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La opinión de
Daniel Quesada

Dragon Ball Super - Hoy se reestrena nuestra infancia

Es 20 de febrero de 2017. Tengo 35 años. Estoy casado, tengo un hijo y, como todo hijo de vecino, me levanto cada día para acudir al trabajo. Vale, probablemente el mejor trabajo después de probador de colchones, pero trabajo al fin y al cabo. En la actualidad, mis principales preocupaciones son que mi hijo esté sano, que Google Analytics ponga un número alto cada día, que los lectores estén contentos, que la lavadora no se estropee más de la cuenta y rezar para que la declaración de hacienda no me salga a pagar.

Es 1992. Tengo 11 años. La EGB no se me da nada mal, aunque nunca me han caído bien las matemáticas. Seguramente acabaré trabajando en traducción e interpretación, si no se me cae encima la caseta que estoy construyendo con mis amigos junto a un algarrobo.

Vuelve a ser 2017. Como todo el mundo, últimamente miro mucho más la pantalla del móvil que la de la televisión. Cuando tengo un rato para distraerme (normalmente, media hora en la cama, antes de dormir), me evado con Netflix o HBO. hay que reconocer que últimamente hay series petonas para todos los gustos, aunque es facilísimo entrerarse de todo semanas antes de que se emita.

Vuelvo a tener 11 años. Dicen que Antena 3 y Tele 5 lo están petando en el resto de España, pero en Almuñécar, donde vivo, nos tenemos que conformar con TVE 1, TVE 2 y Canal Sur. A medida que llegamos a 1993, leo en Hobby Consolas más y más sobre esa serie de TV que me encanta, Bola de Dragón. Por suerte, ya podemos comprar la Serie Blanca del manga. Lo de la Serie Roja es lo más parecido a ver el futuro que tengo.

Es 1994. Entre las decenas de cómics que dibujo creo uno en el que Raditz, un personaje que me chifla, se convierte en super saiyan (aunque yo estoy acostumbrado a llamarlo super guerrero, por el doblaje). Es una idea que me chifla, si bien sé que algo tan rocambolesco nunca podría suceder. ¿Saiyanos de rango bajo que acaban siendo super saiyanos? ¿Personajes antiguos que vuelven? ¡Impensable!

Es 2012. Por fin arreglo un pecado pendiente: leo el maravilloso cómic Watchmen y me mola tanto la narrativa del Dr. Manhattan sobre su pasado que mi cabeza sabe que inconscientemente la acabaré copiando en algún blog del futuro.

Es junio de 1998. Dragon Ball Z tiene su continuación en España a través de los VHS de Dragon Ball GT de Manga Films, pero se nota que no es lo mismo. No la borro del todo de mi mente, pero casi.

Es el 20 de febrero de 2017. Después de meses de rumores y pistas, por fin se va a estrenar en España Dragon Ball Super, la auténtica continuación de una saga que me volvía loco y que en realidad parecía haber terminado en 1995. Como coordinador del área de entretenimiento de Hobby Consolas, he estado al día de todo lo relacionado con la serie. Incluso he escuchado retazos del nuevo doblaje y he visto clips antes que la mayoría de los mortales. Desde que acabó Dragon Ball Z, he escrito un libro sobre la saga, he entrevistado al director de la serie o a sus actores de doblaje, he visitado la sede de Toei Animation y he analizado más juegos de Goku de los que puedo recordar.

A pesar de toda la experiencia, tengo un cosquilleo en el pecho a medida que se acercan las 22.20 de la noche, como cuando veía de adolescente los grandes torneos de Dragon Ball. Sé lo que va a pasar, sé que los primeros episodios de Dragon Ball Super son particularmente flojos... Pero me da igual. Voy a hacer como cuando no sabía lo que significaba la palabra spoiler (demonios, voy a hacer como cuando un spoiler de Dragon Ball era una bendición caída del cielo porque nos adelantaba algo de la historia), como cuando bajaba a la calle a imitar los nuevos movimientos de la serie o como cuando el "twitter" en el que comentar los momentazos del episodio era ir corriendo al patio y analizar a voz en grito con los amigos lo que acabábamos de ver.

Hay muchas sagas, muchos superhéroes y muchas grandes historias, pero ninguna me ha marcado tanto en mi vida como Dragon Ball. Por eso, he estado más contento desde que se anunció su nacimiento y he seguido con un entusiasmo infantil las diferentes novedades que se han anunciado sobre ella. Y sí, seguro que la serie hace muchas cosas mal, pero solo por recuperar a gente como Mutenroshi o grandes técnicas que nos fliparon en su momento (¿tú también creiste que si te esforzabas mucho podrías desencadenar la técnica de Kaito?), para mí es mejor que 10 series juntas.

Esta noche me van a dar igual los trolls, las odiosas comparaciones y la gente que todo lo sabe. Esta noche, al igual que lo sentía el Dr. Manhattan, el tiempo me va a dar igual y en el fondo voy a ser el mismo que en el pasado, el mismo niño soñador que siempre he sido. Ya habrá tiempo de volver al estrés y a las preocupaciones que te minan el día a día. Hoy, solo quiero reencontrarme con mi amigo Goku, uno que ha permanecido un poco oculto durante un tiempo, pero que en el fondo siempre ha estado ahí y sin el que no sería como soy hoy. Que le den al mundo, dejadme disfrutar de Dragon Ball Super durante un rato.

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