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La opinión de
José Luis Sanz

La imaginación, la épica y el Retaliator

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Hoy regreso a mi vena Retro. Lo siento por los que no aguantan las batallitas del abuelo pero el cuerpo me pide reivindicar una figura muy especial: la del jugón que cree ver en la pantalla más de lo que hay... me explico.

No sé a vosotros, pero ver en movimiento el último Ace Combat de Xbox 360 (y otros parecidos) me produce una sensación extraña, muy cercana al ridículo por haber sido tan iluso de emocionarme hace más de 20 años con otros clásicos del combate aéreo que, vistos con el prisma de la historia y sus gráficos poligonales, podrían asustar al gamer más pintado. ¿No sabéis de qué hablo? ¡¡Mirad!!

F-29 Retaliator (el de Amiga) es uno de los primeros recuerdos que tengo vivos en mi cabeza de cuando entré a trabajar en Hobby Press hace 20 años. Fue tal el impacto que sufrí, que no dudé en cogerme el Commodore Amiga 500 de Micromanía y llevármelo todos los fines de semana de aquel verano para ponerlo en la tele del salón de mi casa de 29''... ¡¡ufff, qué pasada!!

Y eso que lo pillé tarde, porque F-29 Retaliator es de 1989, lo que le coloca bastante cerca de los pioneros en el género del combate aéreo... sin simulación, porque los flaps, los frenos, los mapas de combate y demás controles imposibles llegarían más tarde, con el paso de los años (TFX, otra joya de la casa).

Por culpa de este juego me enteré un poco más de que tras su magia estaba una compañía llamada DID (Digital Image Design): personajes estos que se quedaron a gusto un año depués, en 1992, cuando mezclaron la tecnología de F-29 Retaliator con una historia de aventuras espaciales que bebía hasta atragantarse de las fuentes clásicas de los Galáctica Estrella de Combate (la de los 70-80) o La Guerra de las Galaxias (que no Star Wars).

Ni qué decir tiene que, a pesar de lo patéticos que os puedan parecer sus gráficos, sus polígonos y sus colores planos, F-29 Retaliator y Epic nos pusieron los pelos como escarpias por la innovación y el espectáculo tan brutal que suponían.

¿No lo creéis así? Que levanten la mano los que al probar alguna de estas dos maravillas no dieron gracias a las madres que trajeron al mundo a los fundadores de DID. El que escribe, por lo menos, todavía conserva (como oro en paño) los ejemplares de estas dos maravillas en su caja.

El caso es que viendo estos juegos y lo que ahora son capaces de poner en marcha las compañías (Ace Combat, H.A.W.X., IL-2 Sturmovik, etc.) en el tema gráfico, uno se sorprende de que nos sorprendiéramos con estos clásicos que, a buen seguro, mi hijo despreciaría sin el menor pudor.

Si os soy sincero, ¡¡que pantuflas!! Me siento orgulloso de haberme sorprendido, y de haber vibrado cuando vi por vez primera estos juegos. Me parece la repera que con un acabado gráfico así creyera ver escenarios fabulosos o entornos espaciales infinitos sin echar en falta un mísero shader de esos que lo ponen todo tan bonito.

No sé qué pensáis, pero al fin y al cabo, para los que ya jugábamos en los 70 y 80, estos juegos y todos los que entonces difrutamos, son como libros donde la distancia que separa a nuestros ojos de la pantalla teníamos que recorrerla con imaginación. ¿No os parece?

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