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La opinión de
David Martínez

Circo de pulgas

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John Hammond, el multimillonario promotor de Parque Jurásico, tiene un estupendo diálogo en que explica cómo funcionan los circos de pulgas. Se trata de una atracción en miniatura que se mueve de forma mecánica, y en la que no hay ningún insecto. Sin embargo, se produce una ilusión en grupo y la gente dice “ver a las pulgas”.  Una vez que un par de espectadores ha conseguido “observar” a las microscópicas acróbatas... todos lo hacen. Y es un fenómenos similar al que se produce con algunos juegos.

 

¿No tenéis la impresión de que determinados juegos están sobrevalorados o de que algunos defectos se “callan” y todo el mundo hace como si no pasase nada? A mí se me vienen unos cuantos ejemplos a la cabeza, Y no voy a hablar de casos actuales para no levantar ampollas. Pero puede que el hecho de que todo el mundo alabe un sistema de detección de movimientos que carece de juegos, o que no se comenten los fallos online en algunos superventas o que nadie se queje si su consola se estropea sean también ilusiones colectivas.

¿Recordáis Eternal Champions para Megadrive? ¿El “rival” de Street Fighter II? ¿Un 95 en Hobby Consolas? Pues aquello era un circo de pulgas. Alguien vio acrobacias donde sólo había aire, se olvidó de la fluidez de las animaciones, de la originalidad de los luchadores, del control... y lo convirtió en un superéxito. La impresión de unos pocos se extendió como la pólvora,  y al final, hacíamos cola para entrar en este circo. No es que fuera un juego malo, pero ¿Se merecía esta atención? ¿Nadie veía sus fallos?

 

A veces los culpables no son unos analistas entusiastas. Os animo a realizar un ejercicio de imaginación: colocar a Peter Molyneaux (al que admiro igualmente) con un megáfono, una chistera y una chaqueta roja con ribetes dorados. “Pasen y vean, damas y caballeros. Aquí está el juego persistente, en que todas sus acciones tienen repercusión, y si se corta un árbol no crece, mientras que los arbustos de su alrededor, con el tiempo, se convierten en un bosque”. La verdad es que cuesta resistirse a  esta octava maravilla del mundo... aunque sea de mentira.

 

Seguro que sabéis a lo que me refiero. Que os preguntáis por qué nadie dice “en alto” que Final Fantasy XIII es un gigantesco pasillo o que el final de Halo 2 es un fiasco... echadle imaginación, a lo mejor también conseguís ver a las pulgas.

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