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La opinión de
Juan Carlos García

Donde se juega el futuro de Nintendo

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Algo se mueve en Nintendo. O para ser más correctos, algo no ha dejado de moverse desde hace tiempo. Desde que Iwata asumió la presidencia, y con él se instalaron una nueva corriente de acción y otra manera de pensar. El cambio era necesario: las ventas de GameCube se habían estancado y el mundo del videojuego iba por otro camino, uno alejado de la gran N, más aún después de que Nintendo 64 fracasara en su carrera por liderar el mercado de la nueva generación.

Pero ahora las cosas son muy diferentes. Wii alcanza las 90 millones de consolas vendidas en todo el mundo y Nintendo DS supera los 147 millones. No creo que haga falta enumerar las razones del éxito, pero sí llamar la atención sobre una cuestión: ¿ha sido imprescindible el apoyo de los third parties para llegar aquí? Seguro que sin Just Dance en Wii o Dragon Quest en DS, por citar algunos juegos representativos, no habría sido lo mismo. Pero ¿qué ha pasado con otras sagas bestseller, como Call of Duty o FIFA? ¿Han “obligado” al usuario a comprarse una consola de Nintendo para jugar con ellas? Pues... desde luego Wii Play, Mario Kart y Smash BROS, o Brain Training y Nintendogs, sí.

Con 3DS, la situación tenía que ser diferente. ¿Puede o debe ser Nintendo la única compañía capaz de hacer un producto de éxito, de sacar el máximo partido a sus máquinas? Mirad lo que opina Iwata en uno de sus últimos speech: “No creemos que Nintendo pueda hacerlo todo por sí misma. Sabemos que los juegos de Nintendo están obligados a conducir las ventas de la máquina, pero no somos tan arrogantes como para pensar que sólo nosotros podemos mantener el mercado.” En otras palabras, Zelda, Mario Kart y Mario 3DS son básicos para que 3DS triunfe, despegue de una vez en las ventas, pero Resident Evil, Mario y Sonic, Kingdom Hearts y Driver, por citar algunos títulos de third parties, deben serlo también. Y más que nunca.

Por eso hay que exigir a las compañías, a sellos tan prestigiosos como EA o Activision o SEGA, que hagan juegos para nuestras consolas cada vez más sorprendentes, ingeniosos, increíbles, que compitan con los de la Gran N en talento o imaginación, que sean capaces de rivalizar con los Zelda o Animal Crossing, convertirse en productos de deseo. Porque de eso, esta vez sí, dependerá el futuro de Nintendo.

Y con la sucesora de Wii pasará igual. Pero de eso hablaremos otro día. Cuando se dé el salto de los rumores a la realidad, seguro que no falta mucho...

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