Sitges 2012: Cronenberg y Lynch... junior

Hay un cambio generacional en el cine fantástico y de terror como testimonian dos cineastas con un apellido que es una fabulosa carta de presentación: Brandon Cronenberg y Jennifer Lynch. Habrá que ver si hacen justicia a sus mayores.

Como diría Spidey, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Lo mismo sucede cuando se tiene un apellido que marca a fuego dentro del mundo del cine. Jennifer Lynch es ya un peso pesado en Sitges desde que se alzara como la gran triunfadora del festival de 2008 con Surveillance. En esta ocasión presenta su última película: Chained.

 

 

La directora ha confesado que haber ganado el Festival hace cuatro años es el mayor honor que ha recibido nunca. El film profundiza en la figura del serial killer: “Sentía una fascinación enorme por el personaje de un monstruo humano y de la infancia robada”, ha explicado Lynch.

 

Chained ha recibido el visto bueno del padre de la directora, David Lynch, que según ella misma ha relatado en tono humorístico, le dijo: “Te gustan mucho las películas de miedo, ¿eh? ¡Esta es una de las buenas!”. La sobrecogedora historia de un secuestro que dura años ya ha impresionado a crítica y público. Lynch defiende un tipo de violencia que, lejos de ser “divertida o sexy”, remueva al espectador y “le haga sentir mal, como cuando te intoxicas comiendo algo”.

 

 

Brandon Cronenberg, por su parte, participa en la Sección Oficial Fantástica del festival con su ópera prima, Antiviral, un thriller médico no apto para hipocondríacos que pasó por Cannes y se llevó un premio en el Festival de Toronto.

 

La historia de una clínica que comercializa enfermedades de famosos para sus fans se impregna del estilo de David Cronenberg y confirma a su hijo como una promesa del género. “El fenómeno de las celebrities ha ido mutando con el tiempo, pero siempre ha estado presente; buscar la fama por la fama es una tendencia que está aumentando en nuestra sociedad”, ha explicado Cronenberg, que ha ironizado cuando le han preguntado por la influencia de su padre, argumentando que él sólo es un fan que ha adoptado su apellido.