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La opinión de
José Luis Sanz

De cuando Microsoft rindió el PC a Xbox

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El 26 de octubre sale a la venta Windows 8. El esperado nuevo sistema operativo para PC que viene a borrar del mapa a un más que notable Windows 7 (2009) que, a su vez, vino a arreglar los desaguisados provocados por el terrible Windows Vista (2007) y que, a su vez, salió a la venta con la intención de hacernos olvidar al mítico y memorable Windows XP (2001) y que soñaba con convertir, por fin, el PC en una especie de consola de videojuegos.

En paralelo, la aventura en esto de los videojuegos de Microsoft como first-party se remonta a 2002, con el lanzamiento de la primera Xbox con la intención de luchar contra la todopoderosa PS2. No lo consiguió, pero en 2005 la cosa cambió: salió a la venta Xbox 360 y, desde entonces, PS3 las está pasando canutas para mantener el tipo ante los de Redmond. Así Microsoft, como ya hiciera en otros terrenos (PDA, etc.), apelaba al largo plazo y a su músculo financiero para conseguir ser el líder a toda costa.

Pero volviendo al pasado, y como ya he dicho, en el año 2007 Microsoft lanzaba Windows Vista. Un sistema operativo que tenía la intención de ser una plataforma de juegos avanzada, capaz de 'desengorronar' la dificultad que para muchos usuarios supone eso de instalar un juego, actualizar drivers y rezar porque no haya errores. Microsoft imaginó una especie de consola-pecera (Windows Vista) capaz de ejecutar un juego nada más meter el disco en la bandeja del lector y reducir los recursos del sistema operativo al mínimo para que todo el potencial técnico de nuestro PC se centrara en los gráficos (DirectX 10) y el rendimiento. Fail. Falló. Microsoft no cumplió lo prometido y corrió a sacar Windows 7 apenas 2 años después... tras un morrazo de categoría.

¿Y por qué os cuento todo este rollo? Porque justo cuando Windows Vista falla estrepitosamente a sus usuarios, Microsoft parece cambiar la estrategia y mientras oficialmente jura su amor eterno al PC y su Games for Windows Live, por otro lo que de verdad vemos es que lo tiene olvidado y no entra en sus planes: sus grandes sagas no llegan y Xbox 360 está pitando... así que mejor centrarse en ese negocio. Bye, bye al PC.

Y entonces para los años 2007-2010 aparece el lío de los tablets y smartphones y los jueguecillos de a 1, 2, 3 y 4 euros triunfan. No tanto como para acabar con nuestro corazón gamer, pero entran en escena como un elefante en una cacherrería y a Microsoft, entonces, vuelven a pillarle con el paso cambiado y se da cuenta de que tiene la ocasión de volver al redil del PC para que parezca que llega al rescate de sus huérfanitos (entre los que me incluyo). Games for Windows Live ya no existe o, por lo menos, casi nadie lo usa (¡gracias a Dios!) y de repente nos entra por la puerta grande de Windows 8 Xbox: que si Xbox Music, que si Xbox Live, que si Xbox juegos... ¡¡Xbox hasta en la sopa!!

Así que para PC y Windows 8 la receta de Microsoft en lo que a juegos se refiere es... ¡¡Xbox!!

Pero no un Xbox potente de Halos y Gears of War, no. Es un Xbox de minigueims, de desarrollos táctiles, de buscaminas, de solitarios, de Shangais y de Angry Birds a cascoporro compatibles con todos los dispositivos del mundo mundial. Un Xbox que mira (o parece mirar) a los PC, a las consolas y a los dispositivos móviles y tablets con Windows 8 que llegarán a finales de este mes. Un Xbox que huele a naftalina y que llega tarde, porque muchos de esos títulos ya los tenemos en iOS o en otros tablets con Android.

De todos modos, y quedándome con lo positivo, incluso en esta forma de proceder de Microsoft con el gamer de pelo en pecho hay un punto de inteligencia, ya que ha entendido aquello de "zapatero a tus zapatos" y si ella no se siente segura proporcionando una experiencia de juego digna a los peceros del mundo, mejor dejar este terreno en manos de auténticos expertos: Steam, Impulse, Direct2Drive, la plataforma digital de GAME.es, FX, etc. Ellos sí defienden al gamer de PC con grandes juegos porque Microsoft ya hace tiempo que dimitió de su obligación. Una pena.

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