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La opinión de
David Martínez

Ajeno a la República

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No puedo quejarme por la cantidad (y la calidad) de los títulos que juego. En los últimos meses, he abandonado a mis marines para cambiarlos por un Dovakhin, un soltero con problemas sentimentales, un aventurero y, útlimamente, el comandante de una nave espacial. Seguro que sabéis de quién os hablo. Podría decirse que he jugado a todo lo que he querido, y en cualquier formato, pero estamos en marzo y todavía tengo una espinita clavada.

Yo fui uno de los que se fliparon con Caballeros de la Antigua República en Xbox, y un poco menos con la segunda entrega (que estaba desarrollada por Obsidian en lugar de Bioware). Pero es que, además, soy muy fácil de convencer cuando el título de un juego empieza por Star Wars. No voy a citar todos los juegos de la saga que han pasado por mis “mandos” pero os garantizo que soy capaz de tragarme cualquier “bodrio” si conserva la amientación galáctica, desde la versión de Star Wars de Namco para NES (en la que Darth Vader se convertía en escorpión gigante) a las carreras locas de Super Bombad Racing para PS2.

Entonces, ¿cómo es posible que no esté como loco jugando a The Old Republic? A veces, yo tampoco me lo explico. Pero el juego de Electronic Arts y Bioware me da un poco de miedo. En primer lugar, temo que haga falta jugarlo en un ordenador “ultrapotente” para sacarle partido. Además, tengo asimilado que el PC es para trabajar, y las consolas para jugar, así que me cuesta ir al despacho para echar una partida, en lugar de quedarme cómodamente en el sofá. Pero creo que lo más grave es el tiempo que requieren los MMO.

No me importa pagar una pequeña suscripción mensual, pero eso de tener que jugar unas horas para conseguir niveles que me permitan acceder a una quest en particular no va conmigo. Además, yo soy hombre de pocas palabras (por el micro, no paso de “cubridme”, “vienen por el sudeste” o “hay un camper en la esquina, junto a la tubería”) y me costaría bastante encontrar un grupo de amigos para jugar juntos. Seguro que cuando viese a mi señor del sith de nivel 60, con un par de sables de luz me sentiría muy orgulloso, pero pensaría en todo lo que podía haber jugado en el mismo tiempo…

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