, aun así, nadie que tenga Xbox One debería perderse la joya de Playground y Turn 10. Conducir por las carreteras del sur de Francia y el norte de Italia, con uno de los mejores apartados técnicos que se han visto hasta ahora en la nueva generación, es una auténtica delicia. Sinceramente, me parece un juego al que no se le han rendido los honores que se merece.

En el caso de Super Smash Bros, también he quedado encantado. Siempre es un placer reencontrarse con esas sagas que sólo se dejan ver una vez por generación. Eso sí, aunque sea impopular decirlo (y tal vez me llueva algún palo al respecto), me gustaría que hubiese salido sólo para Wii U y que todos los escenarios específicos de la versión de 3DS hubiesen contribuido a engrosar un juego ya gigantesco de por sí. Sería interesante tener algún estudio de mercado que analizase cuántas Wii U más se podrían haber vendido si el título no hubiese salido también para 3DS, pues tal vez muchos de los usuarios que sólo tienen la portátil podrían haberse interesado por adquirir la consola de sobremesa si SSB sólo hubiese salido para ella.

Como grandes sorpresas del año, me quedo con La Tierra-Media: Sombras de Mordor y Sunset Overdrive, que han sabido coger muchos elementos de otras sagas y darles su propio estilo. Como gran seguidor de El señor de los anillos que soy, el juego de Monolith me congratuló sobremanera. Cuando se mostró por primera vez, muchos lo acusaron de ser un plagio de Assassin’s Creed y Batman Arkham, pero el resultado final ha sido de lo mejor del año, con ese sistema Némesis por bandera. En cuanto al título de Insomniac Games, no esperaba gran cosa de él, pero su frenético estilo de ‘grindeo’ lo convierte en una especie de versión moderna de Jet Set Radio con armas, y eso es mucho decir.

Mención especial merece Bayonetta 2, al que muchos medios calificaron con notas perfectas, de diez. Yo soy un seguidor incondicional de todo lo que hace Platinum Games desde que probé Mad World, y la segunda aventura de Cereza me parece excelente, pero no la obra inmortal que algunos han predicado. Su sistema de combate es glorioso, pero no hay grandes novedades respecto a la primera entrega, que ya era muy buena, aunque, por aquel entonces, parece que pocos se dieron cuenta, sobre todo entre los consumidores.

En la lista, he incluido también tres shooters: Far Cry 4, Destiny y Titanfall. El primero de ellos repite muchos de los conceptos de la tercera entrega, pero con una genial ambientación en el Himalaya y un fantástico cooperativo. Subirse a lomos de un elefante y liarse a tiros nunca había sido menos peligroso. En cuanto a Destiny, prometía mucho más de lo que finalmente ha sido. Obliga a repetir las mismas misiones una y otra vez (Sepiks Prime es ya como de mi familia), pero, aun así, le he echado muchas horas, porque tiene la virtud de que su jugabilidad y su cooperativo enganchan a base de bien. Respecto a Titanfall, aportó un soplo de aire fresco al multijugador online, con su frenética simbiosis de robots y parkour.

Y llegando ya al final de la lista, están NBA 2K15 y Thief. Por lo general, procuro no incluir sagas anuales en mis listas de juegos, pero el simulador de baloncesto de Visual Concepts juega en otra liga, superándose año tras año. El nivel que alcanzó el año pasado ya fue sublime, pero el estudio californiano ha logrado subir otro trecho el listón, merced a unos gráficos tremendamente realistas y a unos modos llenos de opciones, especialmente Mi Carrera, que permite crearse un jugador con ayuda de la cámara y sentirse dentro de la mejor liga del mundo. Finalmente, para la última posición, sí he dudado entre varios títulos: Final Fantasy X / X-2 HD Remaster (FFX es uno de mis juegos favoritos de toda la historia), Donkey Kong Country: Tropical Freeze y Thief. He optado por el juego de Eidos Montreal, cuyo enfoque sigiloso me pareció muy bueno, a pesar de que el guión era terrible y muchos análisis lo defenestraron.

Como contrapunto a los mejores juegos de 2014, también hay otros que me han decepcionado enormemente. El más destacado es, sin duda, Watch Dogs, cuya historia era de juzgado de guardia, con un protagonista tan poco carismático como inconsistente. Y no me quiero olvidar de Jordi Chin, uno de los personajes más aleatorios y estúpidos de la historia de los videojuegos. Jugablemente, no era un mal título, pero el conjunto no cuajaba. El bajón gráfico respecto al E3 2012 era lo de menos, realmente. Assassin’s Creed Unity, otro juego de Ubisoft, también me ha decepcionado, con sus graves fallos en el momento del lanzamiento y con su poco aprovechamiento de un período histórico tan significativo como la revolución francesa. Igualmente, The Evil Within no me acabó de convencer. No es un ‘survival horror’, y yo tampoco quería que lo fuese, porque no soy muy de pasar miedo, pero esperaba que fuera una especie de Resident Evil 4 en versión moderna, y no lo es. Su fórmula de ensayo y error llega a desesperar por momentos. Tampoco me quiero olvidar de Metal Gear Solid V Ground Zeroes, una demostración de apenas dos horas de duración, aunque viniera de la mano de un genio como Hideo Kojima.

2014 será recordado también como el año de los juegos lanzados sin acabar o con problemas graves de rendimiento. DriveClub o Halo: La colección del Jefe Maestro, que debían apoyar gran parte de su propuesta en su online, vieron sus servidores descalabrarse a las primeras de cambio. Por su parte, juegos como Assassin’s Creed Unity y LittleBigPlanet 3 llegaron a las tiendas llenos de ‘bugs’, sin el proceso de testeo adecuado. A veces, un retraso a tiempo es una victoria. Por suerte o por desgracia, hoy en día, los parches, cuyo tamaño de varios gigas contribuye a comerse en nada los discos duros que las consolas traen de serie, son una salvaguarda para paliar esos problemas.

2015, el año de la consolidación

Tras este dubitativo 2014, el próximo año debe ser el de la consolidación de la nueva generación. Una vez pasadas las Navidades, todas las consolas deberían estar ya asentadas y con una buena base de usuarios como para que todos los desarrollos se centren ya específicamente en ellas. Sin ir más lejos, juegos como Dying Light, que sale apenas dentro de un mes, iban a tener también una versión para PS3-360 y, finalmente, sólo llegarán a la nueva generación. Es una mala noticia para quienes aún no hayan dado el salto, pero una buena noticia para la industria, que necesita seguir avanzando con juegos que realmente saquen partido a las nuevas plataformas, que ya tienen más de un año a sus espaldas.

Centrándome en los juegos que están por llegar, yo tengo bastante clara mi terna particular. Como entusiasta de los juegos de coches, el título por el que más interés tengo es Project CARS, el simulador de conducción que está ultimando Slightly Mad Studios y que, si cumple lo que promete, puede situarse a la altura de Gran Turismo y Forza Motorsport. En la pasada PlayStation Experience, vi un sueño cumplido con la confirmación de que Yakuza 5 llegará a Europa en verano. Sólo lo hará en versión digital y para PS3, ya que es un título que salió en Japón hace varios años, pero puede ser un primer paso para que, en el futuro, nos llegue Yakuza Zero. Esta saga de Sega, que es lo más parecido a Shenmue que existe, es, seguramente, la más infravalorada de la última década. La aventura de Kazuma Kiryu y compañía se merecía que le dieran un pasaje a Occidente. El último juego de mi terna más esperada sería Scalebound, el título que Platinum Games está preparando en exclusiva para Xbox One y que, con el gran Hideki Kamiya al mando, recuerda bastante a Devil May Cry y Monster Hunter.

Haciendo un desglose adicional por plataformas, hay otro puñado de juegos que aguardo con ansia. Para Xbox One, espero Halo 5 Guardians (ojalá el Inquisidor tenga mucho que decir en él) y Quantum Break, que, pese a no llamarme tanto como Alan Wake en su día, tiene la garantía de ser un juego de Remedy y Sam Lake. De PS4, tengo ganas de catar Uncharted 4, Until Dawn y The Order 1886. Respecto a Wii U, el nuevo Zelda y Yoshi’s Woolly World son los dos juegos principales que tengo anotados en mi lista de deseos. Y no me quiero olvidar de 3DS, que va a tener una primera mitad de año fantástica con dos pesos pesados como Monster Hunter 4 (con cooperativo online, a diferencia de MH3 Ultimate) y The Legend of Zelda: Majora’s Mask 3D. Para poner el punto final, cito varios títulos multiplataforma: Batman Arkham Knight, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, Mirror’s Edge, The Witcher 3 y los dos juegos de Star Wars que hay en camino (Battlefront y la aventura que está preparando Visceral Games con Amy Hennig, ex de Naughty Dog, a la cabeza).

Ah, y si queréis ver las opiniones de los demás miembros de la redacción, podéis consultarlas en el enlace de Los mejores juegos de 2014.

¡Felices fiestas, feliz 2015 y que los juegos os acompañen!